Antonio Repullo o el centro tranquilo


El delegado de Gobierno en Córdoba es nombrado número tres de un PP andaluz donde Córdoba gana más peso

Antonio Repullo, en Fitur. /Foto. LVC
Antonio Repullo, en Fitur. /Foto. LVC

Si la sociedad española está polarizada y dividida e incluso el PP, allá por Génova, capital Madrid, no escapa a las estridencias, la Andalucía popular ha marcado en Granada un camino de encuentro hacia el centro derecha que no es la derecha propiamente dicha ni la socialdemocracia progre que ha apartado a algunos votantes tradicionales. Antonio Repullo es un claro exponente del centro tranquilo, del consenso y sobre todo y dada su juventud (aún),  de futuro.  Es más, Repullo, junto con Moreno y Bendodo – sin olvidar a nuestro Nieto- y gran parte del PP andaluz, representan al PP de-toda-la-vida que es el PP que gobernó España, varias comunidades y muchos ayuntamientos y demostraron más modernidad y gestión que el socialismo cuché.  Es evidente que por el camino del poder se perdió ideología y se extraviaron comportamientos morales cuando todo un país se transformaba, y el adversario político supo jugar mejor sus cartas. Pero al PP seguían incorporándose jóvenes centristas, suficientemente preparados y alejados de las estridencias mediáticas. Antonio Repullo era uno de ellos.

En realidad el mérito, porque lo tiene, hay que dárselo a un veterano curtido en kilómetros y papeles como es Salvador Fuentes, que supo ver en el flamante número tres andaluz capacidad de trabajo y de consenso, y se lo llevó de gerente del Consorcio de Desarrollo Económico de la casa palacio de la Merced, entre 2012 y 2015. Si había que dar un impulso a la provincia rompiendo viejos y anquilosados esquemas, Fuentes confió en el joven abogado Antonio Repullo. Y no defraudó. Pasaría más tarde a coordinar las actividades de la subdelegación del Gobierno durante 2017 y 2018. En 2019 Juanma Moreno lo nombra delegado de Gobernación de la Junta en Córdoba, una Junta que por primera vez en su historia ya no estaba gobernada por el socialismo pero que había heredado la etnografía socialista en sus municipios y provincias, y para que el cambio no fuera traumático en Córdoba, Repullo era el hombre de los  acuerdos, porque tiene la capacidad negociadora de entender a las derechas y a las izquierdas y él  se queda en el centro que es el que le ha llevado al cargo que ayer estrenó.

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Un congreso el de Granada en el que hay que destacar el peso específico que los populares cordobeses han adquirido en la estructura del partido a nivel regional, con Miguel Ángel Torrico que repite como vicesecretario de Área y José María Bellido que asume la presidencia del Consejo Andaluz de Alcaldes. Un PP cordobés centrado gracias a la presidencia del egabrense Adolfo Molina, con un consejero de esta tierra como es Jesús Aguirre – y de Salud, en plena pandemia- y un portavoz parlamentario de larga trayectoria y experiencia como es José Antonio Nieto. Sería conveniente destacar los aplausos que una alcaldesa como Lola Sánchez, de Villanueva, ha recibido en Granada en reconocimiento de su labor. No tantos como Isabel Ayuso, todo hay que decirlo. No ha querido Juanma que coincida la presidenta madrileña con Teodoro García Egea, consciente del ruido y de la información político-cardiovascular. Pero hay miradas y presentaciones que lo expresan todo. Y ese todo es que es en Andalucía donde se marca el final del sanchismo que comenzó en Madrid, con un PP alejado de tragedias cainitas, centrado en la gestión y en la ideología y con el objetico trazado de repetir un cambio que funciona.