Ángel Herrador, delegado de Empleo y Transformación Económica : “Los autónomos en la pandemia han sacado lo mejor de sí mismos”


El delegado territorial recibe a La Voz de Córdoba para hablar de trabajo, tramitación de ayudas y una nueva generación de emprendedores

Agilidad. Es lo que más le preocupa a Ángel Herrador Leiva (Montilla, Córdoba, 1989) delegado territorial de Empleo, Trabajo Autónomo, Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades en Córdoba. Por cierto, hay que dedicar una consejería -y un monumento- a quien en el gobierno andaluz se dedicó a renombrar las consejerías. En este caso el señor Herrador se ocupa, en teoría, de seis asuntos no menores, aunque el tema de las universidades lo dejaremos para mejor ocasión suponiendo que quede algo del gaudeamus igitur después del ministro Castells Atila.

Volvemos a la agilidad: Ángel Herrador es licenciado en Derecho, funcionario, más técnico que político. Papeles a él. Compulsas, trámites. Rapidito, que “con cada convocatoria de ayudas hay familias o empresarios detrás”. Uno se pregunta si lo mismo que es más técnico que político Herrador es más alemán que andaluz, pero su montillanía no deja lugar a dudas de que, además, estamos ante una nueva generación de andaluces que estaba quizá apartada o alejada de los focos del chavismo-griñanismo-susanismo que nos ha traído hasta aquí y ahora, jaleados también por la pandemia, ha explosionado. El señor delegado suponemos que además andaba opositando y eso da para pocos bronceados. Por ello nos recibe en un patio lleno de sol y abraza la luz con cierta alegría mientras nos habla de los que levantan la persiana cada mañana, de los valientes y de los que deben ser acompañados/tutelados mientras han caído virus de punta.

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Unas horas antes de hacer esta entrevista hemos sabido que la ministra Montero ha recortado 2.317 millones de la financiación de Andalucía según ha informado el consejero de Hacienda.

Es una carta que se ha remitido por parte del gobierno de la Junta de Andalucía suscrita por el consejero de Hacienda, Juan Bravo. Es consecuencia de que por un lado se ha suprimido el ‘fondo Covid’ , con lo cual no se asume el déficit del Estado que le correspondería, que sería el 1,1%, y por otra parte es que el déficit en el que puede incurrir la comunidad autónoma se ha reducido del 1,1 al 0, 6 %. Y esto trae como consecuencia ese recorte de fondos que ha denunciado la Junta de Andalucía y que nos supone una supresión de disponibilidad presupuestaria  para realizar las distintas políticas que puede efectuar la Junta. Esto también está enmarcado en el agravio que supone el actual sistema de financiación, que perjudica especialmente a comunidades como Andalucía, algo que se hace más duro con la comparativa que nos permite ver el trato que se le da desde el Gobierno a otras comunidades autónomas que quizá no son tan cumplidoras como Andalucía-por decirlo de alguna forma- y sin embargo otras tienen un trato preferencial con Sánchez mientras que aquí nos encontramos con esta situación que ha denunciado el consejero de Hacienda.

No es el primer ‘castigo’ que sufre Andalucía por parte del Gobierno central.

Centrándonos en los que nos toca de lleno a la Consejería de Empleo, que es la encargada de gestionar los ‘fondos covid’ repartidos por la administración general del Estado a las comunidades autónomas, hay que decir que estos fondos se diseñaron de una manera un poco perversa a la hora de la gestión. Y digo ‘perversa’ porque en un primer momento se nos entregaron a las comunidades autónomas con unas condiciones de difícil acceso para autónomos y PYMES, y en segundo lugar porque al igual que ocurre con otras comunidades no se ha tenido en cuanta el déficit con estas ayudas. Son 1.119 millones de euros los que han correspondido a Andalucía, de los 7.000 que se han repartido para toda España. Tienen por objeto dotar de solvencia y liquidez a PYMES y autónomos, pero están mal diseñadas. Exigen, por ejemplo, que las empresas no hayan tenido pérdidas en 2019. Y que se haya tenido pérdidas no supone que esa empresa vaya mal, sino porque se haya realizado una inversión. El que se establezca ese requisito ya acota mucho la posibilidad de acceso.

Otro obstáculo es establecer una caída mínima de facturación del 30% para las empresas que quieran acceder a la ayuda. En el 2020, año de la pandemia, hubo desiguales pérdidas. Muchas en efecto, perdieron, pero con un 20% podrían entrar perfectamente otras empresas que también han perdido. Y el obstáculo más problemático es el hecho de que únicamente se puedan aportar para compensar las pérdidas facturas pagadas y satisfechas. El tejido productivo andaluz y particularmente el de Córdoba está constituido por micropymes y autónomos. Y este sector no puede estar 14 meses sin cobrar una factura, porque o cierran o sacrifican su patrimonio personal para salir adelante. La configuración del decreto  del Gobierno determina que toda esta gente no pueda acceder.

Se diseña mal un decreto, sin conocimiento de las particularidades y necesidades del tejido productivo, y encima viene Pedro Sánchez a Andalucía a decir que la Junta solo se ha gastado 50 de los 1.000 millones que puso a su disposición. Sí, pero es que están puestos en tales condiciones que es muy complicado gastarlos. De hecho toda la gente que lo ha solicitado ya lo tiene resuelto e incluso pagado. En el caso de Córdoba ya se ha pagado medio millón de los que se solicitó en su momento. Estamos hablando de convocatorias que se abren y se pagan, que es la dinámica de todas las convocatorias que estamos lanzando desde la Consejería de Empleo y de la de Economía. Si nos vamos a la comparativa histórica sobre cualquiera que haya solicitado una ayuda de la Junta vemos que no ha sido así. Las ayudas no se cobraban en dos meses sino en  más tiempo.

Este agravio nos duele particularmente a los profesionales que estamos en la Consejería de Empleo y que no provenimos de la política, porque lo que nos interesa es gestionar de la mejor manera el dinero público, que es sagrado y corresponde y pertenece a la ciudadanía. Nos duele que vengan desde Madrid y que hablen con esta demagogia.

Por cierto, que ya en abril el presidente de la Junta advirtió sobre los problemas del decreto y no se nos atendió.

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Ayudas que sí llegan son de las que se van a beneficiar esos 2.847 trabajadores cordobeses que aún están en situación de ERTE.

Esta es una medida que lo persigue es mantener el empleo en todas aquellas empresas que han tenido un ERTE desde la declaración del estado de alarma. La primera convocatoria de estas ayudas es de marzo de este año. Supuso una inversión en toda Andalucía de 100 millones de euros y de 10 millones en Córdoba. Me gustaría subrayar que se solicitaron en marzo y que estaban todas pagadas antes de julio. Le damos importancia a tramitar rápido y que las ayudas lleguen cuanto antes. Se ha lanzado una segunda edición ahora a finales de mes y a diferencia de la anterior la hemos mejorado, ya que estaba limitada a un número específico de sectores y ahora está abierto a todos. Cualquier tipo de empresa que haya tenido un ERTE puede solicitar esta ayuda para el mantenimiento del empleo.

¿Es ahora Andalucía más atractiva para invertir que antes?

Por supuesto, y así lo demuestran los datos que dicen que a pesar de la pandemia está siendo la región que encabeza el crecimiento del país. Además existe un interés patente de inversores extranjeros por venir, porque actualmente hay seguridad jurídica y un gobierno estable. Todo ello es atractivo para los inversores, además de las potencialidades del territorio a las que no se les ha sacado partido como debía.

 

Ha hablado del tejido productivo cordobés. Debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades de Córdoba, capital y provincia. Háganos un ‘DAFO’ del momento actual.

En el caso de la provincia podemos diferenciar tres partes. Por un lado, el norte; por otro la capital y por último el sur de la provincia. El sur es la parte más dinámica y donde nos encontramos sectores productivos fuertes como es el caso del frío industrial en Lucena; la madera, que ha vuelto con fuerza tras la crisis anterior, así como todo el sector agroindustrial en torno a la zona de Priego, Baena o Montilla, que hace que sea una zona que esté en constante crecimiento y que las perspectivas sean buenas. Además, los sectores industriales de la provincia (frío y madera) han permitido que nos recuperemos de buena forma durante este año 2021.

En el caso de la capital la presencia del sector industrial, por desgracia, no es tan fuerte como sí lo es en el sur de la provincia, sin embargo sí que estamos observando un aumento de corte tecnológico – startups- que se están estableciendo en distintos puntos, como Rabanales 21 o en otros inmuebles y espacios de coworking. Hay que destacar la joyería como un sector muy importante y por supuesto los servicios, que en la capital es un sector fundamental y que arroja gran parte de los buenos datos respecto al desempleo, debido también a la reducción de las restricciones del covid. También es importante subrayar la construcción, que a diferencia de la crisis anterior, durante ésta ha sido la que ha tirado del carro.

Por último tenemos el norte de la provincia que por desgracia sí que se encuentra más necesitado de apoyo por parte de las administraciones. El cierre de la red central de Puente Nuevo no fue positivo. En este sentido me consta que, aunque  no es una competencia directa de esta Consejería, se están realizando actuaciones por parte de la Consejería de Hacienda, Industria y Energía en el estudio del territorio y como hacer una mejora de las infraestructuras eléctricas, que aunque es un déficit particular del la zona norte afecta a toda la provincia. El déficit de suministro eléctrico es un obstáculo para el establecimiento de empresas. Se está realizando una labor de presión desde la Junta de Andalucía para que se mejore por parte de Red Eléctrica el suministro y la potencia en nuestro territorio.

‘Transformación económica’ e ‘industria’ son términos que no parecían encajar hasta hace poco con la palabra ‘Andalucía’.

Yo creo que este Gobierno llegó con fuerza y al principio de la legislatura tenía muy claro que la transformación económica de la región pasaba por diferentes medidas, entre ellas la digitalización del tejido productivo y las distintas medidas de apoyo que tenemos han ido enfocadas a eso, no solo ahora con ocasión de la pandemia, sino antes. También se le está ‘dando cariño’ a la instalación de nuevas empresas tecnológicas que además son un nicho de mercado muy dinámico. No solo se quiere contar con gente que tenga formación universitaria, sino también estableciendo especialidades, que es otro de los pilares de esta legislatura: la formación profesional para el empleo, que lleva mucho tiempo parada en ámbitos específicos como el 5G, con paquetes pioneros en toda Europa. Este año se han puesto encima de la mesa 8 millones de euros en formación para jóvenes, la mayor inversión que se ha hecho en años.

¿Y en la sociedad de la victimización, de tantos colectivos de jóvenes que se victimizan, queda espíritu emprendedor?

Creo que en el campo de los emprendedores son todo lo contrario porque muchos de ellos son personas que han visto cómo perdían su trabajo debido a la pandemia o quizá antes y se han reconvertido en autónomos. Y esos autónomos han montado auténticos proyectos empresariales que hoy en día pueden tener entre 20 y 30 trabajadores. Quiero decir que la victimización no es una palabra que vaya de la mano del emprendedor. El emprendedor no solo no se victimiza sino que se echa a la espalda la situación y va hacia delante. Los datos así lo demuestran.

Usted es funcionario del Estado. Laboralmente eso es lo más alejado de un autónomo.

Tenemos mucho contacto con los autónomos y un conocimiento bastante próximo al tejido productivo. Es cierto que yo no he sido autónomo y soy hijo de trabajadores asalariados, pero desde este puesto sí que tengo contacto y me relaciono con muchos de ellos, además de poder conocer las particularidades de la economía cordobesa y cómo estos autónomos tienen mucho que decir porque a nivel local y regional están creciendo. Esto pone de relieve lo que decía antes y es que mucha gente que ha perdido su empleo se ha reconvertido en autónomo, con lo cual la victimización no va con ellos.

De todas maneras el no haber estado al frente de un empresa o no haber sido autónomo sea algo que me deslegitime para estar al frente de una delegación como ésta. Me gustaría subrayar que la delegación de Empleo no deja de ser un órgano administrativo formado por funcionarios que tramitan distintas líneas de ayuda. Qué mejor que al frente de ellos haya otro funcionario que entienda cuales son los mecanismos administrativos. Los datos de etapas anteriores de la consejería sobre todo en materia de ejecución nos avalan. Antes había convocatorias que tardaban ocho años en pagarse y ahora se pagan entres meses. Eso es precisamente por el conocimiento de la administración que tenemos los que estamos al frente de ello.

¿Ha sacado la pandemia lo mejor de nosotros mismos, en este caso, de PYMES y autónomos?

Yo creo que sí, porque se ha buscado la forma de poder salir adelante, de reinvertarse. Los datos así lo ponen de relevancia. Siguen creciendo en Andalucía y en Córdoba particularmente. Ha sacado lo mejor de nosotros mismos, y me gustaría sacar pecho de las cosas que se han hecho desde la Junta de Andalucía en favor de estos autónomos, porque se ha movilizado una ingente cantidad de recursos en su favor. El años pasado, entre distintas líneas de ayuda -desde los 300 euros a la de alquileres- movilizamos 12,3 millones de euros. Y lo que llevamos de 2021 hemos dado ya 17 millones de euros, concedidos y pagados a autónomos cordobeses. Todavía quedan tres meses por delante y tenemos varias convocatorias abiertas, con lo cual al final del año los datos de apoyo a autónomos serán mejores.

Los autónomos han sacado lo mejor de sí mismos y han puesto de relevancia que la pandemia ha tenido un efecto positivo en algunos aspectos, y nosotros creo que hemos estado a su lado.