Rafael Blanco, presidente de Córdoba Ecuestre: “Hace 20 años en Córdoba mucha gente no sabía que existían Caballerizas Reales”


El presidente de Córdoba Ecuestre ha presentado esta semana una nueva edición de Cabalcor, que se celebra durante todo el mes de septiembre

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Porta un bronceado fresco y envidiable porque está recién venido de la playa. Es primero de septiembre, la gente regresa de las vacaciones y Rafael Blanco (Córdoba, 1958) ha vuelto para inaugurar Cabalcor, una feria del caballo que tiene como mérito ser la segunda edición de la era covid y la décimo novena en el cómputo global. Rafael Blanco es médico y socialista. Como médico ejerce en la provincia y está encargado de la educación y prevención en materia de salud para los escolares. Como socialista se define ‘militante de base sin cargo’ y apostilla que ‘siempre dice lo que piensa’. Eso no le ha impedido pasar políticamente por todas las administraciones, aunque se le recuerda mucho más por su periplo municipal en dos ocasiones, sobre todo por la última (2007-2011) cuando estuvo al frente de Cultura y guapeó algunas instalaciones emblemáticas de la capital, entre otros méritos. Cuando dejó la política ‘orgánica’ y volvió a su profesión – él sí la tiene- se vio en la tesitura de aprender a conducir con 50 años, lo que nos muestra a un hombre con la humildad suficiente para dejar el coche oficial y meterse en el de la autoescuela.  Preside desde hace varios años Córdoba Ecuestre y no lo debe estar haciendo mal porque ha sido reelegido por unanimidad en varias ocasiones. Confiesa que tiene como ventaja que él no procede del mundo del caballo. En las distancias cortas Rafael Blanco tampoco parece proceder, afortunadamente, del mundo de la política.

¿Cuántas veces ha sido reelegido presidente de Córdoba Ecuestre? He perdido la cuenta.

Entré de presidente en el año 2000, que fue la primera vez, así que creo que 5 veces. Ha habido periodos de tres y cuatro años, con distintos cambios estatutarios. Siempre, lo más importante, lo he sido por unanimidad de todos los grupos

Es usted, por tanto, un hombre de consenso.

Creo que lo soy, y en este tema especialmente porque es algo de lo que yo no provenía y además hay que conocer la composición de Córdoba Ecuestre, que es una entidad formada por otras entidades, no por personas físicas, sino jurídicas. A la vez estaba el Ayuntamiento, la Diputación, los empresarios, Hostecor, la Universidad de Córdoba, el Club Hípico, los ganaderos… o sea, hay una pluralidad de instituciones que es difícil contentar a todas y dar respuesta a las inquietudes que cada uno tenga. Creo que eso tiene doble valor.

Pluralidad de sensibilidades y también de ideologías: Ocurre que no coindicen en muchos casos el partido que gobierna en el Ayuntamiento y en la Diputación , por ejemplo. ¿Cómo se maneja eso siendo usted además una persona vinculada a la política?

La verdad es que mi primer desembarco en Córdoba Ecuestre es por ser concejal del PSOE en el primer mandato en el que estuve. Estaba como responsable de la concejalía de Desarrollo Económico y Promoción de la ciudad y fue la propia Córdoba Ecuestre en aquel momento, que era una entidad entonces con poca actividad, joven y sin presupuesto, la que me pidió que me hiciera cargo para tener un respaldo municipal, una cosa hasta cierto punto lógica. Lo que ya no fue tan lógico es que cuando dejé de ser concejal me pidieron que continuara, y lo hice hablando con las distintas fuerzas políticas para que aquello no se malinterpretara y hubiera un cierto consenso. Y aunque ha habido cambios significativos en la alcaldía con IU, PP y PSOE, con todos hemos mantenido una relación cordial. De todos modos  para ser presidente hay que estar propuesto por una entidad y en los últimos mandatos yo lo he sido por CECO

¿Se sigue mirando a Jerez como la capital del caballo?

Yo creo que Jerez es la capital del caballo ganado por derecho propio. Para saber dónde estamos hay que reconocer las cosas. Jerez durante muchos años lo ha hecho muy bien y ha sabido apropiarse de aspectos, como tener una referencia única con respecto al vino y al caballo que nadie discute a nivel español e internacional. ¿Qué ocurre? Pues que Córdoba, que también tiene potenciales muy importantes en ambos sectores, no lo ha hecho tan bien. En el sector del caballo – no me quiero meter en otros-hemos empezado a ver que se podían hacer cosas, y que teníamos algo que no tenía Jerez: este monumento (Caballerizas Reales). Porque además del monumental, tiene un valor referencial en el mundo del caballo. Aquí, por iniciativa de Felipe II, se manda crear un caballo mundialmente conocido como es el pura raza español. Es algo reconocido también en Jerez. Y nunca lo habíamos aprovechado. No éramos conscientes de que teníamos ese valor único, histórico y que ha reunido a ganaderos, deportistas y aficionados.  Jerez también se ha acomodado un poco y saben que tienen que mejorar. De hecho nos preguntan a Córdoba que qué estamos haciendo, dato que es muy interesante. No se trata de imitar a Jerez sino de tener nuestro propio estilo y estar en un lugar importante en el mundo del caballo español.

No se trata de imitar a Jerez sino de tener nuestro propio estilo y estar en un lugar importante en el mundo del caballo español.

¿Y el pueblo de Córdoba se relaciona con ese mundo? Porque yo nos veo más de peñas que de caballos.

Creo que estamos cambiando, afortunadamente. En la provincia no hay duda ninguna: a cualquier pueblo de la provincia que vayamos, cualquiera tiene un caballo como aficionado,  para tareas agrícolas, tradición popular  o lo que se quiera. No hay romería o fiesta en la que el caballo no aparezca con normalidad. En la capital, por algún motivo y en un momento determinado se dio la espalda a este mundo y también se cayeron en tópicos. Yo lo detecté cuando entré en Córdoba ecuestre. Caballo es igual a señorito andaluz que es igual a una determinada posición social o política. Cuando realmente el caballo en Andalucía forma parte  de la esencia de las tradiciones, de la cultura y de afición a todos los niveles y en cualquier clase social. Con la labor de Córdoba Ecuestre es donde he notado en eso un progreso mayor. Al principio nos veían como algo elitista. Hemos ido abriendo la entidad y ahora mismo las actividades que hacemos cuentan con más participación, más espectadores, con gente que también tienen actividad en los distintos picaderos y clubes que hay en la provincia.

Pero para mí hay un detalle muy significativo y es la marcha ecuestre con motivo del Día de Andalucía. Cuando salíamos, al principio, la gente protestaba porque había que modificar el tráfico con las molestias que ello ocasiona. Ahora la gente sabe que el día de Andalucía a la calle salen los caballos y los enganches. Y los espectadores se ponen en sitios estratégicos para vernos pasar, porque lo consideran como algo suyo. Aplauden cuando marchan determinados caballos o jinetes, nos felicitan y ven como algo normal la presencia de caballos ese día. Lo han integrado como algo suyo. Esa es una señal de que estamos trabajando en el buen camino.

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Cabalcor y Covid. ¿Cómo se organiza esto?

Somos unos luchadores. Córdoba Ecuestre es una entidad que ha partido de cero, con ‘cero presupuesto’ y todas las dificultades. Y pese a ello hemos ido creciendo, mejorando y labrando un camino. El año pasado fue un año de crisis absoluta para nosotros. Teníamos las cuentas saneadas, un espectáculo y unas actividades que iban muy bien y de pronto llega la pandemia y hay que cerrar. Y nosotros cerramos las puertas, pero dentro hay 56 caballos y un personal que ha tenido que seguir trabajando todos los días porque a esos animales hay que mantenerlos, alimentarlos y cuidarlos durante este tiempo. Sin ingresos. Hemos sido capaces de aguantar ese tirón. Tomamos la decisión de resistir y esperar tiempos mejores.

Hicimos un Cabalcor como pudimos en septiembre pasado, con muchas medidas de seguridad y que salió muy bien. En 2021 hemos reabierto y comenzado a trabajar con normalidad, con una respuesta muy buena de la gente.

Quiero destacar la respuesta del Ayuntamiento de Córdoba y del alcalde, que nos ha escuchado, atendido y dado algo muy importante, que es sentirnos respetados por nuestra ciudad. Y no estoy hablando de dinero, sino de sentir que se cuenta con nosotros para el futuro de la ciudad y de Caballerizas.

Quiero destacar la respuesta del Ayuntamiento de Córdoba y del alcalde, que nos ha escuchado, atendido y dado algo muy importante, que es sentirnos respetados por nuestra ciudad.

En otros mandatos ha habido compañeros de su partido en el equipo de gobierno. ¿Se ha sentido respaldado también por ellos?

Yo creo que los distintos alcaldes que ha habido, de todos los colores, han sido correctos con Córdoba Ecuestre como entidad y conmigo como presidente, pero todos han sido tibios en manifestarlo públicamente o en tener gestos verdaderamente importantes hacia nosotros. Tibios en el sentido que comentaba antes, y que no pareciera que se apoyaba a una actividad que no se entendía como aceptada por todos, algo poco entendible en el siglo XXI, en mi opinión. En Viena se sienten muy orgullosos de su escuela ecuestre española y muchos de los caballos que hay allí son descendientes de los criados aquí en Caballerizas Reales. Como suele pasar con casi todo, es una falta de amplitud de miras.

¿Qué va a suponer para la ciudad recuperar finalmente este edificio?

Hace 20 años mucha gente de Córdoba no sabía que existía. Gracias a la labor que estamos haciendo ya se conoce más y sabe que aquí se ha fraguado una parte importante de la historia del caballo en nuestro país. Considero, además, que estamos trabajando a un 20% de la potencialidad del edificio y puedo asegurar que no me equivoco.  Este es un lugar que tiene un potencial cultural, económico, turístico y de valor propio para la ciudad de Córdoba inmenso. Es un edificio que está por recuperar y sobre el que tenemos proyectos muy importantes, tanto el Ayuntamiento como Córdoba Ecuestre. El Centro Internacional del Caballo; los espacios culturales de los que últimamente se está hablando… intentar sumar y no, como siempre, confrontar, que es uno de los propósitos de Córdoba Ecuestre desde el principio.

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Usted ha sido concejal en dos ocasiones. ¿Echa de menos el Ayuntamiento?

Y he sido además candidato a la alcaldía, que fue algo para mí muy importante, porque eso que se comenta como tópico de lo importante que es ser alcalde de tu ciudad, es cierto que tiene un valor muy especial. Me siento muy orgulloso de haber sido candidato y, aunque no ganara, haber sido primer teniente de alcalde. Yo me lo pasé muy bien de concejal de mi ciudad, aprendí muchísimo. Donde más se trabaja, y he estado en todas las administraciones, es en el Ayuntamiento. No hay horarios ni días festivos. Tienes un contacto directo con la gente que es muy positivo pero algo que también exige un gran trabajo.

Me quedé un poco con la frustración de no continuar en aquel momento. Las cosas tienen su tiempo. Lo normal hubiera sido repetir como candidato una segunda vez, pero por decisiones políticas no fue así, y ya no tendría sentido ninguna otra opción. Guardo muy buen recuerdo. Trabajé muchísimo pero aprendí mucho de la gente. En el segundo mandato llevaba Cultura y Relaciones Institucionales y acababa realmente haciendo de casi todo, porque era portavoz y teniente de alcalde.

En ese paso por todas las administraciones que ha comentado, ocupó la dirección de Obra Pública de Andalucía y coincidió con Juan Espadas ¿no?

Él ya estaba en el Ayuntamiento de Sevilla y salía hacía poco de la Consejería de Obras Públicas. No tuvimos contacto.

Pendiente estaba entonces de ejecutar la Ronda Norte (2011) que ahora va a terminar probablemente un gobierno del PP. ¿Cómo le sienta eso?

Cuando pasas por las administraciones y las conoces desde dentro, y luego desde fuera como ciudadano, te das cuenta de que los tiempos son distintos. La prueba por ejemplo es el Palacio de Congresos de Córdoba: desde que estamos hablando resolver esa situación hasta que finalmente se abra, o la misma Ronda Norte. Hay cosas que se hacen eternas, pero en Córdoba más. Quizás porque somos menos reivindicativos. Yo estaba en un despacho donde se gestionaban las obras públicas de Andalucía. Tenía todos los días presiones -correctas, me refiero- del alcalde de Málaga o del alcalde de Granada porque sus metros estaban en construcción. Hablo de obras multimillonarias. Tenía llamadas, visitas y quejas- si las consideraban oportunas- casi todos los días. Del Ayuntamiento de Córdoba no me llamó nadie. Y yo era cordobés y estaba recién salido del Ayuntamiento. Creo que eso puede indicarnos mucho.

Pero insisto en que los tiempos en la administración, con los presupuestos, los largos trámites… hacen que la gente no pueda entender la tardanza. Las cosas deberían de funcionar de una manera más rápida y efectiva. Y con lo que hemos aprendido, debemos huir de proyectos megagigantescos que luego sabemos que no se pueden llevar a cabo, como pasó con el Palacio del Sur. La Ronda era un proyecto que estaba sobre mi mesa cuando estaba de director de obras públicas, pero un proyecto en aquel momento prácticamente irrealizable, porque era muy caro. Quiero recordar que se pararon casi todas las obras, porque llegó la crisis y se paralizaron casi todas las obras importantes en Andalucía. Ahora se va a redimensionar y tendrá una solución. No importa quién la termine. En política hay que aprender que las obras son iniciadas por una administración y se acaban por otra. Yo estuve en Cultura y puse en marcha las obras de la Axerquía, el Museo Taurino, el Góngora, la reforma del Gran Teatro… Había dinero y apostamos por la cultura porque me gusta y  además el proyecto de Capitalidad Cultural era importante. Ninguna pude inaugurarla yo. Pero sí es verdad que luego el concejal que llegó, Moreno Calderón -que es una gran persona- siempre tuvo la deferencia de invitarme a esos actos. Es algo que está dentro de la normalidad democrática. Es algo que hay que ver con cierto desapasionamiento.

Pues hablando de desapasionamiento y de superar tópicos injustos, recuerdo que a usted le expedientaron en su partido (PSOE) por un homenaje a Cañero.

No fue exactamente así, pero fue duro. Luego quedó en nada porque no había ningún motivo. Hubo una iniciativa enviada a la comisión de ética del partido informando sobre una actividad promovida por una entidad privada (la asociación Amigos de Cañero) que iban a entregar unos premios. Los premios ‘Antonio Cañero’ como impulsor del toreo a caballo, cosa que no es discutible por nadie. De Cañero se podrá discutir su figura política y no voy a entrar en eso- ya bastante se ha escrito sobre el tema- pero nadie puede poner en duda en la historia de la tauromaquia que el toreo a caballo lo inventa él. Aquello era un acto del mundo del toreo y del caballo que se celebraba aquí en Caballerizas. Y entonces a mí se me pide, desde el partido, que suspenda ese acto. Y yo les dije dos cosas: no puedo suspender un acto que yo no organizo y además en un acto que no tiene ningún tipo de connotación política. Y algo importante es que Córdoba Ecuestre es una entidad que no se debe a ningún partido político. Yo creo que intentaron pasar facturas (políticas) de otro tipo. Ahí entramos en la parte oscura de la vida política (ríe).

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Usted ha conocido bien el fuego amigo.

Sí. Lo he sufrido por todos los lados. Pero siempre me he mantenido en lo que consideraba correcto y honrado. Siempre he pensado que uno milita en un partido porque cree en las ideas, pero no significa practicar el borreguismo. Yo tengo capacidad crítica, y veo que hay cosas en las que se tiene razón y otras en las que nos podemos equivocar. Hay momentos de ‘ordeno y mando’ que no he compartido, y por eso muchas veces me he señalado, pero creo que siempre de manera respetuosa. Llevo 37 años militando ininterrumpidamente en el Partido Socialista en Córdoba, en la misma agrupación de barrio, sin tener ningún tipo de cargo público y no me he dado de baja. Hay gente que está cuatro días, le quitan el cargo y se van del partido. Yo estoy porque creo en unas ideas y las ejerzo con libertad y responsabilidad.

¿Ve correcto y honrado a Pedro Sánchez?

Creo que está haciendo una labor que no es fácil. Los vientos soplan todos en contra y su trabajo necesita perspectiva histórica para valorarla. Pero si nos damos cuenta, todo lo que va iniciando, sale adelante. Con todas las críticas del mundo. Creo que Pedro Sánchez lo está haciendo mucho mejor de lo que se valora y cuando pase un cierto tiempo la perspectiva nos ayudará a verlo.

Siempre he pensado que uno milita en un partido porque cree en las ideas, pero no significa practicar el borreguismo. Yo tengo capacidad crítica.

Tiene esa impresión un hombre de consenso como usted y sin embargo, la escena política española está más polarizada que nunca. Hay poco consenso o ninguno.

Pero eso no creo que sea culpa de Pedro Sánchez. Vivimos una situación de confrontación política en la que basta que uno diga algo para que otro diga lo contrario. No hay reflexión ninguna. Lo que echo de menos es que en los temas de Estado, en los temas importantes para este país, los grandes políticos – que creo que no los tenemos, y meto a todos- tuvieran la altura de miras suficiente para anteponer los intereses de España a los de su formación política. Eso no ocurre. Y no veo un caldo de cultivo para ello.

¿El presidente de Córdoba Ecuestre se ha planteado aprender alguna vez a montar a caballo?

Pues no. Voy a decir la verdad, porque podía quedar muy bien diciendo que sí, pero lo cierto es que no. Ahora puedo considerarlo una falta no saber, pero cuando empecé era un valor. Era bueno entonces que el sector ecuestre, que como todos es muy variado, fuera presidido por alguien que venía limpio de intereses o influencias. Ni yo montaba a caballo, ni mis hijos, ni tenía caballo ni ganadería. Esa cierta independencia me permitió gestionar mejor las distintas discrepancias que había al principio y unir a un sector que estaba bastante enfrentado.