Abrir la persiana, pagar el recibo de la luz y echar la persiana


La hostelería y el pequeño comercio son sectores golpeados por los desmanes tarifarios de la electricidad

Andalucía

Verano de récords: en la temperatura con la ola africana de calor y en el recibo de la luz, con la ola tarifaria desbocada. Ayer lunes otra cifra que rompe la ‘serie histórica’: 124,45 euros por megavatio (MWh). Fue hace nada, el 26 de agosto, cuando se alcanzó otra cifra de escándalo con 122,76 euros por megavatio. Sólo la ‘Bala de la Rambla’, el ciclista Alfonso Cabellorompe sus propios límites de esa manera tan seguida, pero esos números nos alegran más. 

Alberto Rosales es el presidente de Córdoba APTC, asociación sectorial de la hostelería cordobesa. Su lema últimamente es ‘A pulmón’. “Aquí lo pagamos todo a pulmón, gastos fijos, impuestos y clientes. Seguimos con aforos limitados y ahora hay que sumarle el incremento de los gastos fijos, así que el cierre es casi inmediato para todos los compañeros que no han podido resistir”. 

¿Que sube la luz? Pues lo chipirones también, no se crea. “Con este 30% de subida de la luz, que es un gasto fijo, también nuestros proveedores han empezado a subir los productos, como también han denunciado ya los supermercados y las grandes cadenas. Esta subida repercute en el precio de los productos, y todo esto supone un impedimento más para que podemos recuperar algo de lo que se ha perdido durante la pandemia”, dice Rosales que recuerda que esta es “una cosa más que se suma a la ruina que tenemos con el tema de la pandemia, y que está sufriendo este sector y toda la sociedad aunque a la hostelería más porque no nos afecta la reducción del IVA: seguimos pagando el 21%”. 

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La pasada semana un empresario de un pequeño establecimiento de hostelería cercano a los Padres de Gracia nos enseñaba su última factura: 1.500 euros de julio. Sin cocina. Y con una hora de trabajo ‘gratis’ – de 12 de la noche hasta la una- en la que no pueden servir consumiciones por la normativa andaluza del covid. “La pandemia ha afectado a un 20% de los establecimientos en Córdoba. Resistía un 5% que es el que peligra ahora con estas subidas de la tarifa eléctrica, así que nos podemos ir a un 25% de negocios cerrados entre unas cosas y otras”, matiza el presidente de Córdoba APTC. 

Ante esta escalada de tarifas no parece que sea mejor el panorama para el que todavía resiste, según Rosales, que concluye diciendo que “para el que queda abierto no es mejor: es lo mismo cerrar que estar pero no obtener beneficios, porque lo que estás engordando es la deuda”.

El pequeño comercio sin horario valle

“Un incremento en un coste fijo como es el energético afecta de manera importante”, sostiene Rafael Bados, que preside Comercio Córdoba, la asociación provincial del comercio pequeño y de proximidad. “Y una cuestión  no menor: el nuevo sistema tarifario que se pone en marcha hace que el horario normal de actividad comercial siempre coincida con el horario punta. El comercio no obtiene ningún tipo de beneficio con ese sistema tarifario. Habría que buscar fórmulas para que al pequeño comercio y a los autónomos pudieran contar con otros horarios, ya que esto afecta a la competitividad de las empresas”, nos dice Bados que recuerda que “este verano hemos sufrido de nuevo temperaturas extremas y no se podía dejar de poner el aire acondicionado”. 

Comercio cerrado por la crisis sanitaria./Foto: LVC
Comercio cerrado por la crisis sanitaria./Foto: LVC

Bados espera más valentía por parte de la administración central a la hora de parar y regular la escalada de precios energéticos. “Parece que hasta febrero habrá subidas, así que yo espero que un gobierno que se muestra estricto y duro con el cumplimiento de las normas para los medianos y pequeños empresarios lo sea también con las grandes empresas eléctricas. El sistema beneficia a cuatro grandes empresas y está perjudicando a gran parte de la sociedad“, asevera. 

Aunque junto con la hostelería es uno de los sectores más afectados por el recibo de la luz, Rafael Bados repite algo que ya ha apuntado en anteriores ocasiones y es que “no partíamos de la misma situación el pequeño comercio que la hostelería tras la pandemia. El pequeño comercio estaba muy tocado económicamente debido a las franquicias y las grandes superficies y la hostelería venía disfrutar de excelentes campañas. De hecho este verano, ha vuelto a cifras de venta similares a antes de la pandemia, que ya eran altas”.

Según datos de la asociación Facua-Consumidores en acción, la factura de agosto será la más cara de la historia para el usuario medio, “con un encarecimiento en la primera quincena del 43,7% con respecto al mismo periodo del año pasado”.

Un golpe muy duro para aquellos que comenzaban a levantar cabeza tras el confinamiento y las restricciones horarias por la pandemia.