Ya llega el apocalipsis de este mes


Hoy martes se activa el aviso amarillo en Córdoba, preludio de la ola de calor que tendrá sus días grandes durante el fin de semana

Compartimos alerta amarilla los cordobeses con Granada y Jaén, aunque los jiennenses últimamente no deseen compartir nada con nosotros enfadados como están por culpa de la base logística del Ejército. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lleva varios días avisándonos de que se aproxima una ola de calor que tendrá su comienzo mañana miércoles 11 y que remitirá el lunes 16. Afectará a toda España excepto el área Cantábrica y buena parte de Galicia. Muchos andaluces y cordobeses buscan el frescor gallego en su cerveza estrella, que está tan de moda, pero hará falta algo más para paliar los 46 y 47 grados que se preven desde la AEMET en una Córdoba que hace tiempo que dejó de competir con los sevillanos en este sentido – el de los grados- porque para qué. El calor es un mal premio.

Dice la AEMET que el pasado domingo “debido a la fuerte insolación propia de esta fechas” comenzó un ascenso generalizado de las temperaturas. Este ascenso, continuará los próximos días favorecido por la entrada a través del sur peninsular de una masa de aire muy cálida, de procedencia africana, que se intensificará y extenderá a la mayor parte de la Península y Baleares. Señalar la procedencia africana, aunque haya almas sensibles que se lo tomen a mal, es un dato geográfico y físico en la exposición del fenómeno meteorológico. No es racista ni de ultraderecha.  Bien es cierto que no está explicado con perspectiva de género y que ‘ola’ así, en femenino (o ‘masa’, en su defecto) es algo propio de la física heteropatriarcal, pero dentro de unos años las olas de calor se explicarán transversalmente para que nadie se nos ofenda. Ni sepa de qué se está hablando, claro.

amarillo semana
Se refrescan de las altas temperaturas en la Plaza de las Tendillas./Foto: Irene Lucena

Si atendemos a la memoria más pequeña, la inmediata, hoy estamos en condiciones de recordar que este verano está siendo particularmente fresco y que hasta hemos podido dormir unas cuantas noches de julio con la sabanita a mano. Lo que viene en estos días es una ola de calor, en efecto, y será los únicos 4 o 5 días más calurosos de este verano, con toda probabilidad. 

Si buscamos en la memoria amplia que dan los años y las perspectivas, recordaremos veranos de hace 40 o 50 años mucho más calurosos que éste, con menos recursos electrodomésticos para paliar la temperatura y con una aceptación de las cosas que nos convertían en personas tranquilas, a pesar de los muchos grados. Incluso la luz era mucho más barata a pesar de vivir en una España gris sin ministras de progreso. No existía la Agenda 2030 ni Twitter y las vecinas salían a la puerta al anochecer con un paquete de altramuces y ganas de guasa. El calor servía para socializar aun más. 

Si atendemos a la previsión oficial los días de mayor intensidad de esta ola de calor, se darán probablemente entre el viernes y el domingo, cuando las temperaturas superarán los 40ºC en amplias zonas de la mitad sur, este y centro de la Península y en puntos de Baleares, incluso es probable que se alcancen o superen los 42-44 ºC en zonas de los valles de la mitad sur y en el valle del Ebro y los 35ºC en prácticamente el resto. Las temperaturas nocturnas serán asimismo elevadas, pudiendo superar las mínimas los 24-25ºC.

A partir del domingo 15 y sobre todo el lunes 16, es probable que se inicie un descenso de temperaturas por el oeste peninsular, aunque hay que tener en cuenta el aumento de la incertidumbre en la predicción para esos días. Lo que escapa a la incertidumbre es la seguridad de la chapa apocalíptica y dramática que nos viene. 

Durante los próximos días parte del cuerpo ministerial, sus altavoces mediáticos (casi todos) y los replicantes útiles de las redes sociales nos advertirán del apocalipsis del clima climático (Jiménez Losantos dixit) y tratarán de hacernos sentir pecadores por asesinar las nubes, los pececitos y los árboles. Lo harán desde sus resorts sostenibles, coches oficiales de alta gama o vehículos potentes de empresas amigas. Sacarán el evangelio 2030 y nos dirán que no debemos viajar en avión, vacunarnos contra el covid varias veces al día y comer tofu a la brasa. 

salir a la fresca 1

Lo peor de los días por venir es que sabemos a ciencia cierta que usar el aire acondicionado puede significar, objetivamente, una merma en la cesta de la compra. Las olas de calor en la España multinivel salen carísimas. Así que habrá que echarle paciencia e imaginación, como hicieron nuestros padres y abuelos, que soportaron estoicamente veranos mucho más tórridos con la conciencia tranquila, sin que nadie tratara de  acojonarlos con el apocalipsis climático. Y con una factura de la luz que cualquier trabajador podía permitirse.