Giuseppe Aloisio, delegado territorial de Desarrollo Sostenible: “Comer carne es altamente sostenible”


Este domingo hablamos con el delegado en Córdoba sobre sostenibilidad, incendios forestales y trayectoria política

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Nos ha citado en el parque de Los Villares, que a esa hora de la mañana y en el mes de agosto parece casi desierto. Solo hay un camión -municipal- de Sadeco realizando labores de limpieza en la zona del parking y rompiendo con el motor al ralentí la sinfonía de chicharras que ya anuncian, con su melodía, una jornada cálida. Cuando a Giuseppe Aloisio (Catania, Italia, 1969) le dimos la posibilidad de elegir sitio para esta entrevista no dudó en emplazarnos en lo que, seguro, es el mejor despacho para un delegado territorial de Desarrollo Sostenible (y medio ambiente, aunque se haya caído de la placa anunciadora oficial). Unas horas antes y muy cerca de donde nos encontramos, por cierto, hubo un conato de incendio que fue felizmente extinguido con contundencia. Aloisio nos confiesa que su esposa casi le manda a apagarlo personalmente porque ocurrió cerca de su residencia de vacaciones. Pero lo cuenta con un sentido del humor que es sello de identidad de este italiano, cordobés de adopción y español en casi todo menos en las competiciones deportivas – ahí es imposible que ningún italiano renuncie a la Azzurra- y que habla con calma y respeto de cualquier asunto, hasta de lo más espinoso.

Giuseppe Aloisio es licenciado en Economía y Comercio por la Universidad de Catania y se diplomó el Alta Dirección de empresas Agroalimentarias ya en España, donde vive desde que una cordobesa lo convirtió a la causa salmorejí con matrimonio y dos preciosas hijas en su haber. Ha trabajado para el sector cárnico en la empresa privada hasta que su amigo José Antonio Nieto (PP) – amigo de verdad y de corazón a pesar de la política- se lo llevó al Ayuntamiento cuando llegó a la alcaldía. Tras la dolorosa salida de la casa consistorial, Nieto volvería a contar con él  en otra misión no menos importante en la secretaría de Estado de Interior. Fueron momentos difíciles en los que a este italiano, nos consta, más le dolió España, mordida por la mafia separatista y golpeada (literalmente) en octubre de 2017. También aquello finalizó- la secretaría de estado, no la mafia separatista- y tras otro periplo en la empresa privada, la nueva Junta de Andalucía post socialista, consideró que este hombre podía ser y tener el perfil adecuado para el cometido y el lugar que le han encomendado desde enero de 2021.

Ahora no hay quien lo saque del puesto avanzado del Infoca si pintan bastos con los fuegos o que compruebe personalmente cómo mejora la fractura de un lince ibérico en el CREA.

 

Estamos en Los Villares. ¿aquí se doctoró usted como cordobés?

(Ríe) Pues me falta el ‘postgrado perolista’, pero sí vengo mucho a pasear aquí. La verdad es que es una joya que está a diez minutos de Córdoba, y es nuestro gran pulmón verde pegado a la ciudad que disfrutamos cada uno de manera diferente. Hay que disfrutarlo y conservarlo.

En teoría está usted de vacaciones, pero pegado al teléfono y con un fin de semana anterior muy complicado en Cabra.

Sí, es estar de ‘trabajaciones’. Me ha pillado aquí porque yo veraneo en Trassierra y gracias al despliegue del Infoca atacando el conato con medios aéreos y terrestres ( justo un día antes de la entrevista se produjo, en efecto, un conato de incendio forestal en esa zona de Trassierra) al final todo quedó en un susto. Los incendios se atacan con mucha fuerza, con mucha contundencia y medios, sobre todo aquellos conatos que puedan tener un efecto de propagación importante. Este se produjo casi a los pies del cerrillo del Pozo de la Nieve, con vegetación bastante espesa y es mejor atacarlo de manera contundente. Donde sí hemos tenidos problemas ha sido en Cabra y el fin de semana anterior en Belalcázar.

¿Siguen siendo los descuidos la principal causa de los incendios?

Vamos a decir que la principal causa es la acción del hombre. Luego ya se investigan los siniestros y ya se determina el origen. A cada incendio se le pone una etiqueta. Pero sí el descuido creo que fue la causa del conato ayer en Trassierra y no sabemos todavía, porque nos faltas datos de la investigación, qué es lo que pasó en Cabra y en Belalcázar.

Proviene usted del sector privado, concretamente del agroalimentario ¿Comer carne es insostenible?

En absoluto (ríe). Son lugares comunes y , fíjate, yo al final le doy un poco la vuelta a la tortilla. Le pasó al ministro Garzón lo mismo con el jamón cuando lo de la etiqueta ‘Nutriscore’, y su capacidad de generar una polémica donde no la hay. Creó un efecto rebote, porque me parece que ese fin de semana todo el mundo comió carne. Y en aquel fin de semana todo el mundo desayunó jamón.

Yo creo que le hace un flaco favor al sector. El sector cárnico español es un sector puntero, la ganadería extensiva es el medio de vida de muchísimas familias; es uno de los grandes ejes de la sostenibilidad medioambiental y te puedo asegurar que comer carne es altamente sostenible.

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¿No piensa usted que hay un abuso de términos como ‘sostenibilidad? Acaban produciendo majaradas que nos cuestan el dinero a todos los contribuyentes, como la campaña del ministro Garzón.

Absolutamente de acuerdo. Casi todas las competencias de consumo, del ministerio de Garzón, están transferidas a las comunidades autónomas, con lo cual sus aportaciones son bastante estériles. En realidad todo se genera a través de dos ‘tuits’. No es solo un abuso de los términos, sino de la banalidad con la que se difunden los mensajes y el eco mediático que se hace a posteriori. Al final no dejan de ser actos de irresponsabilidad porque cuestionan modelos de vida, sistemas productivos, empresas, empleo e inversiones. Con esas cosas hay que tener muchísimo cuidado.

Campañas como la del consumo de carne no dejan de ser actos de irresponsabilidad porque cuestionan modelos de vida, sistemas productivos, empresas, empleo e inversiones. Con esas cosas hay que tener muchísimo cuidado.

Estamos en verano y la atención está puesta en la prevención de los incendios forestales, pero en la agenda del delegado territorial del desarrollo sostenible ¿qué hay apuntado con cierta urgencia?

Al final la delegación de desarrollo sostenible, dentro de lo que es el reparto de competencias del gobierno autonómico, es una delegación muy transversal. Quizá no tenga la visibilidad que puedan tener otras pero muchísima parte del desarrollo económico pasa por una autorización ambiental, mucha actividad económica está sometida al control y vigilancia de la administración ambiental; la gestión de los parques naturales está en la delegación territorial; el dispositivo Infoca de control y gestión de incendios funciona evidentemente bajo el ala de esta delegación territorial, con lo cual la agenda está bastante repleta. Y por supuesto la conservación y protección de la biodiversidad (fauna y flora), la ordenación y la gestión sostenible de los montes públicos y privados, la caza y la pesca, las vías pecuarias, la recuperación de las especies amenazadas (a través del CREA), los Agentes de Medio Ambiente o la gerencia de la Agencia Pública AMAYA”. Hay muchísimos frentes abiertos.  

Tengo la suerte de contar con un magnífico equipo, que yo mismo he bautizado como mi ‘Green Team’ (‘Equipo Verde’), con cada uno de los miembros en sus competencias. Estoy encantado con ellos, aprendiendo muchísimo y confío plenamente en tener dentro de la sala de máquinas de la delegación territorial gente muy preparada, muy profesional, con grandísima capacidad de trabajo y sacrificio y muchas veces hasta de abnegación, porque para ellos tampoco hay fines de semana.

Me habla usted de ‘medio ambiente’ pero éste ha desparecido del nombre  de la delegación territorial…

Hemos acuñado precisamente una terminología más abierta y liberal como es la de ‘desarrollo sostenible’. No es algo nuevo, porque se introdujo por primera vez en el seno de una comisión de medio ambiente de la ONU, a través del llamado ‘Informe Bloomberg’. El desarrollo sostenible es la capacidad- y casi la obligación- que tenemos todo de favorecer ese desarrollo, el empleo y la sostenibilidad cuidando al máximo al medio ambiente, garantizando hoy ese desarrollo sin comprometer a las generaciones futuras, sin hipotecarlas con acciones que puedan tomarse en el día a día.

La Agenda 2030 ¿nos hará más sostenibles o más sumisos?

(Sonríe) La Agenda 2030 tiene unos objetivos que yo creo que son fácilmente alcanzables. Dependerá mucho también de la capacidad que tengamos todos de aportar nuestro granito de arena, y no creo que nos haga más sumisos. El cambio climático es un hecho. Las políticas contra el cambio climático que se están llevando a cabo creo que nos pueden garantizar ese futuro mejor que todos deseamos. No me gusta hablar de sumisión al poder público, sino de coparticipación de todos en mejorar la vida de las generaciones futuras.

No me gusta hablar de sumisión al poder público, sino de coparticipación de todos en mejorar la vida de las generaciones futuras.

¿Es usted miembro de la Iglesia De Los últimos Días Apocalípticos del Cambio Climático?

No. Soy más bien discípulo del desarrollo sostenible y de la capacidad que tenemos todos – la sociedad, los empresarios, las familias- de crear y producir garantizando la sostenibilidad del medio ambiente.

Además de amigo ¿se considera, políticamente hablando, discípulo de José Antonio Nieto?

Soy muy amigo de José Antonio Nieto. Es una persona que para mí, en la vida y en política, ha significado mucho. Me siento muy identificado con su manera de hacer política. Lo mucho que he aprendido de él intento aplicarlo todos los días porque me parece una persona sensata, moderada, que se aleja de las estridencias y de gritar. Es muy tolerante, muy dialogante y un magnífico negociador…

Es mi amigo.

Se está usted casi describiendo, también, a sí mismo.

Bueno, pues seguramente nos llevamos tan bien porque somos bastante parecidos. Ninguno de los dos somos personas muy dadas a ataques de nervios, sino ciertamente templados. Me llevo muy bien con él y tengo una magnífica relación. Estaba muy dolido en el último mensaje que intercambiamos porque me comentó que me perdonaba haber ganado Eurovisión ,que le dolió más haber perdido la Eurocopa, pero que lo de la medalla de oro en los 100 metros lisos y en las Olimpiadas en general estaba empezando a ser sospechoso.

De la mano de Nieto pasó usted por el Ayuntamiento de Córdoba ¿Le quedaron ganas después de eso de seguir trabajando para las administraciones públicas?

El Ayuntamiento, la ‘micropolítica’, la política cercana, la capacidad que tienes de solucionar problemas a la gente quizá colma uno de los grandes déficits que tenía yo, que era mi vocación de ayudar. Y en la política, esa capacidad que tienes de apagar tu deseo ayudando a los demás a través del servicio público hizo que me quedara con ganas. De hecho, cuando salí del Ayuntamiento volví al sector privado pero luego me reenganche gracias a (o por culpa de) José Antonio  de nuevo a la política. Y ahora estoy en mi primera responsabilidad como cargo público y en primera línea, aprendiendo y disfrutando mucho.

En efecto, José Antonio Nieto le lleva al Ministerio del Interior, donde él era secretario de Estado. Conoció de primera mano los acontecimientos lamentables de Cataluña en octubre de 2017. ¿Cómo ha vivido usted  ahora que se haya indultado a esos golfos?

Pues es un contrasentido hacia lo que es el pilar básico de nuestra convivencia, que es la Constitución. Hace unos días salía una noticia que pone a Andalucía en el primer lugar de creación de empresas y empleo superando a Cataluña, que desde siempre ha sido la bandera del desarrollo económico en España. Y esto al final no es nada más que la conclusión de que el independentismo no da para comer, o solo ha dado de comer a algunos.

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Y cuando se viene a hacer política con seriedad hay que hacerlo con las cosas que realmente interesan a la gente, que son las cosas de comer. Con decisiones así, llevadas a cabo por un ministro que a las dos semanas estaba fuera del Gobierno, te das cuenta lo estéril que es todo, ahora mismo, en la política nacional y que en este país hay una especie de impunidad a nivel mediático para según quien haga las cosas. Siempre me pongo como ejemplo que cualquier otra cosa que hubiera pasado si gobernara el Partido Popular, el ‘incendio’ hubiera sido más frecuente en los medios de comunicación.

Eso también es un poco culpa del Partido Popular ¿no?

¿Por qué? ¿Porque al final las claves mediáticas están escoradas hacia una ideología que se siente más cómoda cuando gobierna la izquierda que cuando lo hace la derecha? Echarle la culpa al PP no lo veo. Hay cosas en este país que tradicionalmente se le perdonan a la izquierda y no se le perdonan a la derecha. La corrupción, sin ir más lejos. El daño que le ha hecho la corrupción al centro derecha no se lo ha hecho a la izquierda. Y aquí (en Andalucía) tenemos ‘manuales’ de corrupción institucional y política gobernando la izquierda.

El independentismo no da para comer, o solo ha dado de comer a algunos.

¿Ha hecho falta que nos sacudamos el socialismo de encima para darnos cuenta de que Andalucía, ciertamente, es imparable?

Yo creo que se ha demostrado que existía la posibilidad de gobernar de una manera diferente, que se podía vivir en Andalucía al margen de las instituciones, donde esa manera que tiene la izquierda de colectivizar a todo el mundo prácticamente se desmorona. Lo están demostrando por ejemplo los autónomos que son capaces de emprender un negocio sin necesidad de estar subsidiados, por su propia valentía y sus propios medios. Creo que el gobierno andaluz está en esta sintonía. Evidentemente nos hemos sacudido una manera y un modus operandi de vivir en Andalucía, con este nuevo gobierno que está sacando todo el brillo posible a esta tierra. Ya es una Andalucía diferente en muy poco tiempo. Yo sé que las expectativas de cambio eran muy altas después de 37 años de socialismo, pero estoy seguro que este es el camino, el que ha emprendido este gobierno de coalición que por primera vez además funciona como un gobierno único, porque en Andalucía sí hemos tenido gobiernos de coaliciones en la izquierda, pero siempre han sido dos gobiernos que estaban en las antípodas. Lo único que les unía era que hubiera un gobierno diferente al suyo.

Creo que estamos en el buen camino y los andaluces han despertado y se han dado cuenta de que hay una manera diferente de vivir en Andalucía, con prosperidad, con progreso y con desarrollo sostenible.