Insectos, corazones de ternera o patas de oveja: el curioso menú del Zoo cordobés


El Ayuntamiento licita los lotes para la alimentación de los animales

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Leopardo de Sri Lanka en el Zoo cordobés. /Foto: LVC
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Leopardo de Sri Lanka en el Zoo cordobés. /Foto: LVC

El Zoo cordobés alberga una cantidad de especies tal que la hora del almuerzo presenta cierta complejidad a la hora de destinar un menú específico para cada animal, ya que hay que pensar en que las aves no comen lo mismo que los reptiles, ni los grandes mamíferos lo mismo que los pequeños, y así sucesivamente. Los técnicos han dispuesto una dieta equilibrada y sana acorde con las especificidades de cada animal para que su estancia en este recinto cumpla con todas las normativas que regulan esta cuestión.

La lista de la compra se realiza mediante contratos por lotes que permiten conocer no sólo lo que ingieren los animales del Zoo, sino las cantidades anuales que se necesitan y las condiciones en que estos alimentos tienen que ser entregados. 

La carne que se consume en el Zoo

Así, por ejemplo, el primero de los lotes está compuesto por las necesidades de carne y lácteos, fundamentalmente. Cada año se ingieren en el Zoo 6.000 kilos de carne ovina más 900 de equina, a los que hay que añadir curiosidades para el común de los mortales, como los 240 kilos que se consumen de corazones de ternera o los 120 kilos de patas, con sus correspondientes pezuñas, ya sean de oveja o de cabra. 

Las especies del Zoo, como a los humanos, en materia de pescados les gusta la variedad. En este contrato se especifica que al año consumen 1.200 kilos surtidos de fundulus, pejerrey, capelín, caballa o espadín, a los que hay que añadir 650 kilos de truchas.

Ratas y pollitos de un día

En este lote, junto con el pescado se adquieren también 150 kilos de ratas, 170 de ratones y 1.000 kilos de pollitos de un día, así como 60 kilos de conejos con piel y 25 kilos de insectos. Los animales llevan toda una vida de ventaja al ser humano que ahora lo quieren aficionar a este nuevo concepto para el paladar. En el menú del Zoo figuran tenebrios, zozobas, grillos y saltamontes.

El lote de frutas y verduras no difiere en nada, absolutamente en nada, de lo que cualquiera puede ir a comprar a la plaza de la Mosca o al Sánchez Peña. Las necesidades del Zoo son las mismas de cualquier hogar: acelgas, calabaza, calabacín, cogollos, coliflor, espinacas, patatas, pimiento, pepino, tomate, zahanoria, ciruela, fresa, mazana, melocotón, melón, naranja, piña o plátano.

El lote cuarto está formado por alimentos específicos, como heno, paja, maiz, trigo, avena, pulpa de remolacha o cacahuetes, que se complementa con los lotes quinto y sexto, dedicados a los piensos específicos así como a los complejos vitamínicos.