VOX señala a la homofobia histórica de izquierdas


La formación de Abascal contesta en las redes sociales a las acusaciones que les vinculan torticeramente con el homicidio de La Coruña

En el libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884) Engels condenaba la homosexualidad describiéndola como “moralmente deteriorada”, “abominable”, “despreciable” y “degradante”. El coautor, junto a Karl Marx, de El manifiesto comunista, no estaba alejado de los postulados homófobos y racistas de la mayoría de sus camaradas. Este, que es un hecho conocido a poco que uno se documente, es sistemáticamente obviado por la izquierda que, cuando le interesa, reniega de sus orígenes y de sus crímenes aunque no duda en buscar nazis y herederos del franquismo en el siglo XXI. En la gente de VOX sin ir más lejos, como antes, aquí en España, lo fue en Ciudadanos y todavía lo es en el PP, a pesar de los esfuerzos de estas dos formaciones  de centro esponjoso por congratularse con los postulados LGTB que proclaman desde la izquierda.

En VOX han decidido responder a los ataques que ya durante la celebración del denominado ‘orgullo’ han recibido en las redes sociales y que se han visto agravadas con el lamentable asesinato del chico de 24 años Samuel, que recibió una paliza a manos de un grupo de brasileños (Samuel también lo era) y que en todo momento se ha instrumentalizado como un delito de odio con la homofobia como móvil principal.

Mientras el juicio paralelo se desarrollaba en las redes sociales sin esperar a los resultados de la investigación policial ni respetar el expreso deseo de la familia de no utilizar políticamente el asesinato de un hijo, en VOX decidían plantar cara a las acusaciones de varias formas. La primera dejando muy claro que emprenderían acciones legales contra todo aquel “que vinculara los planteamientos políticos de VOX con el fallecimiento de Samuel”. La segunda, tirando de memoria histórica. La que la izquierda obvia.

Nos son frases fuera de contexto ni inventadas. Dirigentes políticos comunistas como Allende, Stalin o el Che fueron furibundos homófobos: la homosexualidad se considera en el corpus ideológico comunista como una depravación burguesa y una conducta irregular. Buena cuenta de ello se da con abundante documentación en la obra de Agustín Laje y Nicolás Márquez El libro negro de la nueva izquierda (Unión Editorial, 2016). En el capítulo ‘Comunismo y sodomía’, Márquez desarrolla una concisa recopilación de declaraciones y momentos de los primeros dirigentes comunistas hasta casi nuestros días donde se demuestra que la homosexualidad era como la peste para los salvadores del proletariado. Pero ¿desde cuándo la izquierda abraza la causa homosexual? En realidad la izquierda hace mucho que perdió el afecto del proletariado, sobre todo cuando este progresó en el sistema capitalista – como lo ha hecho Pablo Iglesias- y comprobó, como en los antiguos países del Este, que el comunismo es una filfa que además mata la libertad y a los disidentes. La izquierda necesitaba nuevos proletarios a los que imponer el humo en venta y las minorías sociales eran y son el caldo de cultivo perfecto . Los homosexuales, los negros, las mujeres – como género oprimido más que como minoría- es el nuevo proletario para perpetuar el fracaso que el comunismo y el socialismo son y representan. No obstante, en el libro de Laje y Márquez se señala un momento histórico en el que un personaje como el norteamericano Harry Kay, nacido en 1912 y afiliado al Partido Comunista desde 1934 fusiona la dialéctica marxista  con la teoría de que los homosexuales constituían una ‘minoría cultural’ oprimida por la ‘mayoría heterosexual dominante’. Se buscó con ello además sentimentalizar el mensaje, buscar la compasión y acercar a los activistas de izquierdas. Kay creó, según Márquez, la ‘Sociedad Mattachine’  cuyo objetivo era, atención, “unificar, educar y dirigir a toda la masa de desviados sociales” (Pág. 163) No busquen, por cierto, el libro de Laje y Márquez: Amazon lo ha retirado de la circulación. La libertad que se pide para las minorías oprimidas molesta a ciertos lobbies, que ejercen la censura y el concepto mismo de libertad según y cómo.

En VOX mantienen una decidida lucha contra lo que consideran una imposición de la denominada ‘agenda globalista’ que incluye, entre otras cosas, la ‘ideología de Género’ y el movimiento LGTB. “Y no por prejuicios como nos acusan, sino por defender la verdadera libertad”, según uno de sus dirigentes.  Hemos tratado de hablar con la portavoz municipal de la formación en Córdoba, Paula Badanelli, que nos remite al comunicado nacional del partido y a la campaña emprendida en redes: “Antes la izquierda asesinaba a los homosexuales. Ahora trata de manipularlos”.