Carlos Arias, decano del Colegio de Abogados de Córdoba: “Es emocionante estar en el despacho y no saber quién va a llamar ese día”


El pasado mes de mayo el letrado cordobés fue elegido nuevo decano de la institución colegial de la abogacía

Carlos Arias, decano del Colegio de Abogados./Foto: Jesús Caparrós
Carlos Arias./Foto: Jesús Caparrós
Carlos Arias./Foto: Jesús Caparrós

Emoción. Esa es la palabra que define el discurso de Carlos Arias (Córdoba, 1958), el nuevo decano del Colegio de Abogados de Córdoba. Porque este letrado penalista y con más de 35 años de ‘trinchera’ y toga habla con emoción de su oficio, de sus compañeros, de los defendidos y de la labor colegial. Antes de presentar su candidatura, Arias ya había estado en la Junta de Gobierno del Colegio durante los anteriores mandatos junto a José Luis Garrido, y ha presidido comisiones como la de Derecho Penitenciario y de Menores o ha sido responsable de la defensa del  colegiado, labor que considera apasionante, como todo lo que explica este letrado  sin horas en el reloj cuando tiene un defendido al que atender.  

Nos recibe en la planta superior del edificio que esta institución con más de 250 años posee en la calle Morería, céntrica vía que solo ve alterada su tranquilidad peatonal por el estruendo del vidrio para reciclar que las cafeterías próximas depositan en el contenedor con parsimonia ecologista. Lejos de interrumpir el discurso, Carlos Arias hace un chiste, sonríe y sigue contando que ha llegado para ‘comerse marrones’ cuando toque y defender a los colegiados “ y a la gente” siempre que “la dura realidad” le deje.   

Hacemos esta entrevista un día después de que se haya conocido la anulación del Tribunal Supremo del protocolo de conducción de detenidos al juzgado de guardia, un recurso que había presentado este colegio.

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Carlos Arias, decano del Colegio de Abogados./Foto: Jesús Caparrós

Somos abogados, y cuando uno gana una sentencia pues se pone muy contento, eso no se puede negar. En este caso quiero que quede muy claro que el motivo que nos llevó a interponer el recurso contra este protocolo fue cumplir con uno de los objetivos que tenemos marcados por los estatutos y la normativa que nos rige, que es luchar porque los derechos de los justiciables y de los ciudadanos y velar por su cumplimiento. Nosotros entendíamos, y así nos ha dado la razón el Tribunal Supremo, que no tenía mucho sentido que habiendo un servicio de guardia 24 horas – que habíamos fomentado- se montara un protocolo que limitara el traslado de los detenidos de los calabozos a los juzgados en dos momentos: 10:30 de la mañana y 5:30 de la tarde. Para un 90 % no sería un problema, pero otro porcentaje de personas veían afectados sus derechos, por delitos leves y que podrían ser puestos en libertad a la hora que fuera. Tenían que pasar una noche en el calabozo y esperar hasta las 10:30 del día siguiente para poder ser puestos es libertad.

Por delitos leves, hay que ponerse en la piel del detenido y de la familia. Otra cosa es que el delito sea grave. Pero por delitos leves nos parecía que no era lo correcto, entendiendo eso sí, que todo proviene de la falta de medios y también, cuando se hizo el protocolo, fue con la mejor  intención. Pero claro, si no se tienen policías suficientes para montar traslados cada vez que haya un detenido ahí, hay que organizarlo de alguna manera. Pero esa organización no puede suponer merma en los derechos de las personas. Ahí es donde nosotros estábamos. La sentencia nos da la razón, y además nos reconoce a los colegios de abogados la legitimación para interponer este tipo de recursos.

El Tribunal Constitucional no se lo reconoció.

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Carlos Arias, decano del Colegio de Abogados./Foto: Jesús Caparrós

No lo hizo, por eso esto es un espaldarazo para los colegios. A fin de cuentas defendemos intereses públicos de los ciudadanos y creo que tenemos legitimación directa para asuntos así. La sentencia, por cierto, es muy bonita y está muy bien hecha. Pone cosas muy interesantes, como por ejemplo recordar que hay otro tipo de soluciones que no pasan por este protocolo.  Soluciones alternativas, que es lo que nosotros ofrecemos a la administración de Justicia. Nuestra más absoluta colaboración, porque además tenemos una perspectiva distinta, que es la del ciudadano, la de nuestros clientes y que debe de tenerse en cuenta a la hora de tomar este tipo de decisiones.

Es difícil ver la belleza en una sentencia. Sobre todo la literaria.

Pues es una sentencia muy bien hecha, en mi opinión. Hay párrafos muy bien escritos y abre la puerta a lo que ya he dicho: nuestra más absoluta colaboración. Estamos todos en el mismo barco y no queremos que naufrague. Si lo hace al agua van los de primera clase, los de segunda y todos se ahogan.

¿Hay una Justicia para ricos y otra para pobres?

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Carlos Arias, decano del Colegio de Abogados./Foto: Jesús Caparrós

Cada vez menos. Lógicamente, quien tiene un plantel de abogados que le permite una serie de recursos y determinadas periciales que se pueden hacer, pues eso se nota. Pero hoy el turno de oficio funciona muy bien, con las lógicas excepciones que pueda haber en cualquier colectivo. Hay abogados del turno de oficio que han conseguido sentencia contra grandes despachos. Aquí hace poco se ha ganado uno sobre cláusulas abusivas de una forma muy interesante.

No hay la diferencia que había en la Edad Media, ni hace 20 o 30 años, pero la encontramos en el poder de las periciales, los recursos o la capacidad para hacer frente al tiempo de una sentencia que quizá otra persona, si recurre, no tiene. Si nosotros dilatamos un procedimiento y la sentencia me la ponen un día, si yo soy un banco pues me da igual. Es más, los bancos con el asunto de las cláusulas, que están perdiendo todos los juicios siguen recurriendo y machacando los juzgados.

Hay abogados del turno de oficio que han conseguido sentencia contra grandes despachos. Aquí hace poco se ha ganado uno sobre cláusulas abusivas de una forma muy interesante.

Esa demora con el covid además se ha incrementado ¿no?

No creas que tanto, porque los jueces han trabajado muy bien. Vamos a ver, los jueces han estado teletrabajando, haciendo sentencias. Es verdad que  no ha habido el número de juicios habituales, pero no le echemos la culpa a la pandemia, que no es así. Esto se debe al retraso secular que ya tiene la administración de Justicia. Si tú tienes una sala de la Audiencia Provincial de Córdoba nada más que dedicada a lo civil y están 3 o 4 magistrados a los que les pueden llegar tres o cuatro mil asuntos, haya pandemia o no la haya, no da tiempo. Ojo, que a la Audiencia van los recursos, que no tienes que montar juicio. Eso se va alargando y las sentencias no son ‘copia y pega’, que es un riesgo que se corre. Cada caso en concreto tiene su pronunciamiento determinado. No todos son iguales, aunque lo parezca.

Usted es ahora decano, pero también ha sido defensor del colegiado ¿Cómo se defiende al abogado?

En casa del herrero, cuchillo de palo… (ríe).

O no hay peor cuña que la de la misma madera.

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Carlos Arias, decano del Colegio de Abogados./Foto: Jesús Caparrós

A mí me llegaban multas de tráfico que recurría a los clientes y las mías las pagaba por no meterme en líos (ríe). Somos  muy malos defendiéndonos  a nosotros. Pero la época de defensor del colegiado ha sido muy gratificante, dentro de las limitaciones. Hemos defendido casos muy notorios, como el chico aquél al que le pegaron un tiro. En realidad es bueno contar con alguien a quien contarle tus problemas porque la soledad del despacho es muy dura.

Bueno, sigue siendo defensor de la abogacía, ahora como decano.

Como decano, más. Queremos sacar al defensor del colegiado de la Junta de Gobierno, por ciertos choques que pueda haber. Cuando lo hicimos con José Luis Garrido (anterior decano) pensamos que esa figura fuera miembro de la Junta de Gobierno, porque era la primera vez y no sabíamos cómo iba a funcionar. Ahora, como digo, la idea es sacarlo de la Junta para que pueda incluso pleitear contra el Colegio, porque un colegiado puede tener problemas con su colegio: divergencias de opinión o cualquier problema. Y que esa figura del defensor tenga cierta independencia.

A mí me llegaban multas de tráfico que recurría a los clientes y las mías las pagaba por no meterme en líos.

Eso responde además al lema que usted presentó en campaña: ‘El Colegio contigo’.

Sí. Yo he estado 10 años en la Junta de Gobierno y por supuesto no puedo renegar de muchas cosas, aunque otras las habría hecho de otra manera.  Lo que pretendo es que la gente venga al Colegio como a su casa y que sepan que el Colegio está con ellos. En mi toma de posesión lo dije: yo estoy aquí por y para los colegiados de Córdoba.

Porque además es usted un ‘abogado de timbre’.

‘De timbre’ o ‘de trinchera’. Cualquiera puede llamar a mi puerta para que le defienda. Soy un enamorado de mi profesión y un convencido de que todo el  mundo tiene derecho a una defensa y en las mejores condiciones posibles. Ni por el tipo de delito ni por la persona, no tengo problema en defender a cualquiera. Es muy bonito y emocionante estar en tu despacho y no saber quién te va a llamar ese día. Hace poco estaba en mi casa viendo el fútbol y a las nueve de la noche me llamaron para avisarme que había un detenido al que no tuve más remedio que asistir y llegué a mi casa a las doce. Eso es apasionante.

Lo que pretendo es que la gente venga al Colegio como a su casa y que sepan que el Colegio está con ellos.

Con esa pasión todo apunta a que el Colegio de Córdoba va a tener a un buen decano.

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Carlos Arias./Foto: Jesús Caparrós

Eso lo dirán los colegiados, aunque ese es mi empeño. También es verdad que muchas veces no se pueden hacer las cosas que uno se propone porque te encuentras con la dura realidad. Esa dura realidad yo la conozco, porque llevo muchos de ejercicio profesional y de vida colegial, y sé que en ocasiones te tienes que tragar ‘un marrón’ que no te gustaría. Pero insisto en que mi empeño y voluntad es ser muy tolerante y colaborador con todo el mundo, pero firme también en las decisiones y defensa de la gente. Mi puerta siempre ha estado abierta y quizá eso ha sido lo que ha hecho que gane de esta manera las elecciones.

La Junta de Gobierno que tenemos es una Junta espectacular. Son gente muy integrada en la profesión, con una trayectoria profesional muy reconocida, y muchísima ilusión. Quiero ser un decano ‘no presidencialista, ’ y no es que el anterior lo haya sido. Yo hablo por mí. Deseo consensuar todas las decisiones con la Junta de Gobierno, que para eso está.