De la Capitalidad a la Base Logística: una década de la frustración al triunfo


José María Bellido afirma que "ahora tenemos un horizonte mucho más transparente, mucho más optimista que el que teníamos, desgraciadamente, en 2011"

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Pancarta de la Capitalidad en el Sojo Ribera. /Foto: LVC

A la ciudad de Córdoba sabe lo que es una segunda oportunidad. Después de perder hace justo diez años la Capitalidad Cultural para 2016, en una polémica decisión aún no del todo aclarada, le llega una ocasión, dicen que mejor, en forma de la Base Logística del Ejército de Tierra. La esperanza puesta en ambas era la ocasión para dar un giro en el modelo productivo de Córdoba. La progresiva desaparición del tejido industrial dejó paso al sector servicios, que ocupó hasta el último resquicio.

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El Puente Romano, vestido de azul. /Foto: LVC

Cuando la patronal cordobesa CECO propuso al Ayuntamiento la idea de presentar una candidatura para la Capitalidad Cultural de 2016 la intención era la de hacer de la cultura, en sus más diversas manifestaciones, un factor de desarrollo en una ciudad de la que formaba parte como una más de sus señas de identidad. El próximo lunes se cumple una década del desvanecimiento de aquella ilusión.

En cambio, el pasado jueves vino la ministra de Defensa, Margarita Robles, para presentar al detalle el proyecto de la Base Logística, que desde febrero está en manos de Córdoba y que va a suponer un revulsivo para la economía local en terrenos como el tecnológico, logístico o informático.

La única persona que queda en la Corporación municipal de aquel 28 de junio de 2011 es, precisamente, el alcalde, José María Bellido, quien en aquel momento era teniente de alcalde de Hacienda y recuerda aquella jornada como “la profunda decepción de un proyecto donde toda una ciudad se había unido, pero que al final, como le venía pasando a Córdoba desde hacía décadas, a pesar del trabajo realizado, del esfuerzo, de la unión, no salió”.

La candidatura de Córdoba a la Capitalidad Cultural era la más potente de todas, con un presupuesto de 113 millones de euros, a invertir entre 2012 y 2016, del que la iniciativa privada cubriría el 25 por ciento. El resto se lo repartirían entre el Gobierno central (15%), Ayuntamiento (38,5%), Junta de Andalucía (33,5%) y la Unión Europea (4,5%).

Las estimaciones preveían un retorno de 200 millones de euros y una sobre actividad para el sector hotelero, donde estaba prevista una subida del 15 por ciento de las noches de hotel durante 2016. La candidatura se preparó concienzudamente, con la participación de casi todos los sectores culturales, y una implicación social que se cifra en los 2.326 voluntarios inscritos y el casi medio millón de apoyos recibidos en el perfil de Facebook abierto al efecto.

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Blanca Ciudad y Manfred Gaulhofer bailan ‘El Vito’. /Foto: LVC

Córdoba vivió con euforia los prolegómenos. Se sentía vencedora y no lo ocultaba, hasta el punto de marcarse Blanca Ciudad un baile de ‘El Vito’ con Manfred Gaulhofer, el presidente del Comité de Selección, ante unas señoras envueltas en mantón de manila y unos señores con sombrero cordobés.

Aquel 28 de junio de 2011 se presentó caluroso como pocos. A las 17:00 estaba previsto el fallo del jurado en el Ministerio de Cultura en Madrid. En Córdoba se seguiría en directo desde el Ayuntamiento, mientras un grupo de tuiteros habían quedado en el bar La Espiga para hacerlo desde esta red social que en aquellos tiempos vivía su momento dorado y feliz. En Las Tendillas había preparada una fiesta.

La Capitalidad fue para San Sebastián

La concesión de la Capitalidad Cultural a San Sebastián por motivos meramente políticos -“La Capitalidad contra la violencia terrorista”, se argumentó- no sólo fue la frustración de Córdoba, sino también de las otras candidatas: Zaragoza, Burgos, Las Palmas y Segovia. El mensaje de “convivencia, diálogo, tolerancia, tradición y modernidad” fue ignorado. El alcalde de San Sebastián, Juan Carlos Izaguirre, de Bildu, hizo con la mano el signo de la victoria para humillación de todos.

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Pancarta de la Capitalidad en el Sojo Ribera. /Foto: LVC

No sólo han quedado algunas banderolas ya ajadas por el paso del tiempo o alguna camiseta que se guarda como una reliquia, sino que en muchos patios se siguen viendo los tiestos pintados en el azul corporativo de la candidatura como si ese color trajese buenos recuerdos.

Para el alcalde, “aquello fue una decepción, pero tengo que decir que la ciudad ha cambiado a mejor, porque lo que hemos logrado en este último año con la unión de todos, con un trabajo muy serio, más discreto que aquella vez, que ha sido una cuestión importante a la hora de lograr el éxito, con más discreción, con un trabajo más de profundidad”.

A diez años justos de aquello las miras están puestas no en un color, sino en unos terrenos situados a unos 20 kilómetros del casco urbano, en La Rinconada. Allí, hay 90 hectáreas de terreno a la espera de que sobre ellas se levante la base logística en los próximos años y que en 2026 esté a pleno rendimiento. 

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Visita de Margarita Robles a La Rinconada. /Foto: Jesús Caparrós

La inversión en este caso llega a los 350 millones de euros y una previsión de 1.600 puestos de trabajo directos, en la propia base, a los que hay que sumar todos aquellos indirectos de todas las industrias auxiliares que se establezcan en Córdoba a partir de ahora como apoyo de la instalación militar.

El chasco de la Capitalidad está ya olvidado y a día de hoy Córdoba “transmite la imagen de una ciudad ganadora”, como explica el alcalde, capaz de superar el escrutinio minucioso del Ministerio de Defensa para su inversión más importante para el futuro inmediato. 

Las cosas han cambiado sobre manera y el futuro ya está aquí. La ministra de Defensa, Margarita Robles, señalaba el jueves en Córdoba que “el proyecto es imparable y va a ser bueno para todos”, por lo que el trabajo desarrollado hasta ahora hay que rematarlo con las mismas dosis de trabajo y eficacia.

El proyecto invita sin duda alguna a la esperanza tanto de la ciudad como de los cordobeses, porque, según el alcalde, “igual que en aquel momento lo que la Capitalidad quería era lograr un modelo económico ligado al emprendimiento cultural, ahora lo que queremos con la base logística es lograr un nuevo modelo económico ligado a la industria 4.0 y al desarrollo logístico sin despreciar, ni mucho menos, la cuestión cultural, que va a seguir siendo importante en la ciudad, pero ahora tenemos un horizonte mucho más transparente, mucho más optimista que el que teníamos, desgraciadamente, en 2011 cuando no llevamos la decepción de que la Capitalidad fuera para San Sebastián.