25 años del atentado de ETA en Carlos III


La Policía detecta por la tarde otros dos vehículos con explosivos en las inmediaciones

atentado
Atentado de ETA en Carlos III. /Foto: Archivo Municipal

La ciudad se preparaba para vivir una inminente Feria de la Salud, que sería la tercera en El Arenal, cuando a las 07:40 de aquel 20 de mayo explotaban los diez kilos de amosal ocultos en un contenedor de basura junto al número 3 de la avenida de Carlos III. Aquella explosión, que se pudo escuchar en buena parte de la ciudad, concienció de momento a los cordobeses de que era verdad que el terror de los etarras estaba a la vuelta de la esquina y que podía tocarle a cualquiera.

atentado
Atentado de ETA en Carlos III. /Foto: Archivo Municipal

En ese momento explotó un contenedor junto a unos militares que esperaban un autobús que los llevara a la base de Cerro Muriano. El impacto causó la muerte del sargento de ingenieros Miguel Ángel Ayllón, cuyo nombre sigue presente en la memoria de la ciudad en la cercana glorieta de acceso a Chinales.

Muchos pueblos de la provincia, incluso la capital, estaban acostumbrados desde comienzos de los años 70 a recibir féretros de policías armadas, guardias civiles y más tarde policías nacionales que habían encontrado la muerte con un tiro en la nuca o con la metralla de una bomba en un destino tan lejano de su tierra natal como era el País Vasco.

Pero el atentado de la avenida de Carlos III cambió en los cordobeses la percepción de la gravedad del peligro etarra. Su materialización aseguraba la presencia entre nosotros de un comando recibiendo órdenes, preparando y ejecutando la muerte de inocentes, como el sargento Ayllón.

El primer atentado del Gobierno de Aznar

Aquel atentado sorprende al Gobierno de la nación con un José María Aznar recién aterrizado en La Moncloa. Apenas unos días antes, el 4 de mayo, había sido investido presidente del Gobierno, pero la reacción fue rápida y esa misma mañana llegó a Córdoba el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y más tarde lo haría el titular de Defensa, Eduardo Serra.

Este relevo en el Ejecutivo afectaba también a los escalones inferiores. El anterior gobernador civil, nombrado por el PSOE, al saberse relevado del cargo de forma inminente, estaba de vacaciones y creaba un vacío que fue tomado desde el Ayuntamiento, con el alcalde Rafael Merino y el concejal de Seguridad Antonio Prieto a la cabeza. 

atentado
El lugar del atentado, en la actualidad. /Foto: LVC

Junto a Miguel Ángel Ayllón se encontraban el capitán Antonio Duque y el alférez Antonio Granado. El primero fue herido en un tobillo y el segundo en un labio. Además, el autobús que los iba a recoger cedió en la esquina de Carlos III con la calle Doctor Antonio Manzanares el paso a un vehículo, cuyos ocupantes también resultaron heridos por los etarras.

Se trataba del matrimonio formado por Manuel Espino y Antonia Lara que en ese momento se dirigían al Hospital de la Cruz Roja para pasar una revisión médica. El marido resultó gravemente herido en el hombro, brazo y antebrazo derecho, donde tenía no sólo impactos de metralla sino también pérdida de sustancia. Su esposa sólo recibió heridas producidas por cristales en la muñeca derecha y en ambas rodillas.

Como es de suponer, las reacciones de condena se sucedieron en cascada desde todo el espectro político y todas las instituciones. Los cordobeses seguían sin dar crédito a lo ocurrido y muchos se dirigieron a ese número 3 de la avenida de Carlos III para ver a distancia las huellas del atentado terrorista, ya que la zona se encontraba acordonada.

Más explosiones por la noche

Las nuevas tecnologías estaban aún en pañales en 1996. Sólo se disponía de unos teléfonos móviles, tan caros como pesados, que sirvieron para transmitir al instante la información desde un rincón de Córdoba en el que habían puesto su foco todos los medios de comunicación nacionales.

Nada hacía suponer en Córdoba que a la caída de la tarde de aquel día todo se iba a complicar aún más. En la misma avenida de Carlos III había estacionados unos vehículos que levantaron sospechas horas después de que muchas personas pasaran junto a los mismos e, incluso, se apoyaran en ellos.

Ante el número 11 de esta avenida estaba aparcado un Volkswagen Polo Classic con una matrícula que correspondía a otro vehículo. En su interior tenía unos 40 kilos de explosivo. Muy cerca, un Ford Orion en la avenida Blas Infante también levantó las sospechas de la Policía. Ambos vehículos fueron explosionados de forma controlada por los Tedax, lo que no impidió que ocho personas resultaran heridas.

Atentado
Mayte Pedrosa y Mikel Azurmendi. /Foto: LVC

Aquel atentado etarra dejó una huella que aún perdura en la memoria colectiva de la ciudad. Sólo faltaba determinar quiénes habían sido. Las sospechas se centraron en el comando Andalucía y con el tiempo fueron juzgados tres de sus miembros por su participación en el atentado de Carlos III.

Primero se sentaron en el banquillo en 1999 Mikel Azurmendi y Mayte Pedrosa. Fueron condenados a 339 años cada uno, mientras que Asier Ormazábal no fue juzgado hasta 2004 y su condena fue de 351 años de prisión.

atentado
Recibimiento a Asier Ormazábal en Hernani. /Foto: Twitter

¿Qué ha sido de ellos? Pues el Gobierno de Pedro Sánchez acercó el pasado mes de noviembre a Azurmendi y a Pedrosa, quienes también cumplen condena por matar a Alberto Jiménez Becerril y a su mujer, de la prisión de Valencia a la de Zaragoza, para estar más cerca del País Vasco. 

Ormazábal, por su parte, quedaba en libertad en noviembre de 2020 y fue recibido en Hernani entre los aplausos de los seguidores de la banda terrorista ETA, lo que motivó las quejas tanto del PP del País Vasco como de la asociación de víctimas del terrorismo Covite