José Antonio Rodríguez, guitarrista flamenco y compositor: “Soy un trabajador de la música”


Un día cogió su guitarra y se fue a Norteamérica, a buscar emoción y sonidos. Los artistas de verdad son inquietos y huyen de la comodidad, porque la comodidad adormece a las musas. José Antonio Rodríguez (Córdoba, 1964) recaló en Los Ángeles, donde se fabrican las bandas sonoras a los pies de Hollywood y en Sunset Boulevard le dio un nuevo giro a su tonalidad y a su compás. Porque Rodriguez encontró un sonido, como marca personal, pero necesita pulirlo, retorcerlo, ampliarlo, jugar con él, como el niño que fue casi pegado a una guitarra y a los palos flamencos.

José Antonio Rodriguez ha compartido escenario y estudio de grabación con nombres enormes del mundo de la música. Ha sido uno de los profesores más jóvenes del Conservatorio Superior de Música de Córdoba y estuvo en la primera edición del Festival de La Guitarra hace 41 años, Festival que le trae de nuevo a su cartel  y no por obligación, como la pandemia lo ha devuelto de momento a Córdoba, al Sector Sur, muy cerca del Campo de la Verdad, donde hacemos esta entrevista.

Bastó una llamada para quedar. Este hombre que ha tocado con algunos de los más grandes, y a pesar de su aventura americana, conserva la humildad de la gente que no olvida sus raíces, ni a su gente , ni lo que verdaderamente importa: la música. Y el flamenco, que es mucho más.

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¿Se le ha interrumpido el sueño americano?

(Ríe)No, no. Se ha aparcado un poquito. Yo nunca he dejado nada por terminar, y menos ahora. Todo lo contrario. Ahora tengo muchas más ganas de intentarlo de nuevo. Creo que es a es la norma en mi vida. Soy un trabajador de la música, siempre peleo por eso y trasladarme a EEUU suponía cambiar mi estilo de vida para cambiar un poco mi forma de ver la música, por lo menos durante un tiempo. Y todavía no creo que haya conseguido todo lo que quería hacer. Así que esto es un paréntesis cortito, por obligación, evidentemente.

En ese cambio de estilo de vida ¿qué quería dejar atrás y qué deseaba encontrar en Los Ángeles?

Hay un poco de todo. Siempre que he abandonado la comodidad ha sido para encontrar y aportar algo diferente. No sé hacer música diferente estando de la misma manera. Siempre he pensado que la música es una consecuencia de dónde vives, lo que haces, con quien te rodeas. Y como no la entiendo de otra manera, la única forma de tener otra visión, de ir progresando e investigando es cambiando de sitio. EEUU es un país que tenía ganas de visitar hace muchos años. Ya hice un disco en los años 90 que se llamaba ‘Manhattan de la Frontera’ y que fue un guiño a cómo podía entender la música con esa experiencia, que entonces no tenía ninguna. No había ido a Nueva York en mi vida (ríe), pero sí había escuchado mucha música e intuía lo que podía pasar con mi guitarra viviendo allí o teniendo relación con músicos de allí. Y bueno, ese fue el planteamiento que tuve para marcharme.

El guitarrista flamenco, por tanto, bebe de la cultura norteamericana ¿no?

Vamos a ver, bebe de cualquier cultura, persona o circunstancia. No precisamente de la música, porque yo soy un guitarrista flamenco, y  evidentemente, el flamenco tiene unas normas estrictas, unos modos, una tonalidad y una rítmica que nada tienen que ver con la música americana. Lo único que pasa es que en la música americana sí hay elementos que me interesan, como es la producción, la manera de relacionarse con la música y los músicos, principalmente. Lo que más me interesa a estas alturas de la vida es cómo ve la música otra gente. De ahí es de donde aprendo.

‘McCadden Place’ es un disco que solo puede hacer un músico con su recorrido artístico, que tiene muchas texturas y abarca otros géneros musicales.

Sí, apoyado por Cristina Abaroa, mi manager, que lleva más de veinte años en Los Ángeles. Ella ha estado por ejemplo en la producción del último disco de Ringo Starr, y ha trabajado con Juan Gabriel, Miguel Bosé… un montón de artistas. Con su visión – que es muy diferente a la mía- de lo que es la música de nuestra tierra, el flamenco, y con la ayuda de otros amigos como son el ingeniero de sonido Rafa Sardina o Jordi Cristal, mi técnico en España, es muy fácil ampliar la perspectiva. Pero, para mí, lo más representativo de este disco es que yo no me planteé acercarlo a nada. Creo que he conseguido que los dos años que he estado allí viviendo me han impregnado de lo que quería y me han hecho grabar ese disco. Me pasa últimamente. Compré un equipo para grabar porque lo necesitaba, y viendo que sonaba bien y que estaba componiendo temas, comencé a grabarlo. Solo eran piezas que me hicieron pensar en lo que estaba haciendo.

Hace unos años grabé ‘Anartista’, un disco de duetos con cantantes españoles y me acordaba de vez en cuando de él. Fue una visión flamenca de canciones de pop y rock , con una estructura que solo haría un guitarrista flamenco. Eso que es tan rico y que cada uno ve de una manera es lo que pasó con McCadden Place. Vivo en Hollywood, al lado de Sunset Boulevard y el tráfico tremendo que por allí ahí a mi me provocaba nerviosismo, una rítmica determinada que está plasmada en uno de los temas del disco. Además, con los músicos que conocí y que intervienen en la grabación me ayudaban a que todo fluyera según iba desarrollando mi vida.

Miguel Poveda, El Pele…

Claro, ellos son la justificación flamenca a mí mismo (ríe) En un disco tan lejano- aparentemente- del flamenco, yo necesitaba estar cerca.

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Aunque usted normalmente no ha tenido problemas con los puristas del flamenco.

Vamos a ver, ahora no (ríe). Yo no pienso, y no es vanidad, que ahora deba demostrar que sé de flamenco. Lo que me interesa es hacer música flamenca. El bachillerato ese lo pasé. Cuando tú elijes un sonido diferente, la diferencia siempre es molesta. Y yo elegí un tipo de sonido y de colaboraciones que no eran lo más ‘adecuado’ con el flamenco o para mucha gente del flamenco. Pero es verdad que no tuve muchos problemas y caí en gracia, un poco, en todos lados. Y además, aunque hago algo completamente diferente a lo que podría ser mi música, con electrónica o introducir el ‘rap’ como pincelada en algún tema, también me permito el lujo para la gente de allí de hacer un tema con Fosforito, que ha sido un lujo y un gustazo. Grabé la voz con él aquí, puse la guitarra allí y no daba crédito al disfrute que estaba teniendo al acompañar a Fosforito en Los Ángeles, claro.

Un disco este último marcado, técnicamente, por la pandemia.

Sí, que ha habido que terminar desde aquí, con urgencia y con un sistema que yo nunca hubiera pensado. Como productor soy el primero en llegar y el último en irse, porque es así como pienso en la música. Y en esta ocasión todo tuvo que ser a distancia y de una manera un poco más impersonal y más laboriosa. No te digo que sea mejor ni peor , pero a mí me dolió la cabeza muchísimo porque la confianza que te da escucharlo en el sitio que se está finalizando no la tuve. En ese sentido no lo pasé muy bien aunque el resultado es muy bueno. Uno de los mejores discos en muchos aspectos: en el sonido, en el concepto de individualidad de cada tema… Creo que está muy conseguido. La promoción se truncó. Grabamos un video-clip de cada tema del disco para redes, a través de nuestra agencia de prensa aireflamenco.com y algunos quedaron muy bien, trabajados igual que la música (de Los Ángeles hasta aquí, a tres bandas). En uno de los temas, que es una versión de Alejandro Sanz, todos participaron en el vídeo: Pablo López, India Martínez, Miguel Poveda, El Pele… Fue también un pequeño homenaje a la época en la que estuve con él (Sanz) grabando. Todo fue muy bonito pero la pandemia lo truncó.

Se va a presentar en el Festival de la Guitarra que este año sí puede celebrar su 40 aniversario.

Forzosamente la pandemia lo paró todo. La promoción también. El disco físicamente no se publicó, salvo en formato digital, y estaba pendiente de poder hacer la presentación en EEUU o aquí. Y estoy muy agradecido a toda la gente del Festival de la Guitarra. No pensaba que se todavía se fuera a presentar el disco y cuando me lo plantearon me dio miedo, porque no sabía cómo iba a meterle mano en directo a ese trabajo. Y luego me dio mucha alegría. Me puse a trabajar y estoy  encantado de que pueda ser en mi tierra. De aquí me fui, aquí lo terminé, y tiene cierto sentido para mí. Tradicionalmente muchas de mis cosas las he estrenado en Córdoba.

Eso iba a comentar, y es que José Antonio Rodríguez está íntimamente unido al Festival de la Guitarra.

Sí. Toqué en la primera edición. Hubo una época, con Paco López, que me iba con él en el coche a promocionar el festival, a televisiones pequeñas por Andalucía. Yo creo firmemente en este Festival como uno de los más importantes del mundo. Así lo siento y lo veo en la inquietud e intención de venir de otros guitarristas de todo el mundo.

Eso iba a preguntarle. ¿Qué referencias se tiene de este Festival desde fuera?

Certamen al que yo voy en el que coincida con otros guitarristas o músicos de clásica, todos me preguntan por la posibilidad de venir o que han tenido contactos para hacerlo. De hecho, este año, a Yamandu Costa- que viene al Festival- me lo encontré en Australia y me comentó las ganas que tenía de venir. Lo tendremos en el Teatro Góngora, creo. Un guitarrista brasileño magnífico. En cuanto digo que soy de Córdoba, todo el mundo me hace referencia al festival. El Festival de La Guitarra supone un  esfuerzo económico grande, y de trabajo, para los organizadores. Y más ahora, con esta situación. Creo que sería muy bonito que Córdoba estuviera más implicada en el Festival, que este fuera más cercano. Nosotros, los guitarristas de flamenco, no somos como los artistas del pop (ríe) ni gente huraña que está al margen de la escena. Nos gusta que vengan a hablar de guitarra, que se acerquen los alumnos. Yo cuando empecé lo hacía con otros guitarristas, y estaría bonito. Hay muchos alumnos en el Conservatoria, peñas flamencas y sería muy bonito que se interactuara con el Festival.

Con algunos guitarristas flamencos también es difícil interactuar e incluso quedar para hacer una entrevista, que no ha sido su caso. También los hay divos.

Aquí, como decía el otro, “ca uno es ca uno”, y todos tenemos nuestros protocolos y nuestra gente de prensa. Pero hay cosas que serían absurdas y como con la música, hay que pensar en un todo. Tú y yo vivimos cerca y no vas a llamar a Los Ángeles para quedar conmigo. El protocolo se establece para facilitar y cuadrar horarios, pero cuando no hace falta, es una traba inútil.

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¿Cuándo regresa a EEUU?

En cuanto se pueda. En principio tenemos gira en octubre y noviembre. Pero como no podemos saber cómo se desarrollarán los acontecimientos con esto que nos pasa, pues nada: tranquilidad. Ya cuesta, yo no soy nada tranquilo, pero esto me está sirviendo para relajarme. Soy bastante activo y con esto no hay más remedio que aceptarlo como viene. Cuando se puedan hacer las cosas, hay que estar preparado y con la ilusión de siempre.

La próxima cita, esa sí parece clara, es la del festival de la Guitarra.

Tengo otros conciertos pero para mí, el objetivo, es ese. Estoy todo el día pensando, hablando con mis músicos, quedando con los músicos que participan en el disco… Somos de Huelva, Málaga, Sevilla, Córdoba, de muchos sitios y no es fácil para coordinarlo. Pero ahí estamos y además con mucha ilusión. Es un disco con el que conté con colaboraciones, no solo de grandes artistas, sino de grandes músicos que ahora mismo no son tan conocidos pero que lo serán, porque son gente joven con una valía tremenda y que va a estar conmigo aquí en la presentación.