Juan Carlos Villanueva, actor y director: “Durante el confinamiento me comí la película que acababa de rodar”


Juan Carlos Villanueva / Foto: Jesús Caparrós

Juan Carlos Villanueva (Córdoba 1959) se siente agradecido y afortunado por varias razones. La primera es por poder seguir ejerciendo la profesión que le gusta y apasiona: ser actor. La segunda es por poder hacerlo durante la pandemia, que tan fuerte ha golpeado a los espectáculos y las artes escénicas. Villanueva ha podido estrenar recientemente en el teatro Góngora su ultima producción. ‘Muerto en el acto’ y lo pillamos recién bajado del AVE de los ensayos en Madrid para una nueva producción televisiva.

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Juan Carlos Villanueva / Foto: Jesús Caparrós

Porque Juan Carlos Villanueva es un actor  versátil y humilde, que no le ha hecho ascos a nada y que todo lo ha realizado con profesionalidad y cariño. Así, a bote pronto, podemos encontrarlo en series como ‘Cuéntame’, ‘La peste’ , ‘Arrayán’, ‘Hospital Central’, o en películas como ‘La isla mínima’ o ‘No habrá paz para los malvados’. De todas maneras la vida siempre le devuelve al escenario, un escenario como en el que nos encontramos – el del mítico grupo ‘Trápala’- para hablar de los tiempos duros, de la comedia, de los meses largos sin llamadas, de seguir en la brecha porque la vocación lo pide. Juan Carlos Villanueva es un gran actor cordobés, pero eso es algo a lo que él no le da nada de importancia. De momento solo desea llevar la comedia a cuantos más lugares mejor. Pura terapia.

Si el escenario en el que nos encontramos hablara ¿qué diría?

Pues diría que por aquí se han fraguado la mayoría de las producciones de Trápala Teatro o de Desatino Producciones últimamente. Encargos, reuniones, festejos familiares… yo celebré aquí mi 60 cumpleaños que fue una fiesta que no voy a olvidar nunca, con amigos, compañeros y familia.

Lo celebraste donde más te gusta que es encima de un escenario.

Claro, como tienen que ser.

Lo tuyo es puro teatro.

Siempre (ríe). Desde pequeñito, además. Cuando me preguntan que cuándo empecé a sentir la vocación siempre acudo a lo mismo, como muchos de mi generación: la primera televisión en blanco y negro, aquellos ‘Estudio 1’. Programas maravillosos con los que me quedaba embobado, películas americanas de esos grandes directores, actores y actrices. Yo sentía que aquello era lo que quería hacer.

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Juan Carlos Villanueva / Foto: Jesús Caparrós

Resumir tu trayectoria nos llevaría un buen rato porque has hecho y dirigido teatro, has trabajado en el cine, en la televisión y también eres actor de doblaje. Has tocado todo ¿no?

Afortunadamente. Creo que eso es lo que ha hecho que en muchas ocasiones haya podido seguir vinculado a esta profesión, una profesión en la que muchas veces hay baches muy malos. A mí me gusta mi profesión de manera global. Muchas veces se nos pregunta que con qué nos quedamos, si con el cine  o el teatro, pero ¿qué dedo te cortas que no te duela? Son lenguajes dentro de un mismo mundo pero lenguajes distintos y no sabría con cual quedarme. Es verdad que durante una época de mi vida si me dicen que me iba a poner detrás de una cámara, a dirigir y ponerme al frente de una producción, no me lo hubiese creído porque yo no quería bajarme de un escenario. Yo quería estar siempre en el escenario. Sin embargo, el día que tuve que hacerlo por una necesidad, me sentí fantástico. Es más, cuando dirijo y no tengo más remedio que estar sobre el escenario, no me resulta gratificante, porque es difícil desligar las funciones. De hecho llega un momento en que se graba todos los días la función y el trabajo de director lo hago en casa.

Pero como te digo, diversificar es lo que me ha permitido mantenerme en la profesión.

 

Diversificar es lo que me ha permitido mantenerme en la profesión.

¿Quiénes han sido tus maestros?

Siempre tuve un gran referente que me emocionaba y me emociona todavía, que es Sir Lawrence Olivier. Tenía varias biografías suyas y a través de él llegué a cosas que antes eran difíciles, como Stanislavski, la escuela del actor, aquél ‘nuevo teatro’ que, cuando empiezas en esto, es todo un mundo. Era como un catecismo que había que seguir al pie de la letra. Luego descubres, claro, que es una forma más de trabajar y que hay que utilizarla en su justa medida, sin pasarse. He tenido más referentes como los actores del cine negro americano – Kirk Douglas, Humphrey Bogart- y españoles, por supuesto: Agustín González, López Vázquez, Alfredo landa, Paco Rabal, Fernán Gómez, Bódalo, Gutiérrez Cava… Tenemos grandes nombres de la interpretación en este país. Y creo que es algo que en nuestra última producción (‘Muerto en el acto’) se homenajea, además. No sólo a los dramaturgos de la posguerra española sino a los grandes actores que trabajan en aquella época.

Estrenasteis ‘Muerto en el acto’ en Córdoba el Viernes de Dolores ¿Qué aceptación tuvo?

Muy buena. No sé si porque la situación así lo requiere. Decidimos hacer comedia y además ‘comedia blanca’, de humor para todos los públicos. Humor de siempre, trabajando con el absurdo, con esos diálogos ‘picados’ tipo Poncela, con la frescura de Muñoz Seca o de Arniches a la hora de elaborar sus textos, tan chispeantes. Trabajando con eso y atravesando la situación que estamos padeciendo, era un éxito seguro. O así lo creo, porque ese tipo de comedia siempre tiene éxito. Luego ya vendrán los eruditos preguntando que qué aporta ese tipo de teatro. Les perecerá poco que la gente se divierta, se ría y que tengamos un producto cálido y utilizando toda la parafernalia y maquinaria que te permite el teatro de hoy.

La recepción ha sido muy buena y estoy muy contento y orgulloso del trabajo que hemos hecho.

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Lo que acabas de comentar es un mal de la profesión, cuando se vuelve elitista desde una supuesta altura intelectual.

Sí, y en esta profesión como en todas, evidentemente, siempre hay enteradillos, gente que se la coge con papel de fumar, valga la expresión. El haber diversificado en este trabajo, como te decía antes, me ha llevado a la conclusión  de que no se puede despreciar absolutamente nada porque pertenezca a una época determinada. ¿Qué pasó con la copla? Se comenzó a denostar por algunos sectores de la sociedad porque la copla había sido un referente durante una época específica de este país. Pero eso no significa nada. La copla por sí misma es válida. O como cuando se critica a los flamencos modernos por fusionar. El cante, el baile, la guitarra por sí mismos ya son un valor. Si además fusionas y lo haces con conocimiento, mejor que mejor. Con esto pasa igual. No se puede denostar algo que nos ha sustentado. Es como ponerse a hacer teatro moderno sin conocer a los griegos, a los padres del teatro, porque no te interesan. No conozco a ningún director o dramaturgo actual que no tenga un conocimiento profundo de la profesión, y ninguno de ellos desprecia nuestra historia del teatro. Empezando por el Siglo de Oro, maravilloso – que no hay país que lo tenga- que no es suficientemente conocido ni valorado. Pues igual nos pasa con el teatro de la posguerra, de los años 40 o 50. Enrique Jardiel Poncela, no lo olvidemos, fue guionista en Hollywood para los grandes estudios.

No conozco a ningún director o dramaturgo actual que no tenga un conocimiento profundo de la profesión, y ninguno de ellos desprecia nuestra historia del teatro.

La verdad es que ahora nos hace falta mucha comedia.

Creo que es el momento adecuado para hacer comedia. Siempre es un buen momento para reír, para disfrutar. Y si además de disfrutar te llevas un mensaje o una enseñanza, mejor. Pero no tiene por qué. Algunos dicen que si al teatro se le quita la albor pedagógica no sirve para nada, que el teatro siempre tiene que enseñar algo. O no.

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Juan Carlos Villanueva y Rafael González / Foto: Jesús D. Caparrós

Permíteme una observación: en realidad la comedia es muy difícil de hacer. Igual algunos de tus compañeros no la hacen sencillamente porque no saben. Y la critican.

Es muy complicada porque te tienes que permitir el lujo de jugar. Y ser un poco payaso. Y reírte de ti mismo y no importarte. El problema de la comedia ahora es la actual ‘corrección política’. El humor no deja de ser humor. En esta sociedad ’ofendidita’ hay que mirar mucho qué es lo que se dice y lo que se hace. El teatro es ficción. Si no nos reímos de nosotros mismos no podremos reírnos de algo más elevado.

A tus compañeros les toca hacer reír en un momento muy  complicado para la profesión.

Siempre ha sido complicado, porque antes de la pandemia solo vivían de esta profesión algunos. No puedo dar cifras concretas, pero el 80 % no podía vivir de esto. O sea, o vivía mal o no vivía. Y del restante 20 % hay como un 7 o un 10% que sí viven muy bien – que son los ‘elegidos’- y luego hay otros que se van bandeando. Hoy, con la pandemia, el 97 % de mi profesión no puede vivir. Lo están pasando fatal. Al Centro Dramático Nacional, que suele salir poco de gira,  le han suspendido en Sevilla el estreno de ‘El bar que se tragó a todos los españoles’ una obra fantástica de Alfredo Sanzol, porque no se respeta el metro y medio de distancia  necesario en el aforo. Son 39 personas que llevan dos días en Sevilla, dispuestos ha hacer funciones de más a deshoras para cubrir lo que le pedían, pero que no pueden tener más de 80 espectadores por función, lo cual es inviable. ¿Nos va a afectar eso a todos los teatros de Andalucía? ¿ O solo a Sevilla porque hay un lobby taurino achuchando fuerte?

En esta sociedad ’ofendidita’ hay que mirar mucho qué es lo que se dice y lo que se hace.

¿Cómo se puede trabajar con esta incertidumbre añadida?

Nosotros estamos en contacto con un distribuidor porque pensamos que tenemos un buen producto y él lleva este tipo de espectáculos por toda España. Y lo que nos dice es que si ya era difícil antes ahora es muy complejo, porque tienes que programar con reducción de aforo, pero llegas y resulta que las medidas cambian, y tienes que suspender. Con lo cual, tienes que pagar todos los gastos que se han generado. Al principio de la pandemia se les pedía a los estamentos y administraciones que contrataban compañías que no suspendieran, sino que aplazaran. Pero la mayoría suspendía. Y no se puede hacer nada. Te quedas con el material, una producción hecha, un dinero invertido. Nosotros nos consideramos afortunados por haber podido estrenar. Ahora viene la segunda parte, que es no saber si vamos a poder seguir con la función, aunque en nuestro ánimo está el hacerlo. Pienso que conforme se vaya vacunando esto se va a aclarar cada vez más.

Sin embargo las producciones televisivas siguen. De hecho, estás a punto de comenzar una.

Sí. Estoy muy contento de poder trabajar en esta serie- de la que no puedo hablar  mucho- pero que se emitirá en una de las plataformas.

Quiero decir que hay problemas con el teatro pero que la televisión y el cine siguen funcionando.

Sí, siguen. Y yo me siento afortunado. Sobre todo llegado a fin de mes (ríe). En nuestro trabajo hay una impresión equivocada: como sales en televisión parece que ganas mucho dinero. Ahora están saliendo dos producciones en las que he trabajado. Una de ellas es del año 2019 (‘La templanza’, en Amazon Prime) y fue un personaje de dos o tres capítulos. Y la otra serie que ahora se está emitiendo en ATresplayer Premium es ‘Alba’ y que terminé de rodar a principios del verano del año pasado. Desde que yo acabé de rodar esa serie hasta ahora, si no llega a ser por el doblaje y las cuatro cosas que uno va haciendo o saliendo, te lo comes todo. Te puedes tirar cuatro o cinco meses parado. Yo con la pandemia me comí la película que acababa de rodar (‘La hija’ de Manuel Martín Cuenca) y que está por estrenar todavía. Estoy deseando que la veáis, por cierto, porque es un peliculón.

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No sé si hablar de futuro…

Sí, claro. Claro que podemos hablar de futuro. Seguramente estaremos en la feria de Palma del Río con ‘Muerto en el acto’

Y la televisión te sigue llamando. ¿Cuántas PCR te has hecho ya?

He perdido la cuenta. Desde ‘Alba’, un montón. Cada vez que íbamos a rodar. De hecho con ‘Alba’ tuvimos problemas y parar  durante tres semanas porque un compañero dio positivo. Es más, la productora no estaba dispuesta a parar una vez más y abandonar, por tanto, la serie, porque no podía asumir otro parón. Es horroroso. Estamos trabajando con una enfermedad muy cabrona y no se puede jugar con esto.

Tú no eres negacionista, como Miguel Bosé.

(Ríe) No. No soy negacionista entre otras muchas cosas que no soy como Miguel Bosé. Esto no se debe tomar a broma. El covid no les y lo estamos viendo. En mi profesión se han muerto muchos compañeros por esto. Y otros lo han pasado muy mal con esta enfermedad.