OPINIÓN | Aguirre, el escribano


El consejero de Salud olvida ponerse la mascarilla al salir de un almuerzo y la inquisición tuitera ha estado entretenida toda la tarde con el olvido

El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, durante la rueda de prensa en Córdoba./Foto: LVC Andalucía
El consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, durante la rueda de prensa en Córdoba./Foto: LVC

Twitter es el Mal. Twitter es un nido de ociosos burgueses, de cobardes que escupen caracteres bajo un anonimato generalizado. Y de chivatos. Twitter no es una red zen y además es de izquierdas. 

Que conste que he visto primero la disculpa del consejero, aclarando que al salir de un almuerzo se le ha olvidado colocarse la mascarilla y que lo lamenta. Y me he imaginado que ya se había liado parda. He buscado en lo de los trendingtopics pero a esa hora de la tarde Aguirre y su no-mascarilla aún no eran tendencia. En este momento de la noche tampoco. 

Me he encontrado con el tuit de un Podemos de no sé donde. Del Círculo Acusica, eso sí. Denunciaba al consejero de tener impunidad. De aquello de ‘consejos vendo que para mí no tengo’. Como un Pablo Iglesias con piscina en Galapagar. Como una nepotista ministra ‘señora de’. Podemismo en estado puro. ¿Es Aguirre de Podemos? Creemos que no.

He visto el vídeo, la prueba chivata de cargo, y en efecto parece un olvido tanto del consejero como del  escolta que tampoco le dice nada. Las prisas. Las vacunas que no llegan. Las preocupaciones de un hombre que se estrenó con la listeriosis de la carne mechada en los serranitos y ya va por la cepa sudafricana del virus chino. Así se te olvida la mascarilla y hasta coger el sueño por la noche. Un consejero que además tiene a Susana Díaz tras su cogote en el Parlamento, físicamente hablando. Aguirre es un legionario, hombre. Y ese tío de Podemos un chivato.

Un chivatón, como toda esta panda de acusicas que estamos criando con tanta medida, perimetración parcelaria y plataformas de verificación informativa. Verificación de izquierdas, como Twitter. Gente aburrida. Peña ociosa. La inquisición implacable de los caracteres breves como breves son las mentes que abrevan en el pajarito azul.

El señor Aguirre ha pedido disculpas colocándose al nivel del común, o sea, que a todos nos ha pasado. De hecho ocurre también al contrario y sin cámaras de por medio: llegas del Mercadona, te abres una lata de berberechos mientras preparas el almuerzo y cuando vas a echarte el primer berberecho a la boca descubres que no entra el berberecho porque hay una frontera con olor a Tergal que lo impide. Esto es, se te queda la mascarilla puesta en casa lo mismo que no te la colocas cuando sales a la calle porque ya no sabemos si cerrar a las nueve, reunirnos cinco cuñados o adoptar una familia francesa para el Jueves Santo. 

El consejero, por tanto, es un escribano al que se le ha escapado un borrón, como a cualquier escribano. Las disculpas han desactivado el juicio político tuitero, que suele ser implacable durante unas horas, hasta la rociíto de dentro de unos tuits.

Iglesias, sin embargo, se va del Gobierno sin haber visitado ni un hospital. Ni una de las residencias en las que fallecieron tantos abuelos y de las que él dijo responsabilizarse. Y por supuesto no ha pedido disculpas. 

Algún día al del moño, a este sí, habrá que exigirle más que disculpas. Salvo que el Poder Judicial sea trasladado a Twitter. Que todo puede pasar.

Como las mascarillas que se olvidan. 

 

 

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