Antonio Navarro, sacerdote e islamólogo: “La islamización de Europa es solo una apariencia, un espejismo”


Antonio Navarro / Foto: Jesús Caparrós

En menos de un mes Antonio Navarro (El Tejar, Córdoba, 1986) ha sido nombrado consultor por la Conferencia Episcopal Española y nuevo Delegado de Ecumenismo y para el Diálogo Interreligioso en la diócesis por el obispo de Córdoba, y eso se ha debido a una excelente preparación académica y espiritual. Ordenado sacerdote en octubre de 2010, en   2015 se inició en el conocimiento de la lengua árabe en el Líbano y en 2017 obtuvo la licenciatura en Teología de las Religiones, especialidad islamología, en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ese mismo año obtuvo el Certificado en Islamología y relaciones islamo-cristianas en el Pontificio Instituto romano de Estudios Árabes e Islamística. Durante los años 2015 a 2017, realizó el doctorado en Misionología, sobre el pensamiento de Mohamed Talbi, musulmán involucrado en el diálogo islamo-cristiano, en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Es párroco de la Inmaculada Concepción de Almodóvar del Río, pero también desarrolló con anterioridad labores ministeriales  en la parroquia “San Juan y Todos los santos de Córdoba” y en el colegio “Trinidad”,  perteneciente a la Fundación Santos Mártires de Córdoba, además de la Delegación diocesana de Juventud. Asimismo, trabaja como profesor en el Instituto de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”, en el  Estudio Teológico “San Pelagio” y adjunto  en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”, donde también es vicerrector adjunto. Un ámbito, el universitario, que no le es desconocido por que dirige el Secretariado Diocesano de Pastoral Universitaria. Antonio Navarro es un cura de hoy llamado a explicar el mundo actual a los más jóvenes y a que los mayores nos conozcamos y comprendamos, tarea nada fácil en una sociedad con demasiado ruido y pocas ganas de escuchar. A nuestro sacerdote le acompaña la juventud y la fe en su misión, que no son poca cosa.

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Antonio Navarro / Foto: Jesús Caparrós

Hacemos esta entrevista frente al morabito de Córdoba y no es casualidad.

Es de las primeras mezquitas que se construyen en España, aunque de titularidad pública, y  responde a un hecho histórico muy curioso que mucha gente en Córdoba desconoce: Franco es quien construye esta mezquita para los musulmanes que le ayudan a ganar la Guerra Civil, la conocida como ‘guardia mora’. En 1940, en pleno comienzo del nacionalcatolicismo, Franco ordena la construcción de esta mezquita para el culto de los musulmanes que se instalan aquí. Después fue pasando por otros usos y en 1992 recuperó el culto islámico que durante décadas no tuvo. Lo perdió, se convirtió en biblioteca y después volvió otra vez al culto. 

Nos hemos venido hasta aquí para tener como escenario esta charla con usted, que es sacerdote islamólogo.

Sí, en los últimos años me he especializado en el campo de estudios de la religión islámica, de su cultura, de su historia, de su teología y pensamiento.

Y recientemente ha sido nombrado consultor por la Conferencia Episcopal Española y también delegado de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso en la diócesis de Córdoba. Para un sacerdote joven como usted, además, debe ser doble motivo de satisfacción.

La verdad es por un lado que es un honor, por la confianza que se deposita en mí, y por otro también una responsabilidad. En Córdoba el anterior delegado, don Manuel González Muñana, realizó un trabajo enorme y es un gran especialista en ecumenismo, y continuar esa tarea y mantener como mínimo el listón es una responsabilidad. Pero, bueno, con la ayuda de Dios y de las personas que me acompañarán en este campo pues espero llevarlo adelante.

¿Un único Dios para todos que nos habla de distintas maneras?

Desde el punto de vista católico son distintas comprensiones de Dios. Para el creyente católico, Dios se ha revelado en Jesucristo como la plenitud de la revelación, de su presencia, porque es la palabra de Dios que se ha encarnado, se ha hecho hombre entre nosotros. Y nos ha dado un evangelio que es el mismo, una persona, no tanto un libro sino una persona que es nuestro criterio de vida, nuestra guía, nuestra luz.

Otras religiones tienen otras comprensiones de Dios que han alcanzado a través de la meditación, del encuentro espiritual. Han encontrado distintas comprensiones de Dios que, en parte son parecidas a la comprensión católica y en parte distintas. Dependiendo de cada religión hay más elementos en común o menos. Respecto al islam hay más elementos en común porque es una religión monoteísta, que se suele denominar abrahámica, porque corresponde a ese tronco de Abraham del monoteísmo. Se reconoce como parte de ese movimiento monoteísta que iniciaron el judaísmo y el cristianismo, y hay elementos en común con otras religiones como el hinduismo y el budismo. Pero en todas hay ciertos puntos comunes con los que se puede dialogar y se puede estar de acuerdo.

Dependiendo de cada religión hay más elementos en común o menos. Respecto al islam hay más elementos en común porque es una religión monoteísta

¿Y a usted quién le consulta y por qué?

Quien quiera (ríe). De hecho no solo a nivel oficial. El nombramiento de consultor es un nombramiento de la Conferencia Episcopal Española para la subcomisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso. Son dos cosas distintas que están unidas a la misma subcomisión de la CEE, que trabaja a nivel nacional para las relaciones con los no católicos (cristianos ortodoxos, protestantes…) y diálogo interreligioso con los no cristianos, creyentes de otras religiones. Es subcomisión tiene un obispo que la dirige, que es don Adolfo (González), obispo de Almería; un secretario que es quien trabaja más día a día, en Madrid, que es un sacerdote de Málaga que se llama Rafael Vázquez, y  esta subcomisión se rodea de un equipo de personas especializadas en cada campo. Nadie sabemos de todo o somos especialistas en todo. Si trabaja con ortodoxos, esta subcomisión busca especialistas en el campo de la ortodoxia. O con los protestantes, hinduistas o budistas. En este caso, mi papel se supone que sería ayudar para el diálogo islamocristiano.

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Rafael González y Antonio Navarro / Foto: Jesús Caparrós

¿Y ese diálogo es posible?

Se está dando. Es una asignatura recién inaugurada. Se están dando pasos tanto desde la Iglesia católica, sobre todo a partir del Vaticano II que ha abierto más ese campo del diálogo interreligioso, definiendo en qué consiste y cuales son sus fines, y también desde el punto de vista islámico más lentamente. De hecho los mismos musulmanes que se dedican al diálogo islamocristiano lo dicen, lo reconocen: “Estamos comenzando después de vosotros”. Hay menos personas formadas o especializadas para llevar a cabo ese diálogo- muy pocas dentro del mundo islámico- pero también se están abriendo lentamente a ese diálogo con el cristianismo y a un trabajo conjunto para aquellos fines en los que podemos colaborar.

Hoy en día se corre el riesgo de asociar yihadismo con islamismo.

Hay que distinguir para empezar, ‘Islam’, ‘Islamismo’ y ‘Yihadismo’. Son tres cosas distintas. El Islam es una religión que todos sabemos que tiene unos catorce siglos más o menos. Es una vida religiosa. ‘Islamismo’ es otra cosa. Es una doctrina reciente que nace dentro del mundo islámico a raíz de la caída del califato y ciertas reivindicaciones por problemas políticos y sociales que se dan en ese mundo. Surge una corriente que dice que el islam tiene que convertirse también en un sistema político en el siglo XX y XXI, con unas características que no se habían dado hasta ahora en el mundo islámico, características adaptadas para convertir al islam en un sistema de gobierno. Entonces, no todos los musulmanes pertenecen al islamismo, porque no todos los musulmanes están de acuerdo en convertir al islam en un partido político y en un sistema de gobierno para hoy día. “Ya hemos cambiado de época, estamos en otro mundo y eso no tiene sentido. Es una vía muerta.”, dicen algunos musulmanes. Otros muchos son del islamismo.

Y el yihadismo es otra cosa distinta que el islamismo no admite, porque el islamismo no admite el yihadismo en cuanto terrorismo que ataca a todos y a todo. Va contra el mundo y es tremendamente violento. Y el islamismo dice “Tomemos el poder “, a veces con una revolución con algo de violencia como fue la revolución iraní, a veces de una manera democrática, pero no es el terrorismo. El terrorismo es matar, atacar, destruir en nombre, supuestamente, de la religión islámica. Pero el islam no comparte esos valores ni comparte ese modo de actuar, porque le islam ha tenido un código ético que prohíbe esos ataques terroristas e indiscriminados.

 

No todos los musulmanes pertenecen al islamismo, porque no todos los musulmanes están de acuerdo en convertir al islam en un partido político y en un sistema de gobierno para hoy día.

Sin embargo no es la imagen que queda en la opinión pública, sobre todo por los últimos atentandos que ha habido en el mundo. Eso es un problema ¿no?

Si en los medios de comunicación solo sale el islam cuando hay un atentado terrorista, y esos terroristas hablan en nombre del islam, pues se está viendo ese fenómeno que tiende a una actitud hacia al islam constantemente defensiva. Se dedica mucho tiempo y esfuerzo a intentar mostrar que ellos no son eso,  que no son terroristas, pero claro si constantemente salen esas noticias, si el islam es noticia cuando hay un atentado terrorista, la gente asocia por un prejuicio que todo musulmán es terrorista. Claro, esa es una asociación indebida en la que cae mucha gente, pero está sucediendo así.

¿Cuáles son los objetivos del diálogo interreligioso?

El primer principio del diálogo interreligioso y primer paso es ‘Conoce al otro’. Esa es la primera regla. Por eso en la diócesis de Córdoba una de las tareas que se me han encomendado y que vamos a poner en práctica es un curso de introducción al islam. No para musulmanes, sino para los que no lo sean. Sea cristiano practicante o solo un interesado en conocer qué es el islam. Lo voy a impartir yo y se trata de mostrar qué es el islam, en qué consiste, qué es verdad de lo que se dice y qué es mentira. Así que el primer paso es conocer al otro, conocerlo en profundidad. Conócelo para eliminar prejuicios y para que no te engañe. Cuando te digan ‘El islam es paz’… pues no siempre lo ha sido. Hay que saber contextualizarlo y explicarlo: por qué no lo fue, y qué sucedió, y por qué se llevaron a cabo esas guerras expansivas en nombre del islam en el pasado. Eso hay que explicarlo porque es una realidad histórica. Pero también demostraré que el islam no es terrorismo porque es una espiritualidad valiosa, porque tiene una ética y una forma de conducta que no se corresponde con ese yihadismo.

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Antonio Navarro / Foto: Jesús Caparrós

Algunas voces alertan sobre la ‘islamización’ de Europa. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Bueno, esas voces observan con temor, por un lado, la pérdida del alma de Europa, que se pierdan los valores que siempre han caracterizado al continente europeo. Estamos en una época de crisis. No solo eso, sino que vivimos una crisis de todo. Todo se está poniendo en cuestión, se están derrumbando todos los valores éticos, todos los soportes que hasta ahora habían sostenido la unidad del continente europeo, tanto a nivel cultural como político. Tenemos una fragmentación de Europa tremendamente acuciante.

Entonces, ante esta crisis, el islam es visto por el europeo como un movimiento religioso monolítico, con convicciones firmes, una unidad intrínseca y como una amenaza. Cuando tu identidad está en crisis y parece que la identidad del otro es muy firme, al otro se le ve como una amenaza “Nos van a islamizar, nos van a conquistar, nos van a ‘evangelizar’ y todo el mundo se va a volver musulmán…” Bueno, pues eso es solo una apariencia, es un espejismo. Pero no es así. Es verdad que esa crisis de valores en Europa se está dando y lo que tenemos que hacer es, más que mirar quién es el enemigo, repensarnos a nosotros mismos y volver a nuestras raíces. Pero no hacerlo contra el otro y, sintiéndonos orgullos de lo que hemos sido, poder llevarlo a los otros. ¿Hay más musulmanes en Europa? Indudablemente que sí. ¿Seguirá creciendo ese número? Claro que sí. ¿Va a llevar eso a una islamización de Europa? Yo no tengo una bola de cristal para adivinar el futuro pero lo veo muy difícil, porque para que Europa se islamice harían falta muchos elementos que no se dan. Por ejemplo, una cosa que se ignora del islam es que no es un movimiento unitario, está tremendamente fragmentado entre sí, con lo cual no actúan unidos. Tienen unas creencias comunes pero no actúan con unidad. No hay una asociación  musulmana que represente a todos. Eso también los debilita mucho y no solemos verlo.  Y también se está dando la secularización entre los jóvenes musulmanes, los hijos de los que han emigrado y eran creyentes, pero ellos ya no lo son. No practican. Eso también sucede y no se ve.

Todo se está poniendo en cuestión, se están derrumbando todos los valores éticos, todos los soportes que hasta ahora habían sostenido la unidad del continente europeo, tanto a nivel cultural como político.

No tiene usted una bola de cristal pero sí un contacto con el futuro a través de la pastoral universitaria. ¿Cómo cree que serán los adultos de dentro de unos años ante esta crisis? ¿Qué palpa en los jóvenes desde esa pastoral?

Creo que palpo lo que todos. Juntamente con muchos jóvenes que buscan la verdad, que buscan el bien, que se plantean cual es la verdad ética  e intentan llevar una vida recta de trabajo, que tienen ilusiones por formar su familia y un futuro, también observo muchos fenómenos negativos que se están acrecentando: mayor radicalización de opiniones, de posturas políticas y culturales; mayor incapacidad de escuchar al otro; mucha facilidad para caer en prejuicios de ‘titular rápido’… Muchos jóvenes viven de las redes sociales, del titular – también los adultos- y son incapaces de profundizar, de ver que no todo es negro o blanco sino que hay una gran gama de grises, de buscar la verdad. Creen lo que quieren escuchar. Y esos serán unos ciudadanos muy fácilmente manipulables. No hablo en general, ni hablo de todos, pero sí una buena parte son muy manipulables debido a un sistema educativo constantemente cambiante, ineficaz, que depende de la postura política del partido que gobierne, y que no busca la eficiencia de la educación. Se habla mucho de que hay que ser ‘ciudadanos críticos’: no, hay que ser un ciudadano que conozca, que sepa, para poder ser crítico. Porque un ciudadano crítico e ignorante es un radical y un ciudadano manipulable.

 

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