30 años de Hoyu, el proyecto japonés para Los Villares


Los nipones pretendían hacer un gran complejo turístico en la sierra con una escuela de informática y al año todo acabó en los tribunales

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Toshio Ito y Herminio Trigo. /Foto: Archivo Municipal

Lo peor que puede sucederle a una ciudad es que un proyecto se le cruce por medio en vísperas de una campaña electoral. Los intereses de unos y las rentabilizaciones de otros pueden dar al traste con una buena intención. Otra cosa es cuando un promotor busca sacar tajada de la inminencia de unas elecciones y entonces, todo se vuelve en una alfombra roja para que nada se frustre.

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Firma de un acuerdo con Hoyu Europa. /Foto: Archivo Municipal

Algo así es lo que ocurrió en Córdoba en 1991, año electoral por más señas. La firma japonesa afincada en España llamada Hoyu Europa SA adquirió a Club de Golf Los Villares SA las instalaciones deportivas situadas en pleno corazón de la sierra cordobesa. La intención de los nipones pasaba por construir un macrocomplejo turístico y deportivo con una inversión multimillonaria.

Aquella música no sonó mal en los oídos del gobierno municipal, de IU, sobre todo si se tiene en cuenta el momento en que ocurre. Era 1991, en las vísperas de la Exposición Universal de Sevilla y de los Juegos Olímpicos de Barcelona, cuando en toda España sólo se hablaba de grandes proyectos que iban a cambiar la vida de aquellas ciudades que supieran y pudieran subirse al carro.

El entonces alcalde, Herminio Trigo, vio la oportunidad con los japoneses y no la quiso desaprovechar. Córdoba necesitaba algo más de lo que hasta ese momento se le había ofrecido y cuyo proyecto más destacado era la llegada del AVE, que en aquella época no se llamaba así sino Tren de Alta Velocidad (TAV), y que sí lograría imprimir un cambio importante a la ciudad.

Un club referente en el mundo del golf

Los de Hoyu Europa fueron a visitar a Trigo y le explicaron su proyecto. Además de las 70 hectáreas del Club de Golf también habían comprado 918 hectáreas más correspondientes a las fincas El Chaparral de Méndez y Los Villares de Santa Amalia. En un primer contacto no ofrecieron los de Hoyu más información que la referente a su intención de convertir las instalaciones deportivas en un referente en el circuito internacional de golf. Tenían el proyecto de participar en el Open Internacional de Golf en 1992, para lo que haría falta una inversión de entre 50 y 100 millones de pesetas que estarían dispuestos a realizar.

El consejero delegado de Hoyu Europea se llamaba Toshio Ito y en sus explicaciones dibujaba un futuro de color de rosa. Señaló que Córdoba era en aquel momento “un punto urgente de inversión en Europa” y que como muestra de apertura a los cordobeses habían decidido que los escolares jugaran gratis al golf un día a la semana.

Hoyu amplía su proyecto

Aquel proyecto se multiplicó exponencialmente en sólo dos meses. En marzo de 1991 vuelve Toshio Ito a Córdoba y, por lo que explicó, el golf era ya lo de menos. En esta segunda visita describe la intención de Hoyu Europa de invertir varios miles de millones de pesetas para hacer en Los Villares un gran complejo turístico, con un hotel de cuatro estrellas que tendría una playa artificial. 

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Rueda de prensa de Toshio Ito. /Foto: Archivo Municipal

Por si fuera poco, también anunció la intención de construir una escuela de informática, que era un concepto en aquella época sinónimo del mejor de los futuros. Además, garantizaba que sus alumnos aprenderían cuatro idiomas en sólo tres años. ¿Alguien da más?

Toshio Ito vino acompañado del presidente de la empresa, Shiro Kakizawa, y se entrevistaron con el presidente de Cajasur, Miguel Castillejo, con la intención de buscar financiación para su proyecto. También invitaron a Herminio Trigo y al concejal José Luis Villegas a visitar Japón para que conociera las instalaciones de Hoyu y para explicar a una treintena de empresas japonesas que el Ayuntamiento de Córdoba respaldaba el proyecto.

Las sospechas del PSOE

Era, como se ha dicho, año electoral, y aquello no le olió nada bien al candidato del PSOE a la alcaldía, Manuel Gracia, quien pidió al Ayuntamiento que no tomara ninguna decisión hasta que pasaran las elecciones. La decisión municipal podía implicar, entre otras cuestiones, una innovación en el PGOU que afectaba de gravedad a la sierra cordobesa.

Gracia sospechaba también de la procedencia del dinero que Hoyu iba a destinar a Los Villares, ya que temía que se tratase de una operación de blanqueo de capitales o de una estafa. Este último punto también escamó a Trigo, quien encargó un informe sobre el funcionamiento del grupo japonés, porque también le olería mal.

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Toshio Ito y Herminio Trigo. /Foto: Archivo Municipal

De forma paralela, en la ciudad se generó un movimiento en defensa de la sierra, ya que se temía el destrozo que podía ocasionar el proyecto de Hoyu. Siete grupos ecologistas, junto con el sindicato UGT, reclamaron al Ayuntamiento el inicio de los trámites para la declaración de esta zona como parque natural, una figura jurídica de protección que aún no es realidad.

El proyecto, una vez pasadas las elecciones, comenzó a ralentizarse en el Ayuntamiento mientras los japoneses no paraban de buscar socios para su aventura en Los Villares. Todo se vino abajo cuando al año siguiente comenzaron a acumularse en los juzgados las denuncias contra Hoyu Europa. Los acreedores reclamaban lo suyo y los que habían firmado préstamos para financiar el proyecto pedían también la detención de Toshio Ito por no haber hecho frente a sus compromisos. Poco después vino la suspensión de pagos y el fin de la historia.

Los Villares fue adquirido en 1995 por su actual propietario, el Real Club de Campo y Deportivo de Córdoba. 

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