Luis de la Corte: “Las reivindicaciones de ‘devolución de la Mezquita-Catedral de Córdoba a los musulmanes’ constituyen una forma de provocación”


“Los intentos de terceros por condicionar el islam indican que España necesita reformas que añadan transparencia a la financiación de mezquitas y organizaciones islámicas”

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José María Bellido (c), Carlos Echeverría (i) y Manuel Torres, en Córdoba./Foto: LVC
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Carlos Echeverría (i), en una imagen de archivo./Foto: LVC

“Los intentos de países extranjeros para condicionar el crecimiento del islam, las mezquitas y sus imanes y los riesgos asociados a ellos indican que España, al igual que Francia, necesitaría emprender reformas que ayuden a dotar de mayor transparencia a las iniciativas de financiación de centros de culto y organizaciones caritativas islámicas”.

Luis de la Corte, experto en el análisis del yihadismo y el radicalismo islámico, ha hecho este diagnóstico de situación en Córdoba, donde además lo ha contextualizado señalando que “es indudable que las reivindicaciones de ‘devolución de la Mezquita-Catedral a los musulmanes’ constituyen una forma de provocación”, ante la que, en su opinión, lo mejor es “reafirmar el actual estatus oficial del edificio y el monumento histórico cuando sea necesario y eludir debates estériles”.

De la Corte, que es director del Área de Estudios Estratégicos e Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid, ha participado junto a Carlos Echeverría, subdirector del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de la UNED, en una mesa redonda titulada La sombra del separatismo islamista en Francia, ¿un aviso para España y el resto de Europa?

En el acto, que ha tenido lugar en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba, se ha partido de un documento para el debate en el que se analiza el planteamiento del Gobierno francés en torno al llamado “separatismo islamista” y las implicaciones que puede tener para España y el resto de Europa.

En este sentido, Echeverría ha señalado que “el islam, como tal, en su integridad no es por su propio planteamiento compatible con un modelo de Estado democrático, al menos en algunos aspectos”, y ha explicado que “de ahí la importancia de que sus creyentes actúen no como bloque purista sino como ciudadanos independientes que compatibilicen una cosa y otra”.

En cuanto al concepto de “islamismo separatista” acuñado por Emmanuel Macron, De la Corte ha señalado que “apunta a un problema real: el riesgo de que la difusión de las ideas islamistas en las sociedades francesas europeas se traduzca, como mínimo, en un déficit de cohesión social y, como máximo, en la creación de sistemas sociales paralelos que potencien la vulneración de leyes y principios constitucionales”.

Además, este experto ha recordado que “entre 1995 y 2020 en España las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han explotado un total de 257 operaciones policiales contra individuos y redes que han sido imputados por su presunta vinculación con tramas terroristas de inspiración yihadista” y, además, “en los últimos años las autoridades españolas han expulsado a varios imanes extranjeros por propagar ideas radicales”. “Estos datos —ha advertido De la Corte— prueban que el peligro de un islamismo violento no es una mera posibilidad, sino una realidad”.

En este sentido, Echeverría ha llamado la atención sobre la acción de estados extranjeros intentando controlar el crecimiento del islam en España. Un hecho que, en su opinión, “es difícil de evitar” pues, “dependiendo de la envergadura de la diáspora, el Estado de origen trata de aplicar su influencia, ya sea Marruecos, Argelia, Turquía o Pakistán; sin olvidar las influencias que vienen ejerciendo otros como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, diseminando una aproximación salafista, y Qatar, diseminando la de los Hermanos Musulmanes, sin olvidar a Irán”.

Por todo ello, ambos expertos coinciden en que es necesario abrir un debate a nivel español y europeo para prevenir la expansión del islamismo separatista mediante la defensa y el reforzamiento de los principios constitucionales occidentales.

1 Comentario

  1. En el nombre de DIOS, EL CLEMENTE EL MISERICORDIOSO, EL SEÑOR DE TODOS LOS MUNDOS, al Obispo de Córdoba, al Cardenal Primado de España, al Nuncio de Vaticano en España, a Su Santidad Francisco I, Papa de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y a todos los hombres de buena voluntad sean católicos o musulmanes:
    Sobre la tierra española, durante siglos, se vertió la sangre de musulmanes y católicos, hubo guerras injustas y crueles, se produjeron genocidios, exterminios y otros delitos execrables, pero también hubo un encuentro que hermanó a musulmanes y cristianos, que los hizo más sabios y más dignos, que mezcló la misma sangre que se derramaba y que los fundió y confundió hasta hacer de ellos gemelos idénticos. En todo español hay un andalusí escondido en su corazón, recuerdo del pasado, aunque no lo reconozca y en todo musulmán anida la añoranza del pasado de Al Ándalus. La historia no debe ser la excusa para no entendernos, ni comprendernos ni amarnos.
    Dios, en sus múltiples facetas, es también amor. Quien enarbola la bandera de la ira, de la revancha, del odio y del conflicto, no puede conocer el amor. Dicen los Santos Evangelios:
    Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. (Primera Carta de San Juan 4:16)
    Y el Sagrado Corán dice:
    “Cierto que los que han creído, los que siguen el judaísmo, los cristianos y los sabeos, si creen en Dios y en el Último Día y actúan rectamente, tendrán su recompensa ante su Señor y no tendrán que temer ni se entristecerán”. (Sagrado Corán 2:62).
    La Mezquita-Catedral de Córdoba, debe ser un símbolo que una a los pueblos y no que los divida, y una prueba de que allí donde imperó en el pasado la fuerza y la guerra ahora reina la paz y la armonía. Un lugar de encuentro espiritual, un sitio donde el ser humano en sus múltiples facetas pueda dirigirse llana y humildemente al Dios, sin más barrera o límite que el amor.
    Mas allá de la historia, el suelo sobre el que se asienta la Mezquita-Catedral de Córdoba debe ser un lugar de encuentro en el que musulmanes y católicos podamos mirarnos como miembros de una misma humanidad. El Profeta de Allah (la paz y la bendición sean sobre el), dejo dicho:
    “Dice mi Señor: “La humanidad es mi familia, y el mejor de vosotros es el que mejor trata a mi familia”.
    Por eso venimos a pedir, como el desterrado que quiere volver a su casa, que nos permitáis a los musulmanes rezar en la Mezquita de Córdoba, mientras vosotros rezáis en la Catedral de Córdoba para que nuestras oraciones se entrelacen y lleguen al corazón de Dios, como una muestra de Amor.
    Un amor más fuerte que las cicatrices que deja el pasado, más fuerte que los que construyen querellas y fronteras. Mas fuerte que el dolor, que las lágrimas que envuelven a los musulmanes que, paseando por Córdoba, descubren su Mezquita sin poder girar su mirada. Un amor sin mas condición que el Amor a Dios. Sin excusas, sin disimulos.
    Que no sean la política ni las mentiras del mundo las que guíen nuestros corazones sino la voluntad de Dios. Que no haya enemistad entre musulmanes y católicos. Que musulmanes y católicos se postren ante Dios juntos como miembros de una sola humanidad. Que nada ni nadie los enfrente ni los utilice. Que Dios sea testigo de que Su nombre nos amamos y que a Él le amamos sobre todas las cosas y por encima de todo.
    Que la Mezquita-Catedral de Córdoba sea un lugar donde las heridas se cierren. Un lugar donde todos podamos estar de igual a igual como niños inocentes que corretean en torno a su Creador.
    La Mezquita fue construida por los Omeyas sobre los restos de la basílica visigoda de San Vicente, y en el año 1.236 Fernando III de Castilla se la cedió a la Iglesia Católica. En el seno de la Mezquita, en 1523, Carlos V añadió una nave propia de una catedral, la Capilla Mayor.
    La Mezquita-catedral de Córdoba no puede ser botín de guerra que un rey regala, ni un lugar donde se perpetúe la victoria de unos sobre otros, ni un trofeo de guerra, sino un lugar de culto que una a los hombres en torno a Dios.
    El Sagrado Corán designa como Gentes del Libro (Ahl Al Kitab) a cristianos y judíos con sus respectivos mensajeros y revelaciones. El diálogo interreligioso es imprescindible para la construcción de una sociedad plural. La petición de orar en la Mezquita-catedral de Córdoba se hace en todo momento desde la convicción de que esa apertura produciría inmensos beneficios para ambas partes, cristianos y musulmanes, y para la ciudadanía de Córdoba y contribuiría al desarrollo de una vía de conciliación y diálogo frente a los que pretenden utilizar la fe y la religión en su beneficio propio manipulándolas.
    Por todo esto, sin más título del que añora poder entrar en la Mezquita-Catedral de Córdoba y postrarse ante Dios, os pedimos, que lejos de todo lo que nos separa, nos permitáis rezar a Dios al lado de vosotros en el uso compartido de la Mezquita-Catedral de Córdoba para ejemplo ante el mundo.

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