OPINION | Teoría del chupetón


La Junta anuncia esta tarde las nuevas medidas contra el coronavirus cuyo aspecto más destacable es la ampliación del horario para comercios y hostelería

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Juanma Moreno y el comité de expertos / Foto: LVC
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Un momento de la reunión del presidente de la Junta con el comité de expertos./Foto: Junta de Andalucía

El periodismo es una ingrata profesión en el que los trabajadores del gremio están toda una tarde pendientes de un canal oficial de Whatsapp para ver si somos perimetrados mayormente – y contarlo a la gente- y el presidente de la Junta te anuncia por Twitter, minutos antes, el calibre del perimetrado, lo cual quiere decir que los periodistas tienen que mirar varios dispositivos a la vez y por tanto, desatienden otras informaciones quizá jerárquicamente más importantes o hasta una familia tradicional formada por una mamá cabreada y varios niños a los que tienes que duchar.

Ocurre que mientras Juanma lo cuenta con su sonrisa malagueña en la red del pajarito, unos segundos más tarde el que viene siendo medio oficial desde que comenzara la pandemia ya ha explicado con todo lujo de detalles las tasa de incidencia que afectará al nivel 3 dependiendo de si el nivel 4 es esencial o no lo es o vaya usted a saber si está en el grupo II, III o mediopensionista. Dentro de unos años, si derogamos la ley Celáa e incluso si España consigue finalmente ser un país serio, en las facultades de Comunicación y en los ciclos formativos  se pondrá de ejemplo el ejercicio del manejo de la información durante la pandemia como una de esas cosas que no se deben hacer por aquello de la deontología y tal. Y la claridad. Y la vida familiar de los profesionales del sector periodístico. 

Una vez conocidos los datos por el grupo de Whatsap comienza el entretenido proceso de interpretación de los mismos más que nada para explicarlos como debe ser. Es máxima periodística que no se debe contar algo que antes uno no entienda, y puedo jurarles con la mano puesta sobre mi colección de suplementos dominicales que se entienden regular. De todas maneras, insisto, el canal oficial ‘B’, que no es el del celular, ya ha explicado que podremos comprar un equipo HIFI o una bolsa de fabes para ponerlas con almejas hasta las nueve y media de la noche. Dependiendo de si – y esto no es detalle menor- el municipio en el que usted reside no tiene más de mil casos por cada 100.000 habitantes, porque entonces a las seis de la tarde se chapa lo que no es esencial, o sea, una tienda de loros, por ejemplo. Ellos ya disponían de la información e incluso tenían la pieza redactada, algo a lo que se accede por la famosa teoría del chupetón. La vida es una tetina y la información oficial se succiona. Unos chupan más que otros con gran destreza quizá porque antes succionaron poco y ahora les toca en suerte un par de cántaros de miel, los que me sulibeyan. Este tipo de periodismo suele durar una legislatura, a lo sumo. Y los cántaros de miel acaban en un gabinete de prensa del sector privado. 

A todo esto menos mal que la información oficial covidiana llega por un solo canal de mensajería, el Twitter de Juanma y el canal en primicia del chupetón, no como este verano que entre la segunda ola y la tercera –  en pandemia de nadie- cada ayuntamiento y/o municipio hacía de su tasa un sayo y esto parecía España, con sus reinos de taifas y su guasa vírica. 

Total, que la cosa ha quedado más o menos como se esperaba– perimetrados y con los establecimientos con un poco más de horario de apertura- y quedamos pendientes de la próxima reunión del comité de expertos porque, la verdad, poco más tenemos que hacer salvo vivir. Y estaremos vigilantes a lo canales extraoficiales mientras atendemos a los niños y a la parienta más que nada para no añadir sumas a la tasa de divorcios que también el coronavirus está provocando. 

Y que curren los del chupetón, que son unos privilegiados.  

 

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