Un sacerdote desarrolla una vacuna contra el coronavirus para los pobres


El padre Nicanor Robles es, además, biólogo molecular y en una entrevista a Aleteia desvela sus avances con el antídoto

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Nicanor Robles./Foto: NJKOZUB-Wikipedia | CC BY-SA 4.0
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Nicanor Robles./Foto: NJKOZUB-Wikipedia | CC BY-SA 4.0

Su nombre es Nicanor Robles Austriaco. Es Filipino y tiene la nacionalidad estadounidense. Es sacerdote católico y biólogo molecular. Dos facetas que conjuga a la perfección, como lo demuestra el estudio de una vacuna contra el coronavirus que está llevando a cabo y cuyos destinatarios serán los pobres.

En una entrevista concedida a Aleteia, el padre Robles revela que “encontré al Señor mientras completaba mi doctorado en Biología en el IMT en los Estados Unidos, así que primero fui científico antes de ser ordenado sacerdote. Es raro, pero no tiene por qué serlo. Como recordó San Juan Pablo II a la Iglesia, la fe y la razón son ambos dones de Dios”.

El sacerdote filipino lleva 20 años usando células de levadura para estudiar la base molecular del cáncer y ahora se ha embarcado en la elaboración de una vacuna contra el coronavirus. “Soy biólogo molecular de levaduras que está tratando de desarrollar un sistema de administración de vacunas de levadura para Covid-19 que sería más barato y más fácil de implementar que las vacunas estándar disponibles en la actualidad”, señala en Aleteia. 

El padre Robles confiesa que “es una idea loca, pero hay mucha investigación científica que sugiere que un sistema de administración de vacunas de levadura de este tipo podría funcionar”. En este sentido, el sacerdote relata como puso su “laboratorio en este proyecto, después de conocer los desafíos que tendría el pueblo filipino al adquirir y desplegar las vacunas desarrolladas en el primer mundo. Hemos comenzado el desarrollo de la vacuna y se necesitarán muchos meses para determinar si es efectiva en modelos animales”.

Por ello, sobre si es viable desarrollar una vacuna para los pobres, el padre Robles subraya que “son amados del Señor”. Por lo que “deberíamos poner a su disposición las vacunas Covid-19 sin costo alguno. Esto es tanto lo ético que debemos hacer, porque debemos proveer para los que no tienen, cómo lo científico que debemos hacer, porque los pobres a menudo viven en áreas densamente pobladas que tienden a albergar el virus”. Y asegura que “si queremos erradicar el virus, entonces tenemos que vacunar a todos, especialmente a los más vulnerables a enfermarse”.

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