Coronavirus: el chapucero proceso de vacunación


Aguirre: "Hemos tenido que dejar de vacunar el fin de semana, teníamos aquí personal preparado para incluso haber vacunado"

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Vacuna./Foto: Jesús Caparrós
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Vacuna./Foto: Jesús Caparrós

En Andalucía se ha dejado de vacunar este fin de semana. Y no porque la Junta haya tomado esa decisión de forma ociosa, sino porque -como ha reconocido el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre- “no han llegado la mitad de las vacunas, y gracias a ese fondo de contingencia del que hemos tirado, hemos conseguido mantener toda la segunda vacunación, sobre todo a nivel de residencia y de profesionales sanitarios, y hemos conseguido seguir metiendo en el circuito de primera vacunación a todos aquellos que estaban ya llamados”.

Aguirre ha adelantado que de cara a la semana entrante “esperamos, así nos lo han confirmado por parte del Ministerio, la llegada de vacunas de Pfizer, de las que van a llegar 79.560 dosis”. Mientras que el consejero ha desvelado que “no son las 96.000 prometidas, pero Moderna también nos ha confirmado que el miércoles nos llegarán 9.800, lo cual nos permitirá mantener la dosis y mantener el ritmo de vacunas que estamos poniendo actualmente”.

Hemos tenido que dejar de vacunar el fin de semana, teníamos aquí personal preparado para incluso haber vacunado, pero hemos tenido que dejar de vacunar sábado y domingo porque estas 25.000 las vamos a gastar en todas las residencias a las que les correspondía la segunda dosis para el lunes que viene, ya que las que nos llegan el lunes no podremos ponerlas en funcionamiento hasta el martes”, ha explicado el consejero de Salud.

Así las cosas a reducción de la producción de Pfizer para los países europeos, unida al desconocido criterio de reparto del Gobierno de la nación (cuyo presidente habló de una estructura de 13.000 puntos de vacunación, cuando se corresponde con el número de centros de salud del país, no habían nada de extraordinario), están convirtiendo el proceso en un caos.

A este ritmo, la vacunación del 70 u 80 por ciento de la población en España resulta, cuanto menos, algo utópico. A lo que hay que unir que las cifras de la tercera ola están disparadas.