Teresa Velasco, profesora de Derecho del Trabajo: “Los que tenían precariedad antes del teletrabajo siguen en la misma situación teletrabajando”


Teresa Velasco / Foto: Jesús Caparrós

Nuestra profesora ha abandonado hoy el teletrabajo, precisamente, para acudir al campus de la Loyola y permitirnos esta entrevista. Teresa Velasco Portero (Montilla, Córdoba, 1966) está en su medio natural – las aulas- y así viene siendo de manera ininterrumpida desde 1989. Las medidas de seguridad e higiene son impresionantes en esta Universidad – geles, distancias, ventilación- y aún así la mayoría de los alumnos atienden las clases a distancia. Entramos en un aula ventilada que tenemos que  cerrar porque el frío es atroz. El de fuera y un poco el interior: la ausencia de alumnos es una sonora anormalidad en estos tiempos interrumpidos y extraños. Sabemos que la vida sigue pero de otra manera. Para Teresa la escapada de hoy, el poder saludar a algunos compañeros y jóvenes estudiantes – pocos- por los pasillos le ha alegrado la mañana a esta mujer ya de por sí alegre. Esta doctora está especializada en Derecho laboral alemán y aún así ejerce un excelente sentido del humor. Su labor investigadora ha cosechado distintos premios nacionales e internacionales (está especializada en Igualdad de Oportunidades en la Empresa) y ha participado en proyectos de desarrollo tanto en Centroamérica como en el Norte de Marruecos. Se declara feminista y es miembro fundadora de AMLA, la Asociación de Mujeres Laboralistas de Andalucía. Teresa Velasco es una colaboradora activa y generosa en distintos medios de comunicación y podemos escucharla en la Cadena SER y también aquí mismo, una vez al mes, en El Coro de este diario digital. Hace tiempo que queríamos entrevistarla para hablar de lo suyo- que no es su libro, aunque ya tiene varios publicados– y en esta semana bajo cero ha sido posible y sin pantallas telemáticas de por medio.

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Teresa Velasco / Foto: Jesús Caparrós

 

Primer día de clase en Derecho Laboral ¿Qué le dice a sus alumnos, futuros trabajadores o empresarios?

Se lo dirán todos los profesores, pero lo primero que les hago saber es que mi asignatura es la más importante que van a tener en su vida. Y además es que estoy convencida de eso. Les comento que van a terminar dentro de varios meses y una de sus principales expectativas es encontrar un trabajo. O montar una empresa y necesitarán gente que trabajen para ellos: ahí entra el Derecho del Trabajo. O sea, que es lo primero que van a necesitar. Y creo que no me equivoco. Unas nociones básicas de Derecho del Trabajo deberíamos tener todos para funcionar por la vida.

¿Cuánto depende el Derecho del Trabajo de la ley de la oferta y la demanda?

Pienso que la legislación va muy por detrás de la oferta y la demanda. Los políticos hablan mucho de lo que van a hacer o dejar de hacer, pero después, cuando llegan a la ley, lo primero es que es difícil cambiarla. Cuando la cambian, al final, la práctica siempre busca un recoveco para salirse. Debería adaptarse, realmente, y a veces intenta cambiar esa oferta y demanda, pero con poco éxito. Me acabas de hacer pensar, pero, tristemente, ese es un problema que tiene nuestro Derecho del Trabajo, y en general las leyes, que van por detrás de lo que exige el día a día.

¿Eso se ha notado, sobre todo, con el uso generalizado del teletrabajo?

Yo pienso que no ha afectado tanto. La gente que ya tenía una situación precaria porque tenía teletrabajo en situación de subordinación- y realmente tenía que estar protegida por el Derecho del Trabajo pero no lo estaban, como falsos autónomos- pues sigue en la misma situación. Y los que ya tenían un contrato y los envía a teletrabajar, siguen teniendo su contrato de trabajo. A ese nivel, no creo que afecta. Seguro que habrás oído que el teletrabajo ha llegado y lo ha hecho para quedarse. Esto se dice ahora mucho. Pues en mi opinión, nuestra sociedad no lo asume todavía, porque creo que los empresarios, en general, siguen pensando mucho en el antiguo refrán de “El ojo del amo engorda al ganado”. Piensan que si tienen al trabajador delante va a rendir más, y no acaba de gustarles el teletrabajo. De manera que yo creo que cuando pase todo esto van a exigirnos la misma presencialidad física que se exigía antes.

¿Gran parte del derecho laboral se va al traste con la globalización?

En parte sí, pero no todo. Hay muchos servicios que se pueden externalizar, claro. Muchas veces nos hacen pensar que ocurre si te piden que mires la procedencia de la ropa que vistes en la etiqueta o quién te atiende por teléfono, que puede ser una chica peruana en México. Nos hacen pensar que eso puede ser así con todo. Pero hay mucho trabajo que no se puede externalizar no se puede realizar desde lejos.

El sector agrícola, por ejemplo: necesitas que la gente esté allí. O la hostelería. La misma docencia, que tanto se habla, con un profesor dando clase desde EEUU y los alumnos conectándose por todo el mundo, está muy bien como complemento, pero eso no es el día a día. La cercanía de un profesor en un aula,-mientras más pequeña, mejor- con pocos alumnos, viendo sus  reacciones y atendiendo, eso no se compensa. Puede ser excepcional, pero no es la realidad diaria.

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Rafael González y Teresa Velasco / Foto: Jesús Caparrós

Ha escrito sobre el acoso laboral, ¿desde la teoría o desde la práctica?

Es que yo creo que pocos trabajadores se libran, o nos libramos, de haber sufrido algún tipo de acoso en nuestra vida. Sí es verdad que en algún momento de mi ya larga vida laboral he sentido algún tipo de acoso mínimo en mi puesto de trabajo, en los 30 años que llevo desde que terminé la carrera hasta mi situación actual. Entonces rara es la persona que se ha librado de algún tipo de acoso más o menos sutil. El sistema en el que se hace el acoso en las empresas es siempre el mismo. Lo hacen además los propios compañeros, no tanto los jefes. Son mecanismos, al principio sutiles, pero que poco a poco, conforme se va dejando pasar, esos mecanismos aumentan y pueden provocar incluso el suicidio en algunas personas que lo sufren. Muchas veces el desenlace de un acoso continuado en el tiempo es ese o problemas físicos psicosomáticos con bajas laborales larguísimas. Acoso en el trabajo o en la casa: el procedimiento es parecido y depende de donde se esté efectuando.

¿Nos defiende el Derecho del Trabajo del acoso?

La teoría nos defiende, el problema es que en muchas ocasiones el acoso es difícil probarlo. En muchas ocasiones se realiza sin testigos delante. Pero otras veces sí que se puede probar y de hecho hay ya muchas sentencias que reconocen la existencia del acoso. Y yo también observo que con el fenómeno de las redes sociales o con el correo electrónico, muchas veces el acosador – que suele ser cauteloso- dejan por escrito su actividad. Y ahí sí es más fácil detectarlo. Pero es difícil probarlo y el Derecho está en ello, no solo el español sino a nivel internacional.

El perfil de acosado lo tienen personas brillantes o con potencial. La persona que no es valiosa en algún sentido, aunque todos tenemos algún tipo de valía, no es objeto de acoso porque nadie intenta quitarle el sitio.

¿Qué subyace siempre tras los casos de acoso?

No siempre es lo mismo, pero como detrás de cualquier delito. Yo soy muy aficionada a las películas de crímenes (ríe) y siempre detrás de un crimen está el dinero, el poder, los celos, el orgullo… Creo que detrás del acoso laboral está lo mismo. El perfil de acosado lo tienen personas brillantes o con potencial. La persona que no es valiosa en algún sentido, aunque todos tenemos algún tipo de valía, no es objeto de acoso porque nadie intenta quitarle el sitio.  Pero cuando viene alguien con potencial, con inocencia -que se tiene al principio de cualquier trabajo-, si las personas mediocres observan que llega alguien así piensan que les van a quitar el sitio o se va a poner por encima de ellos. Y no contemplan trabajar o esforzarse más, porque es mucho más fácil hundir a esa otra persona. Entonces en esto está la envidia, conservar el poder y muchas veces los celos profesionales, por qué no. Creo que como en cualquier tipo de delito o de conducta poco ética.

Y en el ámbito laboral ¿las mujeres son más acosadas que los hombres?

Depende del tipo de acoso. El acoso laboral lo pueden sufrir tanto hombres como mujeres. Es más fácil, como he dicho, con personas que tienen determinado perfil. Ahora bien, hay otros dos tipos de acoso, el sexual y otro que es el acoso por razón de sexo, que sí lo sufren fundamentalmente las mujeres. El acoso sexual es más frecuente que los sufran las mujeres aunque se puede dar el caso de que haya mujeres que lo ejerzan sobre los hombres – pero son casos excepcionales- , y lo sufren en el trabajo e incluso fuera. Y luego, el acosos por razón de sexo es cuando, para acosar a una persona, se utilizan estereotipos relacionados con el sexo de esa persona. Ese fundamentalmente lo sufren en el trabajo mujeres y homosexuales. ¿Por qué? Porque el estereotipo asociado con el homosexual o con la mujer en el trabajo perjudica. Sin embargo el estereotipo relacionado con el hombre no afecta en el trabajo. ¿Qué estereotipos relacionamos con el hombre? Pues la imagen de líder, de que es muy autoexigente, que posee dotes de mando… Ese estereotipo en el trabajo te facilita la situación y entonces no es un instrumento que puedan utilizar contra el hombre. Utilizarán otros. En cambio, cuando eres mujer o se es homosexual el estereotipo sí que lo usan en contra. Si una mujer tiene niños se la verá ‘enganchada al teléfono todo el día hablando con su madre’, por ejemplo, o se le criticará que ‘aprovecha cualquier motivo para salir e irse de compras’. Un estereotipo falso en muchísimas ocasiones y muy fácil de utilizar.

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Rafael González y Teresa Velasco / Foto: Jesús Caparrós

Usted se declara feminista pero curiosamente ejerce un gran sentido del humor.

(Ríe) ¡Es que no es incompatible!

El feminismo suele estar constantemente cabreado.

Parte del feminismo. Pero también parte de los cristianos están continuamente cabreados, parte de los budistas, de la gente de derechas o parte de la gente de izquierdas está enfadados. No podemos elevar la parte al todo. El feminismo consiste en pensar que tenemos que conseguir la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Yo creo que eso lo compartimos todos. Estoy convencida de que hay una situación de desigualdad que hay gente que la niega. Yo creo que los que no son feministas es que no son conscientes de que, a día de hoy, de hecho existe una situación de desigualdad, y creo que hay que cambiarla. Pero eso no significa ni estar en contra de los hombres, ni pensar que todos los hombres son malos, ni estar enfadada (ríe). Bueno, podemos enfadarnos porque es verdad que esto avanza lento, como otras muchas cosas.

 

Los que no son feministas es que no son conscientes de que, a día de hoy, de hecho existe una situación de desigualdad, y creo que hay que cambiarla.

También tengo una larga vida laboral y no he conocido nunca a ninguna mujer que ganara menos que yo en un mismo puesto.

Es que el análisis no es exactamente ese. Primero: te digo que las hay. Cada vez que analizamos a fondo el sistema retributivo de una empresa, muy pocas de esas empresas no tienen brecha salarial. ¿Por qué? Porque no es tan fácil como se dice. El convenio colectivo no va  a decir ‘1000 euros para el hombre y 800 para la mujer’. Esa fase ya la hemos superado, afortunadamente, hace muchos años. Esa discriminación ya no se produce.  Pero sí que ocurren situaciones, cuando se paga por encima de convenio, en empresas de profesiones masculinizadas – en las que solo hay hombres en un determinado tipo de puesto- que se paga un complemento a ese puesto y no se paga a otras categorías que están feminizadas. Puede que en el convenio tengan el mismo sueldo, pero voluntariamente la empresa decide que ese tipo de trabajo merece un plus y el otro no. Sin haberse parado a realizar ni un análisis del puesto, de las características que tiene, del esfuerzo que requiere o de la preparación. Eso ocurre muchísimo. Otras veces el propio convenio colectivo, como proviene  de ‘situaciones tradicionales’, ha ido subiendo sueldos pero no se ha revisado si ese salario fijado originalmente hace décadas se correspondía con el valor del trabajo, cuando antes el trabajo que hacían las mujeres se tendía a valorar menos que el trabajo que habitualmente hacían los hombres. Eso no se ha revisado. Y como no se revisa se va arrastrando. Entonces, la categorías feminizadas – por ejemplo, ‘limpiadora’- tradicionalmente tienen menos sueldo en las empresas, incluso menos sueldo que otras categorías masculinizadas –‘conserje’ o ‘administrativo’- a las que se les fija un salario mayor por convenio. De hecho en las limpiadoras hay ya una consciencia, como el movimiento de Las Kellys en los hoteles, que incluso han llegado al Tribunal Supremo reclamando una diferencia con sus compañeros varones de categoría similar a lo mejor de 5 euros al mes. Pero han llegado hasta el Supremo porque han pensado que no pueden consentir que se les desprecie de esa manera. En otras ocasiones y normalmente la diferencia es mayor, pero que ellas han ido hasta ahí por cinco euros. Otra situación que ayuda a la brecha salarial es cuando se negocian los salarios’ secretos’: ahí la brecha se dispara en muchas empresas al 30 y al 40% en puestos directivos. El puesto directivo que negocia la mujer está menos retribuido y además ella se suele conformar antes, creo yo, porque no tengo otra explicación. El problema es que no se analiza en profundidad.

¿Peca el feminismo de victimización?

Determinada parte del feminismo sí. Pero no el movimiento; las personas pecamos de victimización. Aunque vuelvo a lo mismo: no podemos identificar la actitud de unas personas o un determinado grupo con el conjunto. Claro que hay gente que se victimiza. Entre hombres, mujeres, los de ciudad y los de campo. Recuerdo a mi padre, una de las tres personas que yo más he querido en mi vida, que era una bellísima persona, de campo, al que nunca le parecía bien el tiempo que hacía. Si llovía, porque llovía y si hacía calor también. ¿Podemos decir que es que la gente del campo se victimiza? Pues no (ríe).

¿Los sindicatos siguen anclados en el siglo XX?

(Risas) Pues yo creo que todos seguimos un poco anclados en el siglo XX. ¿Tú crees que la mentalidad de la población ha pasado al XXI? Los sindicatos siguen en ese siglo y muchas empresas continúan ancladas en el siglo XX. Tenemos situaciones laborales que nos parecen muy modernas pero que en realidad son del XIX.

¿Cómo cuales?

Pues por ejemplo la situación de los trabajadores de las plataformas digitales, que desde mi punto de vista es una forma moderna del mismo carácter de semiesclavitud que tenían los trabajadores de la industria del siglo XIX. Te obligan a darte de alta como autónomo, con unas jornadas increíbles en su bicicleta aunque llueva o haga frío; con cobertura mínima. Los tribunales están ya reaccionando a esto y están diciendo que, efectivamente, son trabajadores por cuenta ajena y tienen que tener la protección del derecho al trabajo.

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Como profesora también es testigo de las nuevas generaciones, cara a cara, día a día. ¿Podemos ser optimistas con el futuro?

Confieso que adoro al conjunto de la gente joven. Lo que veo en la mayoría de mis alumnos es gente comprometida, muy formada, preocupada por el planeta, por sus mayores y por su futuro. Yo veo eso. También veo en las noticias otros que organizan un botellón en Valencia con 200 personas, o que el viernes por la noche su mayor ilusión es emborracharse. Veo todo eso. Pero también mucha gente valiosa. No creo que los jóvenes de hoy estén menos formados o sean menos responsables que lo que éramos hace unos años. Hemos maleducado a los jóvenes y les hemos hecho creer que la vida es muy fácil, pero se van a pegar la torta un poco más tarde que cuando nos la pegamos nosotros. Sus valores, no obstante, son muy parecidos a los que teníamos nosotros. Veo mucha buena gente y disfruto mucho de estar con mis alumnos. Me gusta enterarme de cómo van las cosas, de qué es lo que les interesa. Me enriquece muchísimo. Soy muy optimista con respecto a los jóvenes y a los mayores también.

 

Confieso que adoro al conjunto de la gente joven. Lo que veo en la mayoría de mis alumnos es gente comprometida, muy formada, preocupada por el planeta, por sus mayores y por su futuro.

Volviendo al derecho laboral y concretamente a los legisladores, a los políticos, en este caso. ¿El problema es que muchos de ellos no han tenido nunca que defender una nómina o pagar autónomos?

Estoy convencida. Pero aunque no lleguen a legisladores y se queden en el camino. Es muy triste, pero cuando hacen propuestas no llegan a lo que dicen. Aparte es que no es tan fácil como ellos nos lo plantean. Todos los políticos nos venden que lo va a hacer todo maravilloso. Yo votaría a todos. Nos van a quitar el paro, el dinero va a crecer de los árboles… Y me pregunto ¿cómo lo van a hacer? Cuando te lo cuentan, te parece de chiste. Te dicen que van a ayudar a todo el mundo, sacar recursos para todo y la pregunta es ¿de dónde sacas el dinero? Te dicen que van a poner los impuestos más altos a los ricos: pues los ricos se te van a ir a otro sitio, y te quedas con menos ricos y menos dinero. Solo buscan el voto y cuando llegan no saben hacerlo, porque no es tan fácil como pensaban.

En eso no soy tan optimista, fíjate (ríe)