El obispo frente a los señores de la guerra


Los rebeldes toman de nuevo la diócesis de Bangassou, donde ejerce su labor pastoral el obispo cordobés monseñor Juan José Aguirre

Obispo monseñor Aguirre / Foto: LVC

Estamos bien, esperando a ver cómo reaccionan estos rebeldes. Por el momento ponen cara de oveja. La próxima semana ¿serán lobos? ¡Quedaos tranquilos que Dios aprieta pero no ahoga! ¡Abrazos a todos!“. Este es el último mensaje que ha enviado monseñor Aguirre, obispo de Bangassou, en Centroáfrica. Hace unas semanas el país fue tomado por fuerzas rebeldes, alentadas por los denominados ‘señores de la guerra’, en esa zona del mundo en la que la avaricia, la enfermedad, la injusticia y el dolor tienen una presencia constante difícil de imaginar para nuestras vidas occidentales y cómodas. Si nosotros estamos pasándolo mal por la pandemia, imagínense en un país en el que un día sí y otro también viven al albur criminal de gente armada. En el que es difícil tomarse un analgésico. O comer a diario. 

Desde hace años, el cordobés monseñor Juan José Aguirre, obispo comboniano, se enfrenta a durísimas condiciones para que su gente pueda vivir con dignidad y en paz. Para que tengan medicinas, y alimentos, y una vida, en definitiva. La guerra, la violencia, no son nuevas para monseñor en su diócesis. 

“Desde hace tiempo la republica centroafricana está tomada por 20 señores de la guerra, que vienen del Chad, Sudán, Nigeria o Níger y lo que están haciendo es traerse tribus que son trashumantes a un lugar donde hay pastos para que se queden allí. La república Centroafricana es una país de tres millones de habitantes pero que en tamaño es una vez y media España, y tiene muchas zonas que pueden ser aprovechadas”. Eso nos cuenta Miguel Aguirre, hermano de ‘Juanjo’ y presidente de la Fundación Bangassou

“De alguna manera estos señores de la guerra pretenden partir el país en dos partes, una cristiana y otra musulmana. En la zona musulmana, que es donde se encuentra Bangassou, ellos lo que quieren es gobernar”.

Los ministros de la guerra

Los denominados ‘señores de la guerra’ manejan a su antojo desde hace años a un país que también está en manos de las multinacionales, como en muchas ocasiones ha denunciado el propio obispo. El oscuro objeto del deseo – uno de ellos- es el coltán, un mineral escasísimo pero que principalmente se haya en esa zona de África. El coltán es esencial para la fabricación de dispositivos electrónicos. El móvil que tiene en sus manos y por el que está leyendo esto tiene muy probablemente componentes que proceden de la colombita y tantalita, minerales que se encuentran en el coltán. La extracción del mismo ha dado pie a situaciones de semiesclavitud y trabajo infantil en el Congo o Centroáfrica y ha sido denunciado por Amnistía Internacional en varias ocasiones y siempre por la Iglesia Católica, en la voz del obispo Aguirre entre otros. 

La guerra también es un negocio. Y hay gente que vive de ella. No solo entran en Centroáfrica con facilidad por las fronteras naturales y poco vigiladas, sino que acaban instalándose en el Gobierno. “A algunos de estos ‘señores de la guerra’ el gobierno los ha  nombrado ministros. Imaginemos que a España venga un lituano o un croata y el presidente del Gobierno lo nombre ministro”, explica Miguel Aguirre. “Tras las últimas elecciones, que fueron el 27 de diciembre, el presidente ha dicho que no volverá a nombrarlos ministros. Han formado una coalición estos ‘señores de la guerra’ y se han presentado como independientes a las elecciones”. Un panorama político poco alentador al que hay que añadir la invasión de rebeldes. 

“Hasta hace 15 días parte de la diócesis estaba ya tomada por estos señores de la guerra pero existe una destacamento importante de MINUSCA (Cascos azules de la ONU). Lo que ocurre es que estos señores de la guerra han llegado con material de combate pesado y los cascos azules se han escondido y no han salido a defender Bangassou”, explica Miguel Aguirre. En la última incursión rebelde, a la MINUSCA les robaron los coches. Ahora los guardan en las dependencias de la diócesis para que esto no ocurra. Estos cascos azules no son las fuerzas militares profesionales de antes y hacen lo que pueden. “La MINUSCA ha puesto una tanqueta delante de la catedral de Bangassou, donde Juanjo tiene su casa. Es un aviso de que defienden a monseñor. Juanjo se ha llevado a los niños del orfanato a su casa, 40 niños, junto con el resto de personal, religiosas y religiosos, 15 en total”.

Los rebeldes han tomado Bangassou, que es una de las cuatro ciudades principales. Mucha población ha huido hasta el Congo. Esto es algo que se vienen repitiendo en la zona: hace ocho años entraron los selekas y “ahora lo hacen estos, que no tienen nombre, no sabemos cómo se llaman”, nos dice Miguel.

Monseñor Aguirre sigue a la espera de que la situación se calme. Desea poder hablar con los mandos militares para poder abrir de nuevo la escuela, el hospital y el mercado. Una vez más ha acogido a parte de sus feligreses para protegerlos de la barbarie y del dolor. De nuevo monseñor se pone frente a los señores de la guerra para que los inocentes no caigan en sus manos. 

 

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