Ignacio Fernández de Mesa, presidente de Asaja Córdoba: “A la agricultura le hace falta marketing”


Con ésta lleva ya hoy tres entrevistas. En las dos anteriores le han preguntado por el Brexit, así que nosotros no lo vamos a hacer. Allá los británicos con su soberana insularidad. El caso es que Ignacio Fernández de Mesa (Madrid, 1945), presidente de Asaja en Córdoba, tiene cierto aire de gentleman inglés o como de elegante – y veterano- actor americano, con sus Ray Ban negras de vista y el chaleco acolchado para una tarde que todavía no es fría. Suele moverse en moto, este abogado que se dedicó a la agricultura por razones familiares, quizá para no perder ese carácter urbano que la abogacía impregna en alguien que se declara absolutamente enamorado del agro. Y de la ganadería. Del campo, en definitiva. Fernández de Mesa acostumbra con naturalidad a dar muestras contundentes de que sabe de lo que habla e incluso explica claramente la Política Agraria Comunitaria (PAC) que suele ser un engorro no solo para los agricultores sino para los que tienen que informar sobre ella. Informar sobre el campo debería ser más habitual. Quizá no tanto de los entresijos políticos, burocráticos y económicos que se dirimen en Bruselas, sino de las vidas, esfuerzos y milagros de los hombres y mujeres que permiten, a pesar de una pandemia, que la comida llegue diariamente a nuestra mesa.

img 0238
Ignacio Fernández de Mesa / Foto: Jesús Caparrós

¿Qué es más fácil de explicar, la geometría descriptiva o la PAC?

La PAC es más fácil de explicar. Lo que pasa es que la geometría descriptiva es más difícil de entender, para mí por lo menos. La PAC son cuatro reglas. Se explica y se comprende bien, pero la geometría descriptiva es de gente con mejor cabeza.

¿Qué tiene esta PAC que gusta tan poco?

Que rompe completamente el proceso de apoyos de la Unión Europea al sector agrario. Se parte de una situación en la que había una intervención fuerte, al final de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil española, con un paralelismo en las políticas agrarias por parte del gobierno de Franco con la Unión Europea hasta el año 1971. Todo era protección de mercados, aislamiento, y una necesidad de alimentar a la población. La clave funciona y como consecuencia de ello se produce un sobreabastecimiento. Había que dejar a los agricultores y ganaderos libertad para producir, sin necesidad de incentivar demasiado determinados productos a fin de abastecer a la población. Hubo una modificación completa a consecuencia de eso y entonces vinieron una serie de apoyos y ayudas a los agricultores más castigados por los mercados porque sus productos eran difíciles de colocar. Comenzó la globalización de los mercados y por eso surgió la PAC, una PAC que abrió los mercados, dejó que cada uno produjera lo suyo y continuó un apoyo económico para que el sector agrario pudiera sobrevivir, dentro de un marco productivo de acuerdo con lo que el mercado mandaba. ¿Qué ha pasado ahora? Pues que se ha encendido una bombilla verde en gente de la UE que desconocen completamente lo que es la agricultura en el mundo y exigen de una manera determinante mayores apoyos para el sector medioambiental. No piden más iniciativas en favor del medioambiente que no son compensadas económicamente, con lo que la agricultura y ganadería europeas están al borde del desbaratamiento. Ya respetamos el medio ambiente, un medioambiente propiciado a su vez por los agricultores y ganaderos.

Entonces ¿tratan de regular un sector agrario quienes no conocen el campo?

Sin duda. Y buena prueba de ello es que nuestros parlamentarios, dicho con el mayor respeto hacia ellos, ninguno tiene raíces agrarias. Algunos de ellos, con el paso de los años y viviendo en Bruselas, se les ha pegado algo al oído. Salvo muy dignas excepciones que se cuentan con los dedos de una mano, son absolutamente ignorantes de lo que es la agricultura, de lo que necesita España y de aquello que debieran defender dentro de un marco europeo.

Durante el confinamiento se aplaudió a los sanitarios e incluso a los reponedores de los supermercados. Faltaron aplausos para los que hicieron posible que los lineales no estuvieran vacíos, los agricultores y ganaderos.

Nos falta marketing. Cualquier empresario hoy en día invierte en marketing una parte importante de los gastos de empresa. La agricultura no. La agricultura entiende de lo suyo, procura producir lo mejor posible y en muchas ocasiones siembra cosas porque cree que eso es lo que hay que hacer. Pero sin pensar en el paso que hay más adelante y que es el mercado. Y no me refiero al mercado consumidor, sino a la sociedad. Todavía, además, no nos hemos enterado que las reglas las aprueban los partidos políticos, y los partidos políticos están integrados, formados por urbanitas. A esos urbanitas hay que explicarles lo que es el campo. No solamente las viviendas rurales, que son muy bonitas, sino en qué consiste el campo, el origen de los productos agrarios, de la vida del hombre en el campo. Una vida muy dura. No es lo mismo estar llevando una explotación agrícola en cualquier sitio de aquí, de la provincia de Córdoba, que estar viviendo en la Gran Vía o la calle Serrano de Madrid. Y la juventud hoy en día, casi masivamente, prefiere vivir en los centros de los núcleos rurales o en las capitales porque no hemos explicado adecuadamente lo gozoso que es vivir en un pueblecito de la campiña de Córdoba, donde hay una calidad de vida absoluta.

img 0216 1
Ignacio Fernández de Mesa y Rafael González / Foto: Jesús Caparrós

¿Es el relevo generacional uno de los retos del sector agroganadero?

Evidentemente la vida en el campo es una vida dura. El campo es un negocio desagradecido. Hay quien dice que es como una querida que maltrata al agricultor, que fundamentalmente le da disgustos y pocas veces le compensa. Madrugar, sol, frío, disgustos meteorológicos… en fin. En definitiva llegar a tu casa tarde y cansado. La vida en una ciudad, en la que vas bien vestido, en una oficina, en la que puedes tomarte una copa al mediodía, y con gente alrededor, no es igual. Y también hay que hablar del factor económico. La compensación del trabajo en la agricultura, con todos los riesgos que tiene, no es la misma que la del trabajo en una empresa.

La compensación del trabajo en la agricultura, con todos los riesgos que tiene, no es la misma que la del trabajo en una empresa.

Pues en la reciente entrega de los premios Felipe González de Canales hemos conocido a cooperativas con un nivel de facturación y de dimensiones impresionantes. Parece que es más fácil que una empresa del sector industrial -y su éxito- se dé a conocer, que una cooperativa agroganadera.

Yo pienso que no. Las cooperativas cumplen una función muy grande. Las empresas (sociedades limitadas, anónimas y demás) está organizadas y cuidadas por personas muy concretas, con unas ideas muy fijas de lo que tienen que hacer y con una preparación muy específica. Eso funciona bien, normalmente. Sin embargo, las cooperativas – algunas de ellas, no todas- surgen en los núcleos rurales, el presidente es un político o una persona de notoriedad y el gerente, su nieto. En algunos casos el ascenso en la gestión no se exige, no se le da un aspecto relevante a la gerencia. Hacen falta gerentes que sepan idiomas, viajen por el extranjero y comunicarse, que conozcan el negocio… y eso es lo que, en ocasiones, falla. La propia inercia crea, por la conveniencia en los agricultores, la unión, pero en algunos casos lo que hace falta es tener un gerente en condiciones. A veces ha habido fracasos en determinadas cooperativas y ello se ha conocido y ha provocado inquietud. Y sin embargo en las empresas también hay fracasos.

En ese mismo acto, la consejera de Agricultura instó a Asaja a “defender a todos los agricultores” ¿Cómo defiende la entidad que preside a los agricultores y ganaderos?

Pues en diferentes niveles. En el ámbito político ¿cómo defiende Asaja a Córdoba? De una manera muy fácil: se autofinancia en un 97% (sonríe) A mí me da lo mismo quien sea ministro o sea consejero, y uno dice lo que tiene que decir sin que se ablande la lengua y soltar disparates, porque entonces tus socios se espantan. En el punto de vista gerencial ahora mismo la política agraria común y la propia administración han creado una burocracia que tenemos que satisfacer. En Asaja tenemos una empresa aseguradora, por ejemplo, con la que si tienes un siniestro, nuestros técnicos, tras valorarlo,  te van a ayudar a hacer el seguro que tienes que contratar, de una manera desinteresada. El factor administrativo es muy necesario porque tenemos que estar al corriente de toda la normativa que salga para comunicárselo a los socios.

En el ámbito político ¿cómo defiende Asaja a Córdoba? De una manera muy fácil: se autofinancia en un 97%. A mí me da lo mismo quien sea ministro o sea consejero.

¿La globalización es enemiga de la agricultura?

La globalización es amiga de las grandes empresas multinacionales. Y por supuesto ‘amiga’ de los pobres agricultores. Y no digo que les engañe, pero les absorbe el seso, en cuanto que manejan los mercados desde Chicago, o Rotterdam. Tienen conocimiento a nivel global de lo que se va a producir. Saben al momento de lo que hay mucho o , o lo que va a haber. De cual va a ser la demanda. Y entonces, de alguna manera, conforman los precios. Ocurre como con la Bolsa: el que conoce lo que va a pasar gana mucho dinero. Tú no sabes si va a subir el trigo y por qué, pero sin embargo la multinacional sí conoce lo que va a ocurrir de aquí a septiembre o a marzo. Y así compra y vende cuando quiere. La globalización es muy importante porque ha permitido el libre cambio y el progreso de muchos países. Pero yo diría que el ‘patito feo’ es la agricultura. La globalización permite vender Wolkswagen y Audi a Argentina y a cambio de eso comprarles lechugas, por ejemplo, o cualquier otra cosa. Pero en el tema agrario la globalización sinceramente nos deja indefensos en cuanto que el valor es el mercado. Me permite comprar naranjas  muy baratas a países donde las condiciones sociales no son las mismas que en Europa. Las naranjas de Sudáfrica son producidas por una persona de color, con un sueldo mínimo. Las exigencias de sanidad, fitosanitarios y químicos no son los mismas que las europeas, pero sin embargo como producen con condiciones económicas injustas, vienen con precios muy competitivos. Eso es la globalización. Y entran aquí en los mercados y lo que tú haces aquí mucho más caro, porque hay democracia, parlamentos y sindicatos, además de exigencias sanitarias. El coste es mucho más alto y el precio también en relación a lo que viene de afuera. La globalización ha revuelto todos los mercados y los intercambios. Estábamos mejor con los mercados protegidos e intervenidos como los surgidos tras la II Guerra Mundial porque de antemano te decían lo que tenías que sembrar, te daban una compensación y, en fin, sabías lo que valía una cosa cuando la sembrabas. Ahora no. Ahora no tienes ni idea de lo que va a valer el trigo en el mes de junio.

Estábamos mejor con los mercados protegidos e intervenidos como los surgidos tras la II Guerra Mundial porque de antemano te decían lo que tenías que sembrar, te daban una compensación y sabías lo que valía una cosa cuando la sembrabas.

Se ha hablado mucho del papel fundamental del sector primario durante el confinamiento y la pandemia, pero ¿qué escenario va a dejar esta pandemia al sector agroganadero?

Da un poco de vértigo. En primer lugar veremos a ver cómo se compone la cadena HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías). Todo esto ha hecho muchísimo daño al sector agrario en muchos productos. La almendra tiene su consumo en HORECA y HORECA está cerrada con lo cual, aparte de lo que vaya a exportación, ha bajado dicho consumo. El sector del ibérico… es terrible la situación tan gravísima que tiene, con el producto entre un 45 y un 50% de lo que valía antes. ¿Por qué? Poca gente compra un jamón, sino que se toma en un bar o restaurante, que se lo dan loncheado. La venta de jamones ha descendido de una manera tremenda. Están tratando de cambiar hacia los envases al vacío y tal, pero eso no es lo mismo. Creo que esos dos son de los exponentes más claros de los efectos de la pandemia y de lo que va a pasar. Se tiene que reconstruir el mercado, con muchísimas personas que se han quedado en la calle. Tendría que haber una segunda oportunidad muy seria para que pudieran seguir con su negocio o reinventarlo de nuevo. Es la incógnita: toda esa masa de desempleados que se está creando… ¿cómo se van a volver a recolocar? Hay empresarios que han caído en una situación muy baja y están tan asustados que no saben cómo reemprender. La crisis no ha hecho solo daño en el agrario sino en muchos sectores