La Iglesia pide hoy ayuno y oración a los fieles “por el respeto y cuidado de la vida humana”


Es la invitación de la Conferencia Episcopal Española ante la próxima aprobación de la nueva ley de eutanasia

eutanasia

Los obispos españoles están preocupados y no es para menos. La nueva ley orgánica que puede ver la luz en breve es un atentado para quienes consideran que la vida tiene un carácter sagrado y trascendente de principio a fin. Desde la concepción hasta la muerte natural. 

Por eso, la Conferencia Episcopal invita, hoy 16 de diciembre,  a los católicos a una jornada de ayuno y oración y así “elevar nuestras súplicas a Dios para que inspire en nuestra nación leyes justas que respeten la vida, desde su origen hasta su término natural. Ante el drama humano del dolor y la enfermedad terminal, la eutanasia no es la solución. La única respuesta adecuada es un acompañamiento integral, que incluya los cuidados paliativos y la ayuda espiritual al enfermo y a la familia”.

En la actualidad la eutanasia es legal en solo cinco países del mundo, aunque también está permitida, con condiciones, en otros. Holanda fue el primer país en legalizar la muerte voluntaria del paciente y es particularmente llamativo que esta sea una medida que ha proliferado en la Vieja Europa, un continente sin relevos generacionales y demográficamente empobrecido. Así, la eutanasia es legal además en Bélgica y Luxemburgo y en países como Alemania o Austria se contempla la denominada eutanasia indirecta o pasiva, que consiste en suspender el tratamiento al paciente cuando se le considera terminal y éste lo solicita, una medida que también está reconocida con ciertos matices en Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca. En Suiza se va más allá: es legal el suicidio asistido. No se castiga a la persona que ayuda a morir a otra si las razones son ‘altruistas’. Europa, por tanto, ha abrazado a la muerte como ‘remedio’ para sus males. Otros países no europeos que han legalizado la eutanasia son Canadá y Colombia.

“Incurable nunca es sinónimo de incuidable”

El pasado 22 de septiembre la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba la carta “Samaritanus bonus” sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida, aprobada por el Papa Francisco el pasado mes de junio.  El Vaticano se manifestaba de esta manera ante la proliferación de países que están legislando, con su aprobación, la eutanasia y el suicidio asistido. Es importante señalar que la Iglesia Católica no está a favor del denominado “ensañamiento terapéutico”, o sea, “retrasar artificialmente la muerte, sin que el paciente reciba en tales casos un beneficio real”. 

El Papa Francisco, con la aprobación de la carta, mantenía de esta manera lo dicho por Juan Pablo II. “Curar si es posible. Cuidar, siempre”. Un texto que subraya algo que no suelen tener en cuenta los legisladores, ya que según el mismo “son frecuentes los abusos denunciados por los mismos médicos sobre la supresión de la vida de personas que jamás habrían deseado para sí la aplicación de la eutanasia”. El documento se centra en el sentido del dolor y el sufrimiento a la luz del Evangelio y el sacrificio de Jesús: “el dolor es existencialmente soportable sólo donde existe la esperanza ” y la esperanza que Cristo transmite a la persona que sufre es “la de su presencia, de su real cercanía”.

Es bajo este sentido, además del valor inviolable de la vida,  que hoy la CEE invita a una jornada de oración y ayuno.