Las luces se encienden en la ciudad apagada


El alumbrado navideño se inauguró, casi por sorpresa para evitar aglomeraciones, a las 7 de la tarde

Iluminación navideña en San Andrés / Foto: LVC
Iluminación navideña en La Viñuela / Foto: LVC

Las aglomeraciones en tiempos de pandemia deben evitarse. Otras también deberían ordenarse: esa aglomeración de profesionales que es el área de comunicación del Ayuntamiento convocó por Telegram a los medios 5 minutos antes del alumbrado aunque algunos compañeros ya tenían iluminación de la cita con más antelación, suponemos que clarividente, del evento. Cosas navideñas en tiempos de Covid que se parecen mucho a los tiempos prepandemia. 

Se suponen que son 61 los puntos que se iluminan en esta Navidad, pero no es así. La Avenida de Barcelona, por ejemplo, estaba oscura, con luces huérfanas sin nadie que le diera al interruptor. La Viñuela, a medio gas. En algunos sitios como Ciudad Jardín, sí que parece perdurar la alegría que las luces ofrecen a pesar de que a esa hora no existe, ni por asomo, el trajín de otros años. Es esta una navidad inédita y desconocida, un quiero y no puedo, una cosa extraña, la verdad.

Iluminación navideña en Ciudad Jardín / Foto: LVC

Sale uno a pasear buscando las luces cuando antes las bombillas te encontraban a ti, y te sorprendían. Se hace raro eso de tratar de hallar el alumbrado, aunque también se hace difícil toparse con la muchachada que ya ha iniciado un largo puente, que es casi como una Semana Santa. No hay estudiantes apenas. Tampoco transeúntes. 

La ciudad está apagada. Las luces son un curioso atrezzo más que una invitación a una época de bulla, fiesta y compras. De hecho, el contraste que la escasa luminaria provoca es ese: todo parece más gris.

Se acercan las 10 de la noche. Hay que volver a casa.

Apaga y vámonos. 

 

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