El fascismo, según


Izquierda Unida y Adelante Andalucía denuncian en los juzgados las misas por el alma de Francisco Franco

Cada uno puede iniciar la semana como le venga en gana o dejen. Sebastián Pérez, secretario de organización de Izquierda Unida Córdoba y Ana Naranjo, parlamentaria andaluza de Adelante Andalucía y portavoz de Memoria Democrática en el parlamento andaluz han decidido hacerlo yéndose a la Ciudad de la Justicia para denunciar dos misas de difuntos. Una que no se ha celebrado, ni lo hará, (en San Mateo, Lucena) y otra que tendrá lugar mañana martes 24 de noviembre, en la parroquia de San Juan y Todos los Santos (Trinidad) por el eterno descanso de Francisco Franco. Cuando por riguroso orden de solicitud ha correspondido, porque para las misas también hay una lista. 

Los católicos y los cristianos en general suelen tener esa costumbre. Creen en la trascendencia, en la vida más allá de la muerte, en la denominada ‘comunión de los santos’ y que todos estamos llamados, desde nuestra inviolable y única libertad, a unirnos – o no- con el Altísimo una vez hayamos acabado nuestro periplo mundano en esta vida.  Por eso se celebran misas en memoria de los difuntos bautizados, que ayudan a ese fin para que las almas manchadas por los pecados mundanos puedan alcanzar la gracia definitiva. Por tanto celebrar una misa de difuntos, o en memoria de ellos, no es una exaltación política ni un acto reivindicativo ni un mitin. Es una celebración religiosa amparada, además, por la libertad de culto recogida en la Constitución Española.

En la puerta de la Ciudad de la Justicia Salvador y Ana sí parecen exaltados. No es buena cosa esa para la tensión arterial y menos en un lunes, con toda la semana que queda por delante. Su lucha contra el fascismo les pone a cien. Son gente comprometida contra los genocidios y contra el dictador y por la democracia. “Un país, para ser demócrata, debe ser antifascista”, sostiene Naranjo. En efecto, en una democracia liberal no cabría el fascismo aunque sospechamos que tampoco el comunismo, convenientemente amparado – por cierto-  en esta nación de economía de libre mercado, lo cual también es una contradicción.

Nuestros luchadores antifascistas van con la ley en la mano. La de Memoria Histórica y su posterior y reciente nuevo proyecto que pule aún más esa ley que estableció oficial y políticamente que perdieron los buenos y ganaron los malos.  Porque el comunismo español de 2020 sigue mirando a 1936, lo cual nos indica que el comunismo es más pasado que futuro. El futuro del comunismo solo está claro desde las dictaduras, un sistema político parecido al del  general Franco pero justificado por las camisetas del Che Guevara. 

Califican estas misas de “hechos gravísimos” y advierten que el fascismo, como el humo del demonio, se está infiltrando en nuestras administraciones públicas. En las misas, no obstante, solo se reza. Ni tan siquiera se nombra al difunto por su nombre completo. No se realiza ninguna arenga política ni cantan himnos patrióticos, aunque estos denunciantes digan que sí. 

“Esta va a ser la última vez que se celebre algo así”, amenaza o advierte Ana Naranjo, que distribuye así la libertad de culto de una manera muy parecida a como el generalísimo prohibió la libertad de reunión. Es lo que tienen los fascismos en común: esa manía de decirnos lo que tenemos y no tenemos que hacer. 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here