“Los comerciantes somos los invisibles de esta situación”


Aunque la Junta ha anunciado un Plan de Apoyo para PYMES y autónomos, muchos pequeños comerciantes viven ya situaciones dramáticas

Establecimiento cerrado tras el confinamiento / Foto: LVC
Local comercial cerrado durante la crisis / Foto: LVC

Ayer, 16 de noviembre, el presidente de la Junta de Andalucía anunciaba un Plan de Apoyo a la PYMES y Autónomos con medidas y ayudas por un valor global de 667 millones de euros. La cantidad se ha visto ampliada respecto al borrador que la pasada semana la Junta tenía sobre la mesa, pocos días después de aplicar las duras medidas restrictivas que con motivo de la pandemia se han puesto en marcha en la comunidad andaluza con dos serios perjudicados: el sector de la hostelería y el del comercio. 

Ambos sectores criticaba a la junta que esas medidas se ordenaran sin una batería de ayudas para los sectores afectados. Los hosteleros se manifestaban el pasado jueves, hartos de que, además, se les acuse casi de ‘vectores’ de los contagios. No es en los bares ni los restaurantes donde se producen los contagios, venían en reclamar. El comercio también se ha movilizado. Federaciones como Comercio Andalucía han mantenido reuniones con la Junta  (gobierno y oposición) para trasladar su malestar y la situación, en muchos casos dramática, que atraviesa el comercio pequeño y de cercanía, sobre todo. Una federación que ha valorado las medidas ahora anunciadas como “un avance que debe mejorarase”. Los comerciantes entienden “que no se trata tanto de aportar liquidez al pequeño comercio, sino de reducir radicalmente los costes asociados a paralización de la actividad comercial como consecuencia de la pandemia”.

El ocio infantil, uno de los más afectados por la situación sanitaria / Foto: LVC

Como estos profesionales ya se conocen cuales son los tiempos de la administración, también han solicitado ” quela concesión de las ayudas debe ser inmediata y de fácil tramitación, ya que si no pueden llegar tarde y perder su efectividad”. Todavía hay muchos autónomos que no ha recibido la ayuda de 300 euros que la Junta tramitó durante el confinamiento del primer estado de alarma. Y que no esperan cobrarlos. 

En La Voz de Córdoba hemos puesto cara a parte de esos comerciantes que en algunos casos están abocados al cierre, por la propia actividad comercial que realizan (todas aquellas relacionadas, por ejemplo, con el turismo) o sencillamente, se enfrentan al insomnio que produce pagar las nóminas de sus empleados a final de mes. Reunimos a algunos de ellos en nuestro podcast El Coro el pasado viernes y dieron testimonio de su situación y reclamaciones. 

Cuando ‘reinventarse’ no es posible

María Amo regenta una pequeña tienda de souvenirs cerca de la Mezquita Catedral. El  monumento principal de la diócesis es también un motor turístico de primer orden que ha tenido que decidir el suspender las visitas ante el agravamiento de la situación sanitaria. Con una actividad dedicada a la venta de recuerdos, casi que no tiene cabida ni el comercio electrónico, como María nos decía.

El temor se agranda ante la campaña de Navidad, auténtico colchón salvavidas del pequeño comercio incluso en épocas de normalidad. Manuel Blasco, vicepresidente de Comercio Córdoba, ponía el acento en cómo se ha agravado la situación en los últimos años “porque las grandes superficies se han cargado hasta las rebajas”, otro de los momentos del año en el que el pequeño comercio podía obtener respiro. Blasco es contundente: si la campaña de navidad no se puede celebrar con unos mínimos de ventas, muchos cerrarán.

No debe ser tarea fácil enfrentarse al pago 30 nóminas cada mes, con sus correspondientes seguros sociales, claro. Miguel Peris es un comerciante del sector textil y de moda que duerme poco. Nos destaca que, en cualquier caso, “sus trabajadores y él están ahora más unidos que nunca” pero lamenta que el comercio, los comerciantes, “son los grandes invisibles de toda esta situación”.

 

El contexto del que se procede

Particularmente interesante fue la intervención de Eduardo Bautista, de Cazorla Hogar. Como el resto de participantes, Bautista ha crecido tras un mostrador. Y piensa que muchos de los problemas que ahora está sufriendo el sector provienen de antes, con un comercio desunido y unos mandatos municipales que no lo pusieron fácil ni en infraestructuras ni facilidades fiscales. Eduardo Bautista, además, es más partidario de hacer cumplir las normas en igualdad para todos y no tanto de las ayudas públicas.

Comercio cerrado por la crisis sanitaria / Foto: LVC

Desde el Ayuntamiento de Córdoba también se ha puesto en marcha una serie de ayudas directas al comercio anunciadas esta misma semana. En total, son 32.000 euros que se engloban en el ‘Plan de revitalización del comercio de Córdoba’, que también incluye a los vendedores ambulantes. Pero quizá lo más importante sean las enseñanzas que se pueden desprender de todo esto, para analizar qué errores se han cometido, como apuntaba Eduardo Bautista, antes de padecer esta situación inesperada, dura y generalizada. Y no de cara a una próxima pandemia, sino mirando al difícil día a día de todos aquellos que seguirán, a pesar de todo, abriendo la persiana de su comercio cada mañana.  

¿Cómo le ha afectado el nuevo horario comercial? ¿Ha podido adaptarse?

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