El Templo Romano vuelve otra vez a la casilla de salida


El Ayuntamiento rechaza la rescisión del contrato de mutuo acuerdo y habrá que licitar la culminación de los trabajos

Templo Romano. /Foto: JC
Templo Romano. /Foto: JC

La actuación en el Templo Romano, que lo adecentaría para facilitar su apertura al público, era de las propuestas más atractivas contenidas en el Plan Turístico de Grandes Ciudades que firmaron en 2014 el entonces alcalde, José Antonio Nieto, y el entonces consejero de Cultura, Rafael Rodríguez. Dicho plan estaba dotado con cinco millones de euros y en los últimos años ha acumulado cuatro prórrogas porque hay obras que están atrancadas y no salen adelante, como son las del convento de Regina o ésta del Templo Romano.

Templo Romano. /Foto: JC
Vista nocturna del Templo Romano. /Foto: JC

El último capítulo es el regreso a la casilla de salida de ésta última, que debía estar finalizada desde diciembre de 2018. El abandono de la obra por parte de la empresa adjudicataria, cuando sólo había realizado el 20 por ciento de la misma, hace que el Ayuntamiento haya denegado la rescisión del contrato por mutuo acuerdo, lo que supone valorar lo que queda por hacer y volverlo a sacar a licitación.

Las ofertas a la baja

El origen de este escollo es el mismo de otras grandes obras empantanadas en los últimos años, como es el caso del pabellón del Parque Joyero o el Centro de Emergencia Habitacional, entre otros. Las mesas de contratación adjudican estos proyectos en base a ley vigente, que premia las bajas en las ofertas. Las empresas llevan al límite esta posibilidad y luego viene el duro choque con la realidad.

Templo Romano. /Foto: JC
Templo Romano. /Foto: JC

Algunas empresas intentan compensar la diferencia entre el precio ofertado con el coste real con la presentación de lo que se denominado un modificado, consistente en aprovechar una circunstancia sobrevenida para modificar al alza el resultado final y evitar así las pérdidas o, lo que es más común, la quiebra.

En el caso del Templo Romano, la empresa adjudicataria, Arquepec, que firma el contrato en junio de 2018, con un plazo de ejecución de cinco meses, pide en marzo de 2019 que éste se rescinda por mutuo acuerdo. Alegaban que “el desarrollo de la obra ha estado permanentemente marcado por la falta de definición del proyecto en aspectos fundamentales de la obra que ha propiciado la alteración continua de los trabajos previstos, su ralentización, y hasta hoy, su imposible ejecución”.

Comienzan los problemas en el Templo Romano

En este tiempo sólo se había realizado una mínima parte del trabajo encomendado, valorada en un 20 por ciento, y a partir de aquí comenzó un litigio administrativo entre las partes. Los técnicos de la Gerencia de Urbanismo rechazaron los argumentos de Arquepec, al entender que se había llegado a este punto “por los numerosos y repetidos retrasos que Arquepec ha ido acumulando desde la adjudicación de la obra y firma del contrato”. 

Templo Romano. /Foto: JC
Material de obra en el Templo Romano. /Foto: JC

Como ejemplo, estos técnicos señalaban en su informe que el plan de seguridad presentado por la empresa “presentaba numerosas deficiencias”. También afirmaban que “el contratista provocó que la obra no se pudiera comenzar dentro del plazo legalmente establecido”, por lo que se empezaron a acumular retrasos en el Templo Romano.

Tampoco aportó el denominado programa de obra en el plazo previsto ni el personal necesario para la ejecución de la misma. “La constante desde el comienzo de la obra ha sido el mantenimiento de una sola persona en obra a tiempo parcial, y una insuficiencia absoluta de los medios auxiliares y personales necesarios para la ejecución de una obra del alcance que nos ocupa en el plazo establecido”, cuando el contrato estipulaba que la plantilla tenía que estar a tiempo completo y con dedicación exclusiva.

Trabajadores que van y vienen

Los técnicos de Urbanismo también se percataron de otra circunstancia que agravaba la situación y era el continuo baile de personal, con cuatro encargados de obra distintos y dos jefes de obra diferentes. 

Templo Romano. /Foto: JC
Estado actual de las obras en el Templo Romano. /Foto: JC

A los tres meses de la firma del contrato reclama Arquepec una paralización de los trabajos y antes de que se le respondiera informa de que éstos quedarán suspendidos. Desde la Gerencia de Urbanismo se rebatieron los argumentos esgrimidos por el contratista, como la falta de definición del proyecto, con que no se ejecutaban las órdenes dadas por la dirección facultativa de la obra, que es la autoridad para la interpretación de estos aspectos, así como por “falta de estudio y conocimiento del proyecto por parte del contratista, o discrepancias de interpretación entre las partes”.

En un informe de 13 folios van desmontando los técnicos de la Gerencia de Urbanismo todas y cada una de excusas del contratista para no continuar con la reforma del Templo Romano. Los firmantes de este documentos llegan a la conclusión de que “a la actual contratista no le interesara continuar con la obra y que ciertamente no supondrían tanto perjuicio para el interés público”.

templo romano
Templo Romano. /Foto: JC

El abandono de las obras hizo que los trabajos quedaran empezados y los jaramagos comenzaran a salir, poblando el recinto, los restos arqueológicos y el escaso material de obra que quedó en el lugar. Ahora, hay que volver a empezar la adjudicación mientras la Delegación de Turismo negocia con la Consejería correspondiente la negociación de una nueva prórroga en la que estaría incluida esta actuación en el Templo Romano.

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