Llueve sobre mojado para el sector de la hostelería


Los hosteleros se lamentan de que vayan a perder todo un servicio, el de cenas, de los dos que ofrecen diariamente además de reducir su aforo al medio día

Hostelería
Manuel Berruezo, encargado de mesón El Lobo./Foto: LVC

Restan menos de 48 horas para que la hostelería se vea obligada a cerrar a las 22:00, tengan que reducir su aforo y, para quien pueda llevarlo a cabo, depender por la noche de las ventas a domicilio. Bares y restaurantes, sin haberse recuperado tras el confinamiento, ven como nuevamente sus negocios y los trabajadores que de ellos dependen estarán afectados por esta crisis sanitaria

Entre los negocios consultados por La Voz de Córdoba la incertidumbre es una de las principales reacciones y las llamadas a los asesores una de las tareas pendientes para mañana. La lluvia de la noche del jueves pinta un escenario desolador en los pocos lugares que abren antes de que se aplique la medida el domingo a las 00:00 horas. Los negocios se resentirán y así lo expresa el encargado del Mesón El Lobo Manuel Berruezo: “esto es un mesón donde se da servicio de comida y cena, si eliminamos las cenas habrá gente que se quede parada”. Tanto Berruezo como el propietario de Casa Villegas, Rafael Villegas, consideran que un cierre a las 22:00 les obliga a perder por completo el turno de cenas, dos negocios que además no cuentan con reparto a domicilio. El encargado de El Lobo piensa también en las pérdidas que se ocasionarán con la reducción de aforo, algo que les impedirá “sacar rendimiento” y que conllevará que más compañeros se queden parados. Villegas, en un intento por lograr el equilibrio entre la salud y la economía, entiende que las restricciones son necesarias pero considera que hubiese sido más adecuado un cierre a las 23:00. Además, este último, se pregunta si los días de partido de Champions, gran reclamo de clientes, tendrán que quitar el partido a la mitad o, por el contrario, ni si quiera ofrecerlo entre los atractivos de su negocio para los más futboleros a pesar de pagar por ello. 

A las cuestiones negativas se unen otros puntos de vista ligeramente positivos, algunos negocios con comida a domicilio han confesado haber ganado más durante el confinamiento. Según explicaban, la ausencia de trabajadores o reducción de personal en algunos de estos casos, les ha permitido obtener más ingresos. Aun así son conscientes que adaptar un negocio al reparto a domicilio no es cuestión de dos días y muchos de los hosteleros no podrán hacerlo.

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