Españoles sin fiesta


Los bajos de la central de Cajasur se han convertido en un lamentable refugio para numerosas personas sin hogar.

El  mármol de los bajos de Cajasur, en el Bulevar, es  un liso acantilado de españoles sin techo pero quizá con hipoteca. Alineados, ocho, diez personas esconden bajo mantas sus cuerpos sin hogar con la única esperanza de no pasar más frío que el que deja caer la noche otoñal cordobesa. La pandemia arroja españoles a los bajos de una sucursal bancaria como devueltos por las olas de una crisis financiera que comenzó hace mucho y que se ha vuelto más difícil con el virus. Los centros de acogida de Cáritas están saturados, me cuentan. La Casa de Acogida ‘Madre del Redentor’ de Cáritas no puede albergar a más de 32 transeúntes, que es el eufemismo con el que hemos venido en nominar a los hombres y mujeres sin hogar. Desde el pasado 14 de octubre se estableció la denominada ‘Ala de Baja Exigencia’ (ABE), más flexible ante los requisitos de albergue debido al incremento de personas vagabundas. La propia normativa COVID impide que se lleve a cabo en una tétrica paradoja que deja a la gente sin hogar y a la vez le impide refugiarse para no contagiarse.

Nunca habíamos visto algo así, como lo de Gran Capitán. Muchos transeúntes, los que sí tienen techo, tampoco hacían por verlo. Pasaban por allí buscando la última copa permitida y no estaban para mirar a los parias. La vida tiene prisa y es egoísta.

El Ayuntamiento, oficialmente, hace lo que puede, pero ocurre que espera que otros hagan más por él. Que es que estamos con las banderas y las guitarras. Desde los servicios sociales se han tomado al pie de la letra lo de que no es lo que tu ciudad pueda hacer por ti sino tú, que curras en eso de los pobres, puede hacer por nuestros titulares de prensa.

La noche bajó de grados antes de la Hispanidad. Los españoles allí dormidos, refugiados en Cajasur – ironías de la vida- habrán amanecido entre reivindicaciones, lemas y banderas. Su bandera es una manta que les sirve para taparlos de un país que los ha abandonado.  

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