Los alumnos de La Salle vuelven tras el confinamiento domiciliario


El regreso de las seis clases se lleva a cabo tras las pruebas PCR oportunas a los alumnos que han superado satisfactoriamente

El balcón de la eternidad ¿Cuál fue el último recuerdo de Juan de Mesa? ¿Hacia dónde se dirigió su última mirada? ¿Cuántas astillas, gastadas por los años y la enfermedad, guardaban sus manos? ¿Cómo fue la última mirada a este mundo, a este valle de lágrimas? La respuesta se halla en un conjunto escultórico. En la Piedad del Barroco; en una imagen tan conmovedora, atroz y desconsolada como la de una madre que, en su regazo, sostiene a su hijo muerto. Para eso no hay nombre, no es viuda ni es huérfana. Es solo la mujer, la nueva Eva, a la que han arrebatado a la carne de su carne. Y, esa mirada inconsolable, es la de Nuestra Señora de las Angustias. Para ella no hay paño que pueda secar sus lágrimas, las mismas que -seguramente- su autor derramó por cada hijo que no tuvo con María de Flores. Las mismas que se clavaron en cada espina (cuya reliquia se aseguraba otorgaba el don de la fertilidad, de la descendencia), como la del Gran Poder, como la de las Angustias. Una mirada que no dice adiós, como la del Cristo que yace sobre la Madre. Sino que aguarda la Resurrección, por la que nos llevará a la vida eterna. Una inmortalidad que, en el mundo de los cuerpos que yacerán, consiguió Juan de Mesa con su legado imperecedero. Y que, en esa Piedad -barroca, hiriente y apabullante-, mostró el balcón que separa la vida y la muerte, el mismo que expresa la eternidad, como se refleja en este cartel realizado por Jesús Caparrós. coronavirus
Colegio La Salle./Foto: LVC
El balcón de la eternidad ¿Cuál fue el último recuerdo de Juan de Mesa? ¿Hacia dónde se dirigió su última mirada? ¿Cuántas astillas, gastadas por los años y la enfermedad, guardaban sus manos? ¿Cómo fue la última mirada a este mundo, a este valle de lágrimas? La respuesta se halla en un conjunto escultórico. En la Piedad del Barroco; en una imagen tan conmovedora, atroz y desconsolada como la de una madre que, en su regazo, sostiene a su hijo muerto. Para eso no hay nombre, no es viuda ni es huérfana. Es solo la mujer, la nueva Eva, a la que han arrebatado a la carne de su carne. Y, esa mirada inconsolable, es la de Nuestra Señora de las Angustias. Para ella no hay paño que pueda secar sus lágrimas, las mismas que -seguramente- su autor derramó por cada hijo que no tuvo con María de Flores. Las mismas que se clavaron en cada espina (cuya reliquia se aseguraba otorgaba el don de la fertilidad, de la descendencia), como la del Gran Poder, como la de las Angustias. Una mirada que no dice adiós, como la del Cristo que yace sobre la Madre. Sino que aguarda la Resurrección, por la que nos llevará a la vida eterna. Una inmortalidad que, en el mundo de los cuerpos que yacerán, consiguió Juan de Mesa con su legado imperecedero. Y que, en esa Piedad -barroca, hiriente y apabullante-, mostró el balcón que separa la vida y la muerte, el mismo que expresa la eternidad, como se refleja en este cartel realizado por Jesús Caparrós. coronavirus
Colegio La Salle./Foto: LVC

Entre ayer y hoy han vuelto al Colegio todos los alumnos que tuvieron que cumplir cuarentena tras confirmarse dos positivos en Covid-19, que afectaron a seis clases, cuyo origen estuvo dentro de la unidad familiar en ambos casos.

Los alumnos han podido volver al centro escolar tras 14 días en aislamiento domiciliario y tras la realización de los correspondientes pruebas PCR. En concreto, los alumnos de 5º de Primaria recuperaron las clases presenciales el pasado lunes, mientras que los alumnos de 1º de Infantil, 3º de Primaria, 1º de ESO, 2º de ESO y 3º de ESO lo han hecho en el día de hoy. Todos los alumnos han pasado satisfactoriamente las pruebas PCR por lo que vuelven a las aulas con total garantía de seguridad.

La situación en el centro a día de hoy es de ‘normalidad’ dentro de la situación de pandemia que vive el país. Todos los alumnos están cumpliendo con las medidas de seguridad e higiene, y prueba de que las medidas han funcionado son los resultados negativos en los PCR en los posibles contactos con el positivo.

De igual manera, han vuelto a sus puestos de trabajo los profesores afectados por contacto directo con positivos, después de pasar la cuarentena en sus domicilios. El Colegio La Salle Córdoba se alegra por la vuelta de todos sus alumnos y profesores y desea que todo el curso se desarrolle con la mayor tranquilidad posible

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