El nuevo aspecto del arco del Portillo


La actuación, desarrollada por la Gerencia de Urbanismo, ha consistido en la limpieza, consolidación y reposición de los volúmenes perdidos

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Arco del Portillo. /Foto: JC

Con la retirada de los andamios en una de sus caras ya es visible el nuevo aspecto que presenta el arco del Portillo gracias a la actuación desarrollada por la Gerencia de Urbanismo. El arco de la muralla que une la parte alta de la ciudad -la Medina o Villa- con la baja -la Ajerquía- presentaba un deterioro que había comenzado a afectar a las viviendas colindantes, por lo que se hizo preciso este trabajo de consolidación.

Esta intervención, elaborada por la arquitecto Carmen Chacón, se presentó en abril de 2019, pocas semanas antes de las últimas elecciones municipales, pero no se inició hasta julio pasado, con un plazo de ejecución de casi tres meses y un presupuesto de casi 40.000 euros.

Los trabajos han consistido en la restauración y consolidación de este arco, que data del siglo XIV y que goza de la protección de ser Bien de Interés Cultural. La empresa encargada de realizarlos es Salsum Tur SL y se han centrado en la limpieza, consolidación y recuperación de volúmenes perdidos por el paso del tiempo, por la mano del hombre o por las condiciones de la piedra calcarenita y su fácil desmoronamiento cuando le afecta la humedad.

El arco del Portillo mostró su debilidad cuando fue derribada la vivienda colindante en 2013. En ese momento puso de manifiesto que su situación estructural no era la más idónea. Además, comenzó a causar problemas en el resto de viviendas que quedaban adosadas al arco y que dieron la voz de alarma del peligro que se corría.

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Antes de la restauración. /Foto: JC

La debilitación del arco ha estado causada por el derribo, en distintos momentos, de dos de las cuatro casas que lo sustentan. Esta circunstancia hizo que comenzarán a aparecer síntomas que alertaron a los vecinos, que fueron quienes reclamaron su restauración a la Gerencia de Urbanismo.

Como medida de urgencia, el arco fue sujetado con unas fuertes vigas de hierro para evitar su desplome. Ahora, con la restauración han desaparecido estos elementos postizos y se ha recuperado su estampa tradicional.

La historia del arco del Portillo

Lo que ahora se conoce como el arco del Portillo es una puerta abierta en la muralla en el siglo XIV. Consiste en un arco de herradura apuntado y está formado por sillares de piedra caliza. Desde su apertura, la única intervención conocida data de 1703 y consistió en el ensanchamiento en las jambas para facilitar el tránsito de carruajes.

El Portillo, a comienzos del siglo XX. /Foto: Roisin

En los ‘Paseos por Córdoba’, Teodomiro Ramírez de Arellamo explica que “durante siglos se llamó este sitio Portillo de los Mercaderes, porque aquellas pequeñas casas fueron dedicadas a tiendas de diferentes clases”, aunque la realidad que él conoció en el siglo XIX era bien distinta, ya que “después, hasta nuestros días, se establecieron en ellas ciertas mujeres de mala vida que le dieron una triste y poco decente celebridad, lo que a fuerza de trabajo se ha ido desterrando”.

Cuando comenzó la restauración del arco del Portillo se reivindicó por parte de la Plataforma por Córdoba que no se perdiera el típico farol que desde tiempos inmemoriales cuelga desde la clave del arco y que es un elemento destacado en la amplia colección de fotografías en blanco y negro que a lo largo del siglo XX han inmortalizado este típico elemento del urbanismo cordobés.

 

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