José Antonio Nieto, portavoz del PP en el parlamento andaluz: “Solo cuando se reunifique el centro derecha español dejará de gobernar la izquierda”


José Antonio Nieto./Foto: Irene Lucena
José Antonio Nieto./Foto: Irene Lucena

Si miramos una  fotografía de José Antonio Nieto (Guadalcázar, Córdoba, 1970) de hace 6 o 7 años observamos un detalle llamativo: nuestro entrevistado parece conservarse en hielo o en formol. Prácticamente no ha envejecido. En Andalucía a eso se le llama estar ‘alcachofao’. Lo cual nos dice que Nieto disfruta de una buena genética y también de una fuerte actitud ante la presión que hace que, cuando menos, alguna cana salga. Tampoco asoma lo blanco en su cabello y nos asegura que no se tiñe. Motivos para las canas ha tenido no solo presidiendo un partido (en Córdoba) sino heredando como alcalde un ayuntamiento cordobés con telarañas en la caja, marchándose de exalcalde tras una ajustada victoria que no le permitió mandatar de nuevo, recalando en la Secretaría de Estado de Interior con un golpe de estado en Cataluña y viendo cómo su Partido Popular perdía el Gobierno de España con una taimada moción de censura y el desgaste de la corrupción de los últimos años. Bien es cierto que todo ese sufrir ha tenido una recompensa en Andalucía, cuando Andalucía siempre le ha parecido una tierra imposible a los andaluces disidentes y no oficiales, que son todos aquellos andaluces -muchos- que no ejercen de clientes. Nieto llegó al primer gobierno no socialista de esta tierra y eso ya es un hito, un apunte más en su dilatado currículum como político que se remonta hasta el CDS de Suárez, lo cual nos apunta que José Antonio Nieto nació en el centro y que el centro político forma parte de su andamiaje ideológico. Ahora es portavoz del PP en el gobierno de Juanma Moreno y suele hablar clarito, con un trabajado discurso cargado de años de experiencia, de tiros pegados, de sinsabores y triunfos. Y con un aspecto envidiable.

 

 ¿Es más difícil convivir con el Gobierno de España o con Susana Díaz cabreada?

Es muy difícil convivir con esa combinación. Un Gobierno de España difícilmente describible y nada comparable con gobiernos anteriores, socialistas también. Y te meto ahí incluso a los de Zapatero, que fue un tipo bastante atípico y muy transgresor en algunos temas, pero entendía que había unos límites. Para este Gobierno no hay límites ni líneas rojas. Hay zanjas, hay trincheras, y las hace cada día.

Y hay que soportar además a Susana Díaz desorientada, cabreada y despechada. Porque no sólo perdió el gobierno de la Junta de Andalucía sino que antes perdió la secretaría general del PSOE cuando se la habían puesto en bandeja. Es complicado. Pero bueno, tenemos la ilusión de poder gobernar Andalucía por primera vez desde que hay democracia, el ver que las cosas se pueden hacer de otra manera y que además así los resultados llegan. Andalucía no sufre un castigo divino que nos obligue a ser la referencia en el paro, los últimos en renta per cápita o siempre estar encabezando los rankings negativos y nunca los positivos. Eso también nos alienta y motiva. Y en eso estamos, en esa permanente sensación de que las cosas no van a ser fáciles pero con ilusión.

La vida es curiosa, porque se gobierna por primera vez Andalucía pero con unos compañeros de viaje que hace sólo unos años eran unos rivales políticos “a batir”.

Bueno, nosotros tenemos unos compañeros de viaje con muchas afinidades ideológicas que compiten con nosotros, y nosotros con ellos, en el campo electoral. Y nos tenemos que acostumbrar a eso. Yo creo que es algo normal. Precisamente lo que nos permite gobernar cómodos con Ciudadanos es que compartimos un espectro ideológico y eso nos hace rivalizar a la hora de buscar votantes, de pedirle el voto a los ciudadanos. Pero a pesar de esa rivalidad legítima sí te tengo que decir que hay un nivel de lealtad que yo no pensaba que iba a ser tan alto. Y, bueno, era la primera vez que ocurría, teníamos un gobierno en coalición, veníamos de campañas electorales muy frontales y de choque, y debo que decir que veo en los diputados y miembros del gobierno de Ciudadanos a personas responsables que están actuando con mucho rigor, que no siempre aciertan en todo pero que hacen un esfuerzo enorme por acertar en lo máximo posible y actúan con mucha lealtad.

Y para cerrar la ecuación, necesitan el apoyo de VOX

(Sonríe) Sí, porque no era suficiente entre Ciudadanos y PP y había que hacer una pirueta más, que era conseguir que VOX, sin estar en el gobierno, apoyara al gobierno. Y eso se está consiguiendo desde el diálogo permanente. Si hay una cosa que no dejo de hacer casi a diario es hablar con el portavoz de VOX, trasladarle las iniciativas de gobierno antes de que se cierren, recibir propuestas que permitan que VOX se sienta cómodo también en esa acción de gobierno y con las iniciativas que tiene que votar, y creo que  esa lealtad mutua es la única forma que tenemos de darle estabilidad a Andalucía. Y hoy, en Andalucía, hay un gobierno estable, un gobierno en el que hay tres fuerzas políticas que lo tienen que apoyar pero donde no existen ni vencedores ni vencidos. Las iniciativas que estamos trasladando al Parlamento casi nunca son azules, naranjas o verdes, sino ‘blanquiverdes’, si sirve la expresión. Porque lo que tenemos en la cabeza, por encima de cualquier otra cosa, es lo que le vienen bien a la sociedad andaluza. Y en ese sentido, con una óptica política cercana las tres formaciones, hemos eliminado las posiciones más genuinas o radicales de los tres partidos y nos hemos quedado con aquello que entendemos que nos une. Porque hay una parte del programa político de Ciudadanos, de VOX y de PP que es muy parecido. Ese es el núcleo de la acción de gobierno.

Hoy, en Andalucía, hay un gobierno estable, un gobierno en el que hay tres fuerzas políticas que lo tienen que apoyar pero donde no existen ni vencedores ni vencidos.

Siempre es mejor tener a esos compañeros de viaje que a Bildu o los separatistas, ¿no?

Sin duda. Yo creo que la ventaja que tiene, en este caso, Juanma Moreno y el Partido Popular es que los compañeros de viaje que tenemos son formaciones políticas con una idea de España muy parecida a la nuestra, con una idea de la economía muy similar, o de los derechos humanos y del compromiso social. Nos sentimos cómodos. ¿Hay cosas que nos diferencian? Por eso existen tres partidos, pero hay muchas más que nos unen. Y dentro de algún tiempo habrá unas elecciones y cada uno defenderá su programa. Pero eso no significa que no estemos demostrando que se puede trabajar con lealtad, con un proyecto diferente para Andalucía del que hemos sufrido durante demasiado tiempo y que creo que está dando resultados a pesar de la atípica situación que vivimos.

José Antonio Nieto./Foto: Irene Lucena

A pesar del coronavirus ¿En qué está mejor Andalucía que hace dos años?

Está mucho mejor en muchas cosas. Primero, en que está absolutamente desterrada la corrupción, que es algo que antes no ocurría. Porque, yo no creo que los últimos gobiernos de la Junta practicasen la corrupción, pero sí la tapaban. Con total y absoluta claridad lo digo. Tapaban de una forma descarada la corrupción. Eso ya no ocurre.

En segundo lugar, porque hay un proyecto para Andalucía. En los últimos años de gobierno del PSOE no había un proyecto sino un ansia de continuar y una convicción de que, hiciera lo que hiciera, el PSOE siempre iba a gobernar, por lo que ya no se preocupaban de pensar en un proyecto.

En tercer lugar hay una cosa que es fundamental también y que se está produciendo: el rigor en la gestión. En el último año que gobierna Susana Díaz -2018- Andalucía es la comunidad autónoma que incumple los tres ejes del control presupuestario (regla de gasto, déficit y deuda), y en el primer año de gobierno de Juanma Moreno, de Partido Popular y Ciudadanos, es la única comunidad autónoma que cumples esas tres reglas de control presupuestario. Estamos dentro de los límites de la regla de gasto, tenemos superávit y cumplimos nuestro objetivo de deuda. Eso también es positivo.

Y creo que lo último, que también es importante que se destaque, es que Andalucía necesitaba un cambio en nuestro modelo. La comunidad de Galicia, en 1979, tenía un PIB, una tasa de paro y unos niveles de deuda muy parecidos a Andalucía. En esto 40 años que han transcurrido, Galicia ha convergido con la Unión Europea casi un 15% y Andalucía ha perdido un punto. Todavía está más lejos de la media europea de lo que estaba en el 79. Está claro que ese modelo no nos llevaba a ningún sitio y había un modelo alternativo, que es el que se está aplicando, y que creo que los ciudadanos perciben. ¿En qué se nota? Bueno, pues el año pasado Andalucía cumplió en materia presupuestaria, fue la comunidad autónoma que recortó más el desempleo comparativamente con el resto de comunidades, y en un escenario de caída muy importante de inversión extranjera, subimos un 80% en ese tipo de inversión. Es decir, se generó confianza donde antes no la había y estamos activando ese nuevo modelo de economía andaluza que sea atractiva y eficiente. Desgraciadamente el Covid nos lo ha parado todo.

¿Cómo vamos a salir de esta crisis sanitaria?

Es difícil decirlo. Te podría expresar un deseo y es que saliéramos más fuertes de lo que hemos llegado, que convirtiéramos esta pandemia en una oportunidad en vez de en una amenaza… Eso es el tópico. Pero sinceramente no sé cómo vamos a salir porque creo que nadie lo sabe. En la parte sanitaria parece que vamos a disponer de una vacuna eficaz, o de varias, en el primer trimestre del año que viene, y si además mejoramos los tratamientos eso va a ser un paliativo muy importante. Tenemos que ver cómo evoluciona.

En materia económica creo que se va a producir un rebote, porque se está generando mucho ahorro en las familias por culpa de la pandemia. Eso si somos capaces de generar instrumentos fiables para que no se destruya tejido productivo.  Pienso, por ejemplo, en los feriantes, en las familias que llevan décadas dedicándose a esa actividad, con un periodo prácticamente de seis meses para poder desarrollarla y que este año no han tenido ni un solo euro de ingresos. Si el año que viene también lo pierden, esas familias no se van a recuperar. Necesitan que los ERTEs se amplíen, entre otras medidas, porque habrá que hacer más cosas para poder ayudarles. Hablo del turismo, del ocio nocturno e infantil. Son muchos sectores que necesitamos mantener para que ese rebote económico que se va a producir, y estoy seguro de ello, no nos pille sin empresas. El riesgo que tenemos es que la pandemia se lleve por delante a gran parte del tejido productivo. Si conseguimos aguantar eso, creo que vamos a salir fuertes. Si no somos capaces de articular medidas que mantengan ese tejido en condiciones, lo vamos a pasar mal.

José Antonio Nieto./Foto: Irene Lucena

En un país tan radicalizado como es últimamente España ¿sirve la moderación política?

Me gusta mucho cómo has hecho la pregunta. Por lo de “últimamente”, porque España no era así. Leí hace poco un libro de un sociólogo austriaco que participó en la democratización de los países ex soviéticos, y particularmente en los Balcanes. Y él ponía permanentemente como ejemplo España, y lo hacía porque entendía que era el país donde la moderación había creado un modelo de democracia. Si pensamos en la España del 79, del 80 o del 82, esa España cuadra con un esquema de moderación. La España de hoy no. La España de hoy se ha radicalizado, probablemente también por el modelo de sociedad que tenemos en todo el mundo. La radicalización no es exclusiva de aquí. Pero aquí es especialmente visible. Tenemos una formación política, Podemos, que alardea de que su principal objetivo es tumbar nuestro modelo constitucional. Lo que ellos llaman ‘el régimen del 78’. Que hacen juramentos en las cámaras parlamentarias ‘por imperativo legal’, diciendo que tienen como objetivo cambiar el modelo democrático o derrocar la monarquía. Luego es verdad que ha habido una reacción de la sociedad en el sentido justamente contrario con la aparición de VOX, también con planteamientos como la eliminación del estado autonómico, de una parte muy importante también de ese modelo constitucional que nos dimos en el 78. Yo aspiro a esa moderación del pueblo español sensata, respetuosa con el rival, sin ridiculizar a quienes piensen de otra forma o a ignorarlos. Simplemente respetarnos, saber que las cosas se pueden abordar de distintos puntos de vista y que cada uno, en su legítima aspiración y derecho democrático, puede elegir una u otra formación política. No tener como opción ‘aniquilar’ al rival, que es lo que ocurre ahora con formaciones políticas muy importantes. Eso pasaba ya antes en España con partidos como Bildu, el BNG o Esquerra Republicana de alguna época. Hoy desgraciadamente es que hay 70 u 80 diputados en el Congreso, que tiene 350, cuyo objetivo es eliminar al rival político. Y eso no es bueno para España.

Pero optar por la moderación, y en concreto en el Partido Popular, ¿ha significado renunciar a determinados e importantes principios?

No. No ha significado renunciar sino elegir. El Partido Popular ha tenido un gran éxito durante una parte muy importante de nuestra historia – desde el 89 hasta 2014 o incluso más- hasta que ha emergido con fuerza Ciudadanos.  Ha tenido la posibilidad de defender un espectro ideológico muy amplio. Y no ha tenido que elegir excluyentemente. Si una persona estaba en contra del aborto podía estar en el PP, pero el PP no te obligaba a estar en contra del aborto. Han aparecido partidos que parecen que te dicen “ o estás en contra del aborto o…”

Sí, pero me ha nombrado usted a Ciudadanos y Ciudadanos no aparece ni crece por casualidad, sino porque de alguna forma, el Partido Popular, disminuye la defensa de España en Cataluña.

Bueno, ellos aparecen por muchas razones. Yo creo que lo hacen fundamentalmente por otra razón, que es el desgaste de la ‘marca PP’. Aparecen porque hay un momento en que la existencia de sinvergüenzas en el Partido Popular – que los hubo- , que aprovecharon las siglas para hacer negocios particulares y que utilizaron la corrupción para enriquecerse , pues provocó un desgaste en el partido que para las personas que estaban en ese espectro de centro derecha resultaba incómodo.     Y en ese momento hay una formación política muy “especializada” en la política catalana  que tuvo la oportunidad de dar el salto a la política nacional. Y tuvieron habilidad para cubrir ese hueco. Ese desgaste de una siglas, que ya son antiguas, es normal, ocurre con cierta frecuencia y hay que asimilarlo porque si se trabaja bien luego se recupera ese voto que se pierde. Lo que ocurre es que, cuando se trabaja y defiende un espectro político tan amplio, la aparición de Ciudadanos hizo que el Partido Popular compitiera por el centro político. Al competir por el centro político pues algunos pensaron que dejamos el flanco de la derecha, y ahí apareció VOX, para defender aquello que el Partido Popular no defendía con la rotundidad que ellos entendían que debía hacerse.

El Partido Popular no ha renunciado a sus principios: ha tenido que elegir.

Bueno, es la tectónica de placas política que a veces sucede, que nos ha ocurrido ahora y que creo que desde la gestión, desde el gobierno y desde el sentido común se puede reunificar. Sólo cuando se reunifique en centro derecha español dejará de gobernar la izquierda. Como ha ocurrido durante toda la historia de España. No sé en qué forma: si en una alianza, un acuerdo preelectoral, una integración… No lo sé. Y comento esto desde el absoluto respeto a todas las formaciones políticas, pero solo cuando se consiga eso habrá un gobierno de centro derecha en nuestro país. Mientras no se consiga seguirá gobernando la izquierda como ha ocurrido a lo largo de la historia democrática de España.

José Antonio Nieto./Foto: Irene Lucena

Habla de gestión, de sentido común y línea de acción… Con todo ello ¿puede ser Andalucía un ejemplo a seguir dentro de unos años?

Fíjate, el lunes pasado tuvimos una reunión de consejeros de Hacienda. Estaba Javier Fernández- Lasquetty, consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid junto con un grupo de expertos de la Universidad Carlos III y no dijo una cosa que fue llamativa. Se estaba analizando la evolución económica de España por territorios y apuntó que se estaba viendo un giro en la gestión de los recursos públicos en Andalucía y la relación entre la administración y la iniciativa privada aquí, que podría ser histórica. Claro que puede ocurrir como en Córdoba: si dura solo 4 años, se queda en una anécdota. Si hay una secuencia lo suficientemente larga, habrá llegado para siempre. Andalucía lo tiene todo para liderar los mejores rankings. Tenemos más población que nadie y eso, a día de hoy, es positivo. Una población joven, con una cualificación muy buena y muy por encima de la empleabilidad. Es decir, los andaluces están trabajando en empleos para los que están sobrecualificados. Encontramos a muchos licenciados trabajando como camareros. Y hay que crearles oportunidades para trabajar en puesto más cualificados y que puedan ejercen en la profesión para la que se han preparado. Eso lo tiene que aprovechar Andalucía. No nos sirve de nada seguir generando licenciados para que trabajen en un sector que no es el que les corresponde. Necesitamos aprovechar ese conocimiento que se crea en algo que sea productivo. Andalucía, la desgracia que ha tenido,  ha sido un gobierno muy ineficaz que tenía claro que solo podía permanecer en una sociedad muy dependiente, con un papel de la administración pública por encima de la media, donde hubiera mucha gente subsidiada y la libertad individual estuviera limitada por una dependencia económica. Tenemos que romper esa dinámica y conseguir que Andalucía sea una región dinámica, con capacidad para emprender, para atraer inversión y que esté a la altura que merece. Se habló en su día que fuera ‘la California de Europa’. También de la ‘Florida’ que es donde se van los jubilados americanos. Bueno, pues, ni una cosa ni la otra: el gobierno de la Junta de Juanma Moreno lo quiere enfocar en un modelo productivo respetuoso con el medio ambiente – porque Andalucía tiene unas condiciones privilegiadas en esa materia-, que genere energías renovables mejor que nadie y aproveche nuestra biodiversidad, que no es comparable con ningún otro lugar de Europa. Nuestra calidad de vida hace que cualquier persona cualificada de cualquier parte del mundo  quiera venirse a trabajar aquí, y tenemos muchas condiciones para ser líderes y no para estar siempre a la cola.

Hablando de calidad de vida y aunque mantiene la residencia aquí ¿echa de menos Córdoba?

Echo de menos mucho, no Córdoba porque sigo viviendo aquí, sino el no tener que volverme de Córdoba. Mi problema ahora mismo es que, a la jornada normal de cualquier persona que trabaja en Sevilla, yo le tengo que sumar una hora y media desde que salgo de mi casa hasta que llego al parlamento y otra hora y media desde que salgo hasta que vuelvo a mi casa. Eso altera mucho la agenda que para cualquier otro es muy normal, para reuniones o hasta para un café. Acaban siendo días muy largos.

Echo de menos mucho, no Córdoba porque sigo viviendo aquí, sino el no tener que volverme de Córdoba.

Entre la tabarra de los separatistas y el burofax de Messi, qué difícil se hace ser del Barça ¿no?

Yo tomé una decisión sabia y ahora ya no soy del Barça, sino del que juega contra el Madrid. Y me lo paso bomba. Cambio de equipo cada semana. Es una pena. Yo creo que Cataluña es una tierra de la que se tiene que aprender mucho, que ha sido un ejemplo durante muchísimo tiempo y, desgraciadamente, hay un grupo de catalanes bastante numeroso que se han empeñado en que sea una rival y una china en el zapato de todos  os españoles. Y la verdad es que es muy incómodo. Y no solo Messi. Bartomeu tampoco ha ayudado mucho.

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