Sin noticias de José Morilla


Se cumple un mes desde que fuera a recoger unos resultados médicos y no se supiera más de su paradero

El pasado 21 de agosto José Morilla, de 81 años de edad, salió de su casa para recoger unas pruebas médicas de su esposa. La última vez que se le vio ese día fue cerca de la zona de Colón. Hasta hoy.

Desde entonces media Córdoba se ha movilizado para su búsqueda. A las 24 horas de su desaparición las redes sociales ya había tejido una red de llamadas de auxilio, de fotografías de José con su descripción física, de avisos de que además de mayor, José Morilla padece depresión.

Voluntarios a la espera de instrucciones en la búsqueda de José Morilla./Foto: Irene Lucena

Morilla ha despertado lo mejor que llevamos dentro en estos tiempos difíciles: la solidaridad. Centenares de voluntarios han colaborado en su búsqueda por distintos puntos de la ciudad, coordinados por la Policía Nacional y el Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA), al que se han sumado en este mes rastreadores caninos, Policía Local, Bomberos, y hasta el Ejército. Han sido 90 efectivos de la Brigada Guzmán El Bueno los que han colaborado junto con los profesionales del 112 y la Policía, que ahora ponen a disposición de ésta medios acuáticos para reanudar la búsqueda, según informa Europa Press, en el entorno del río entre el Camino de la Barca y el aeropuerto.

En este nuevo periplo ya no habrá voluntarios ni otros colaboradores para localizar a José. Y quizá tampoco haya esperanza en un final feliz, aunque siempre, y en el caso de los desaparecidos más, la esperanza es la única llama que mantienen siempre los familiares.

El ruido mediático también ha disminuido. Parece casi como olvidado el asunto, pero no es así. Es que septiembre apareció en el calendario con la segunda oleada del coronavirus, las vueltas al cole y a los trabajos que van quedando, a la vida que parecía detenida en agosto mientras se buscaba a José.

Pero no nos hemos olvidado de él. Se le sigue buscando. Ayer se cumplió un mes de su desaparición y Córdoba, aunque en otras cosas, mantiene la esperanza.

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