Fran Carrillo (Ciudadanos): “Por el interés general de los españoles tenemos que tragarnos lo que pensamos sobre Sánchez y el PSOE”


Fran Carrillo./Foto: Irene Lucena
Fran Carrillo./Foto: Irene Lucena

Uno mira con cierta extrañeza a los pocos turistas postapocalípticos que pasean por el hotel recién abierto tras la clausura general de marzo. La cafetería donde hemos quedado está más vacía que hace unos meses, cuando la vida era lo que pasaba sin darnos cuenta de la suerte que teníamos. El hotel se ubica cerca de la sede de Ciudadanos y si hay que reactivar la economía, pues conviene predicar con el ejemplo, aunque sea con dos cafés y un par de aguas minerales. Fran Carrillo (Córdoba, 1981) es ahora portavoz adjunto del partido naranja en el parlamento andaluz, puesto en el que lleva escasamente un año. Le hicimos entrevista al respecto, entonces. Carrillo es licenciado en Historia y Periodismo. Fundó La Fábrica de Discursos para escribir discursos, que aunque pueda sonar redundante, es una manera fantástica de ganarse la vida porque además uno escribe y de paso, asesora en comunicación. Fran Carrillo sobre todo es comunicación en sí mismo: tiene un cuidado lenguaje corporal, mide las palabras y las expresiones – pero sin darle cuartelillo a la corrección política- ; es vehemente con lo que quiere destacar y lo explica de manera repetitiva pero con riqueza adjetival. A veces nos  puede parecer que está enfadado pero es una actitud que seguramente ha adquirido en sus etapas madrileñas, porque en la capital se cambia el carácter debido a las prisas y las puñaladas, sobre todo si uno se dedica a la política. Y no es enfado, es que nuestro invitado es efusivo y contundente con sus certezas y su pensamiento. Esta pretendía ser una entrevista más política que partidista, pero nos ha salido política y partidista, que no es mala cosa cuando uno charla con Carrillo, porque con la mayoría de los políticos solo se puede hablar de implementar transversalmente las medidas de igualdad contempladas en las próximas partidas presupuestarias, y así, además de no enterarnos de nada, nos aburrimos.

Con Fran Carrillo no nos aburrimos porque habla de historia y de perspectivas. Y todo  queda ciertamente claro.

 

¿Cómo ha sido el cambio del Senado al parlamento andaluz?

Un paso pensado desde hace meses, porque yo entendía que mi responsabilidad con los cordobeses en primer lugar y andaluces, que son los que me habían elegido, exigía que estuviera en Andalucía a tiempo completo. Y es verdad que he hecho en el Senado una labor de representación de los intereses de los andaluces y españoles que considero buena, y así me lo han reconocido compañeros de otros partidos y algunos periodistas, pero es complicado. Es complicado llevar dos responsabilidades y entendía- y así además me lo pidió el partido- que debía centrarme más en Andalucía, que asumiera nuevas responsabilidades y eso se convertía en incompatible con mi labor en el Senado. Consideré en conciencia, que mi elección no estaba en un cargo elegido por el el partido sino en uno elegido por los ciudadanos.

A Andalucía ¿hay que reconstruirla después del Covid19 o después del socialismo?

A Andalucía habría que reconstruirla después de la pandemia socialista, que durante 37 años ha dejado esto igual que estaba 37 años antes. No hay que reconstruirla, porque eso se hace cuando ha habido una guerra o una catástrofe, sino reactivarla, recuperarla. Es decir, esa terminología que nos trata de imponer el PSOE siempre con eslóganes, con mantras, con mucho marketing pero con poca gestión, no la vamos a comprar. España no ha vivido una guerra. España vive una crisis, fruto de una pandemia y en la que necesitamos de la unidad de todos. Es imposible salir de una crisis solos. Y ese es el mensaje que lanza Ciudadanos. Si hay un partido al que le gusta muy poco este Gobierno y muy poco el señor Sánchez, es a Ciudadanos, por cómo nos ha tratado y, sobre todo, por lo que piensa de nosotros. Pero nosotros tenemos dos salidas: o pensar en nuestro intereses políticos-partidistas, o pensar en el interés general de los españoles. ¿Para qué nacimos? ¿Para pensar en nosotros? Si fuera para pensar en nosotros seríamos como PP y PSOE. Si es para el interés general de los españoles, tenemos que tragarnos lo que pensamos sobre Sánchez y este PSOE e intentar llegara acuerdos, porque hay una cosa muy clara: el ruido no legisla. El ruido no paga los ERTE ni ayuda a las familias que lo están pasando mal. El ruido no crea empleo. Son los acuerdos los que crean empleo, legislan y pagan los ERTE. Si con este ruido VOX y PP sacan más diputados y nosotros menos, pero hemos conseguido que se paguen los ERTE, ayudar a las familias y que ni Podemos ni Esquerra Republicana aporten nada a los Presupuestos, estaremos contentos aunque saquemos menos resultado electoral. Eso es pensar en el país.

En Andalucía hemos hecho igual. En la anterior legislatura fiscalizando y vigilando al PSOE, y ahora gobernando Andalucía. Y no lo estaremos haciendo mal cuando el 80% de las medidas que los andaluces aprueban como buenas parten de consejerías de Ciudadanos.

Fran Carrillo./Foto: Irene Lucena

¿Y eso se está explicando bien?

Eso podríamos explicarlo mejor. Cuando la gente ve a Ciudadanos, ve a gente reconocible. No somos un partido que lleva 40 o 50 años gobernando, controlando los medios de comunicación, entrando en la mentalidad colectiva de cada andaluz. Nos falta tener esa mala leche comunicativa que tienen PP y PSOE. Esa capacidad de no importarles la verdad sino que suene verosímil. De anteponer el relato a la realidad. Nosotros no somos eso. Necesitamos mucho periodo de aprendizaje porque este es un partido joven. Es un partido de 14 años, pero de vida ‘nacional’ en realidad tiene 5. Y en 5 años ha conseguido ser un partido de referencia para España, que está gobernando en 4 comunidades, en muchos ayuntamientos, en la capital de España, con diputados y senadores… y eso significa que hemos entrado en la vida de los españoles. Pero nos falta mucho para llegar a competir con dos ‘monstruos’ que tienen todo el tejido comunicativo y asociativo. La gente está cansada de eso. Y respecto a lo que hemos hecho y hacemos, todo necesita su tiempo de maduración e incluso de crisis también.

No lo estaremos haciendo mal cuando el 80% de las medidas que los andaluces aprueban como buenas parten de consejerías de Ciudadanos.

¿Me está usted diciendo que les gustaría controlar los medios de comunicación?

No. Estoy diciendo que la clave para todo esto es saber cómo funcionan los medios de comunicación. PP y PSOE controlan los medios y se los reparten como hacen con el Consejo General del Poder Judicial. Nosotros queremos una prensa libre e independiente como queremos unos jueces libres e independientes. La diferencia es que cuando  queremos explicar a los españoles o andaluces qué hacemos, por qué lo hacemos o en qué somos diferentes no tenemos todavía la capacidad de influir como hacen PP y PSOE.

¿A los españoles les gusta que les mientan?

Yo creo que no. Estoy convencido de que no. En realidad se rebelan contra la mentira. El ciudadano puede perdonar el error y de hecho lo perdona.

Pedro Sánchez ha mentido en reiteradas ocasiones y sigue teniendo la confianza mayoritaria del pueblo español.

Pero aquí hay que ver si lo que tiene es la confianza del votante socialista que siempre va a votar al PSOE haga lo que haga y diga lo que diga. Lo que pasa también con el PP. Es decir, al votante cautivo le da igual que le mientan. Es un votante apresado, tradicional y ya nos gustaría que reflexionara más su voto. Pero es alguien que vota lo malo conocido y no lo bueno por conocer. Y eso perjudica a la propia esencia de la democracia española. Pedro Sánchez ha conseguido algo inaudito en política, y es que la hemeroteca no valga nada. La hemeroteca de la que se nutren los periodistas, la sociedad civil para informarse y que sirve para contrastar lo que se decía antes y lo que se dice ahora. Y no para criticar, porque se puede cambiar de forma de pensar o evolucionar. La gente lo hace. Me refiero a poder detectar cómo miente de un día para otro.  Estoy convencido de que eso a Sánchez le va a pasar factura, porque -repito- el error se perdona. La mentira, sostenida a largo plazo, no. Y la soberbia de no reconocer el error, tampoco.  Y tomar a los ciudadanos por idiotas, menos. Este PSOE de izquierda extrema que gobierna con la extrema izquierda es un peligro futuro para la democracia española.

Fran Carrillo./Foto: Irene Lucena

Se caracteriza usted por hablar muy claro sobre la izquierda en general y denunciar al comunismo en particular, algo que casi nunca se ha denunciado en la España actual. Se ha tolerado el comunismo cuando, objetivamente y a todas luces, es un peligro, una amenaza.

Creo que la participación de Carrillo en la Transición edulcoró lo que significó el comunismo. Parece que porque el PCE aceptara la monarquía, la Constitución y, mediante su legalización,  aceptara ciertas cuestiones que ideológicamente habían sido combatidas por el comunismo,  el resto de los españoles debían también aceptar lo que era y lo que es el comunismo. El comunismo significa y es lo mismo que el nazismo y el fascismo. Un totalitarismo fanático, liberticida y asesino. El comunismo nunca es una opción democrática de gobierno. Es una opción totalitaria de poder, que solo ha creado miseria y hambruna allí donde ha gobernado. No hay ni un país comunista próspero y, mucho menos, un país comunista libre. Yo lo dije en el pleno hace poco : es muy fácil ser comunista en un país libre, pero es muy difícil ser libre en un país comunista, por no decir imposible. Entonces, de igual forma que están estigmatizados – y con razón- el nazismo y el fascismo, el comunismo debe estarlo, porque es la ‘cara B’ del terror. Por cierto, las tres son ideologías de izquierdas.

Pero sin embargo, la gran mayoría de sus compañeros, tanto de formación política como de arco ideológico, no entran en esa ‘batalla’.

Pero lo puedo entender, porque hasta ahora hemos considerado, y en eso la educación tiene mucho que ver, que el comunismo no es un problema. Los españoles no se levantan pensando en eso. Pero tampoco lo es Franco. Y yo, ahí, les doy la razón. Nadie se levanta en este país pensando que Franco es un problema. Pues el comunismo tampoco. Y ahora hago una salvedad: Franco no es un problema, pero el comunismo está gobernando en España. La extrema izquierda nos está gobernando en ayuntamientos del País Vasco, en Cataluña y en Moncloa. El comunismo más radical y extremo. Y eso lo tenemos que denunciar y hay que dar la batalla en eso. ¿Por qué la izquierda quiere controlar tanto la educación? ¿Por qué quiere arrebatarnos tanto el pasado? Porque quieren que dentro de 50 años, cuando un niño, o un adulto, revisite la historia de España, lea y vea un relato de la Guerra Civil que no ha existido.

Está usted hablando de lo que se denomina ‘batalla cultural’.

Yo le llamo batalla histórica por la verdad. La batalla cultural que Gramsci y Münzenberg, que son los dos grandes adalides del comunismo, decían que había que dar, es lo que permitió que durante más de medio siglo, y después de que tras la II Guerra Mundial se instaurara el ‘estado del bienestar’ (precisamente para luchar contra los totalitarismos) la parte de centro- liberal, el liberalismo moderado y el conservadurismo abandonara esa batalla. Y consideró después de la caída del muro de Berlín que tampoco había que dar la batalla de las ideas. Y cuando uno renuncia a la batalla de las ideas, renuncia al control de las mentes, a la verdad, a la realidad, y al pasado, simplemente porque cree que todo se basa en la gestión. Uno no puede gobernar si no tiene la capacidad de influir en los ciudadanos, de forma convincente y persuasiva, pero también sincera y honesta. Tu bagaje y armas contra el mentiroso, el deshonesto, el cínico o el hipócrita es la verdad. Es la razón. Es la reflexión. Pero también son los hechos. Y los hechos, si te controlan el pasado y te construyen una historia diferente, ya no los puedes mostrar el día de mañana. Si con la memoria histórica o la memoria democrática yo te articulo un pasado diferente, dentro de 20 años ¿cómo puedo traerte los hechos de lo que significa el comunismo? Los has borrado, te has inventado una Historia nueva.

Hoy sale Sánchez en una entrevista hablando de que son ‘los arquitectos de la Constitución’. Solamente hubo un representante del PSOE en la Constitución: Gregorio Peces Barba. ¿Qué pasa? ¿Qué los otros no fueron padres y arquitectos de la Constitución? Quieren, píldora a píldora, ir introduciendo un pasado que no ocurrió en la mente de los españoles. Pero no para ahora, sino para que dentro de 20 o 30 años las nuevas generaciones se eduquen con un pasado que no existió. Y así los hechos ya no los puedes poner encima de la mesa porque ya no obedecen a la realidad.

Fran Carrillo./Foto: Irene Lucena

No es nada nuevo. Ya un gobierno socialista, en los 80, comenzó ese proceso con leyes educativas como la LOGSE.

Por ejemplo. La LOGSE, lo que significó fue derribar cualquier intento de que España tuviera el día de mañana ciudadanos libres, críticos y autónomos. Y a mí cuando me dicen que insisto mucho en la idea, es porque me parece esencial. Y no por mí, sino por los que vengan después. El socialismo es la ideología que necesita, para gobernar, que haya la mayor cantidad posible de pobres. Y cuando hablo de socialismo no lo hago de socialdemocracia, sino del socialismo en su versión más radical y extrema, vulgo ‘comunismo’. El socialismo necesita que haya bolsas de pobreza, porque ahí está su capacidad de convencer, de influir, de atizar y sobre todo de subsidiar y subvencionar. Una persona con trabajo, autónoma o por cuenta ajena, pero que, digamos, no depende de ningún partido o gobierno para vivir, es una persona crítica. Y un día te puede votar y al día siguiente retirarte el voto. Una persona dependiente del subsidio o la subvención del Gobierno es una persona presa, cautiva, que no es independiente ni es libre. Necesita que ese partido o gobierno le dé ese dinero y, a cambio, el voto. Por eso construyen bolsas de pobreza.

¿Han cambiado las políticas de subsidios en la Junta de Andalucía?

Se ha cambiado la política de subsidios por la de incentivos. Y lo has dicho bien: subsidios, no subvenciones. Porque muchas veces, un emprendedor que quiere iniciar un negocio necesita de cierta ayuda. Nosotros hemos cambiado esa política de burocracia extrema que no llevaba a nada, de promesa eterna, por una política de incentivos. ¿Tú quieres montar una empresa? Pues te tiene que costar poco tiempo en montarla y no puedes estar pagando sin recibir ingresos, porque está abocado al cierre. Entonces se articulan incentivos fiscales hasta donde pueden las competencias andaluzas, casi suprimiendo los impuestos de sucesiones, donaciones, patrimonio, etc., bajando el tramo autonómico del IRPF (que nos hemos comprometido a seguir bajándolo), y eliminando toda la maraña burocrática y la red que había tejido el partido socialista. Una red que traía a las personas que tenían una idea de negocio todo el día de una administración a otra volviéndose locos. Hemos eliminado esa red y por eso el PSOE nos lleva al Constitucional. No quieren que Andalucía salga adelante.

Me gustaría que la gente visualizara una Andalucía sostenida mediante subsidios ante una Andalucía sostenible por medio de incentivos. Una Andalucía parada y pagada que vota socialismo por una Andalucía preparada y libre de votar por el partido que quiera. ¿Por defender esto soy un radical? No. Por defender esto lo que digo es que quiero a mi tierra y no deseo que haya un millón de parados. Ser beligerante contra esto, porque yo quiero que la gente trabaje y no dependa del Gobierno es porque estoy más a favor de la libertad y de la democracia que aquellos que se consideran demócratas y progresistas.

Me gustaría que la gente visualizara una Andalucía parada y pagada que vota socialismo por una Andalucía preparada y libre de votar por el partido que quiera.

Ha hablado usted en más de una ocasión de la ‘dictadura progre’, que es la misma dictadura que el movimiento LGTB.

No es lo mismo.

Explíqueme la diferencia.

La ‘dictadura progre’ es aquella que, con la excusa de que quiere el progreso, busca todo lo contrario. Es decir, busca el control de las conciencias y tener a la gente totalmente presa de su ideología. Y ese pensamiento no lo tienen, digámoslo así, personas que provienen de un estrato social humilde o de clase media trabajadora. El pensamiento progre lo tienen los privilegiados, los que no han visto a un obrero en su vida, que viven en barrios acomodados y no tienen problemas de ningún tipo para llegar a fin de mes. Ni tienen problemas de seguridad. Son los que han votado toda su vida a la izquierda. Esa izquierda snob, de Sartre, de Camus, la gauche-divine, la del partido demócrata en Estados Unidos…

La izquierda-caviar, que se llama.

En efecto. La izquierda de salón. O como yo la llamo: la izquierda de todo a 100. Tienen eslóganes muy fáciles de desmontar aunque es una izquierda muy totalitaria, por cierto, contra el movimiento LGTBI. Y ahora se está viendo, porque si no piensas como esa izquierda, te clasifican. Estamos en un momento de la Historia en el que a la izquierda ya no le sirve la lucha de clases, porque hemos superando ese momento. El mundo ha avanzado, los países están más desarrollados y se han conseguido derechos. Ya no estamos en la época de las fábricas y se ha visto que el papel de los sindicatos es cada vez más residual. Ahora buscan una nueva batalla, que es la segmentación de las identidades, de los colectivos. Entonces buscan el granero del voto no por la lucha obrera sino por la lucha identitaria. Tú tienes que luchar por tu condición sexual, o racial. Y claro, uno está a favor de que todas las libertades estén plenamente reconocidas, pero deja de utilizarlo, de dirigirlo, de manipularlo y manosearlo. ¿Por qué tiene que ser tu concepción de la mujer, o lo que significa ser LGTBI, de una manera determinada? ¿Porque sois la izquierda? No. Por eso existe tanta rebeldía de muchas mujeres que no abrazan ese feminismo mentiroso que, por ejemplo, abandera el PSOE.  Yo se lo dije a carmen calvo en el Senado : “ Usted no es más feminista que yo”. Porque en mi concepción del feminismo caben todas las mujeres del mundo. Las que piensan como yo y las que no piensan igual. En el feminismo de Carmen Calvo solo caben las que piensan como ella, y eso no es feminismo. Con el LGTBI pasa igual. Si no piensan como ellos pues son “lesbianas o gais del PP o de Ciudadanos, que es todavía peor”.

Fran Carrillo./Foto: Irene Lucena

Creo que a estas alturas del siglo XXI el ciudadano tiene que estar por encima del colectivo. Los derechos son de las personas. Siempre. Y aquellos que quieren colectivizar son los que no creen en la democracia, por eso, quienes más abusan de la palabra democracia son los menos demócratas. Recuerda lo que pasaba con la República Democrática Alemana: era la comunista y la totalitaria. Y aquellos que se dicen todo el día ‘progresistas’ son los que menos creen en el progreso. Nosotros somos liberales-progresistas pero no estamos constantemente con la palabra ‘progreso’ en la boca. Una cosa es crear progreso y otra definirte como progresista. Ese marco no lo voy a comprar, porque si tú tienes a 20 millones de parados, tú no eres progresista. Si tienes  a los comunistas gobernando a tu lado, no eres progresista. Si dependes de Esquerra republicana y de los terroristas de Bildu, tú no eres progresista. Eso es el antiprogreso. Y eso lo voy a denunciar siempre.

Usted ha dicho: “Si te insultan, te acosan y te agreden por defender la libertad, estás en el partido correcto”. Esto lo puede sostener, hoy en día, un afiliado de VOX perfectamente.

Es que nosotros lo hemos dicho siempre. Somos una formación que tenemos coincidencias y semejanzas con todos los partidos. Con los separatistas no, evidentemente. Pero hasta con aquel Podemos, que decía que venía a quitar la corrupción política del bipartidismo, estábamos de acuerdo. Ahora no defiende eso, claro, y de hecho son un partido presuntamente corrupto. Pero tenemos semejanzas con PSOE, con PP y con VOX. Si es que VOX no ha inventado nada. Lo que defiende VOX lo defiende Ciudadanos. Lo que pasa es que VOX lo defiende con más vehemencia y con más grito. La bandera de España la lleva sacando Ciudadanos 15 años. En Cataluña, sin cesar. En el País Vasco estaban los cachorros de ETA insultándonos y en Navarra, escupiéndonos. No nos van a dar los de VOX lecciones de patriotismo, y se lo digo también cada día en el Parlamento andaluz: soy tan español como ustedes.

No nos van a dar lecciones de libertad, porque nacimos en Cataluña y sabemos lo que es la falta de libertad. No nos van a dar lecciones de lo que significa defender el libre mercado, porque nos copiaron el programa económico. VOX no es liberal, porque un partido liberal no te crea un sindicato vertical. Tampoco VOX es extrema derecha. Es un partido conservador, reaccionario o de derecha dura. Yo he estudiado lo que es la extrema derecha y se asemeja poco. ¿Qué habrá gente de extrema derecha en VOX? Seguramente. También la hay en Junts per Catalunya y en el PNV, y no se les llama así. Pero VOX no ha inventado nada. Pero lo dicen más alto, gritan más, utilizan más epítetos y adjetivos descalificativos, aunque no por eso tienen más razón. Hay cosas que antes que VOX ya las denunciaba Juan Carlos Girauta, Jordi Cañas o Toni Cantó.

Los votantes que nos dicen que se han ido a VOX porque somos tibios deben entender que Ciudadanos e un partido formado por gente de la calle y que, por tanto, recoge muchas sensibilidades dentro de un marco de centralidad democrático y moderado. Hay perfiles con los que la gente se siente más identificada si es más socialdemócrata y otro más en la línea liberal-conservadora. Por eso Ciudadanos es un partido de mayorías, porque no discrimina a nadie si entra dentro del marco constitucional, democrático y nacional. Representamos a una gran mayoría de españoles. Todo lo que esté a la derecha de Podemos y a la izquierda de VOX es votante potencial de Ciudadanos. El votante de VOX es un votante cabreado sobre todo con el bipartidismo y con la falta de funcionalidad de las instituciones. El único partido que ha dicho que a los jueces los tienen que elegir los propios jueces ha sido Ciudadanos, porque VOX, a la primera que ha podido y viendo el ‘reparto’, ha entrado en el juego.

Quizá muchos votantes actuales de VOX  nos abandonaron porque nosotros dejamos de dar gritos, pero es no queremos gritar, sino convencer con la razón. Y la prueba es que estamos gobernando en 4 comunidades autónomas y la gente valora positivamente nuestras consejerías. Gestión. Somos profesionales que gestionamos.

 VOX no ha inventado nada. Lo que defiende VOX lo defiende Ciudadanos. Lo que pasa es que VOX lo defiende con más vehemencia y con más grito.

Volvamos a los orígenes de su partido en Cataluña… ¿España está definitivamente rota?

España está descosida y, o se cose y la dejas como estaba, esto es, reconocible, para ‘ponérsela’ otra vez, o la tiras y te compras otra nueva. Ya no será lo de antes, y seguramente, como cuando te compras un traje nuevo, se volverá a descoser o romper. Hay que intentar que las entrañas, los cimientos de la nación sean absolutamente insustituibles e irrompibles, y para eso hace falta un acuerdo nacional. Ciudadanos siempre está solicitando un pacto nacional por la educación,  por la sanidad, por las pensiones… algo que esté fuera de todo debate. A veces hay que pactar con la nariz tapada, pero no hay más remedio. El día que perdamos eso desapareceremos como partido. No miramos las encuestas y como ya te he dicho antes: si el último español ha cobrado el ERTE gracias a nosotros, nos damos por satisfechos. No somos sociedad política. Somos sociedad civil.

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