Ser pobre en verano ha sido peor


Teléfonos que no responden, trabajadores sociales que no dan abasto... solicitar una ayuda durante el verano ha sido una odisea, en muchos casos para familias que no tienen ni lo imprescindible.

Cabra SAE Vox agosto
Oficina de empleo./Foto: AF

El pasado viernes, nuestro podcast semanal El Coro, reunió a la delegada de Educación y Asuntos Sociales, Inmaculada Troncoso; a la trabajadora social de Cáritas Olga Mantas y al presidente de la Asociación Nacional de Familias Necesitadas (ANFANE) Rafael Cidres. La asistencia social a los necesitados, a los que han sido golpeados por esta crisis sanitaria y ya venían afectados por la anterior crisis inmobiliaria, era el motivo del programa.

Desde la Junta de Andalucía, como nos comentó la delegada, se están poniendo todos los medios y el esfuerzo para articular las ayudas acordadas en el marco de esta crisis y los servicios que ya se venían prestando.

De los testimonios de los representantes de Cáritas Diocesana y Anfane se nos dibujó un panorama que no es el más positivo. Sin poner en duda el trabajo administrativo, los que están en primera línea se han encontrado, sobre todo durante el verano y en concreto el  mes de agosto, unos servicios sociales desbordados, una administración paralizada y a entidades colaboradoras (caso de Cruz Roja) en esa misma situación. Rafael Cidres nos lo explicaba así:

 

Uno de los problemas con los que se enfrenta hoy en día cualquier usuario es relacionarse con la denominada ‘administración electrónica’. Si el confinamiento ha supuesto, de forma positiva, un desarrollo y mejora de la misma – caso del Ayuntamiento de Córdoba-, todavía los trámites electrónicos suponen un contratiempo para mucha gente, incluso para aquellos que habitualmente hacen uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) , porque aún queda mucho camino por recorrer en la actualización de unas administraciones públicas que de forma progresiva se han ido incorporando a las nuevas tecnologías. Existe además la denominada ‘brecha digital’, esto es, ese sector de la población que por edad, conocimientos o recurso, no tienen acceso a las TIC o no son usuarios habituales. Cuando se es pobre esto también es un inconveniente:

 

La crisis del coronavirus no ha mostrado todavía su verdadera y terrible cara en el aspecto sociolaboral. Pero desde asociaciones como ANFANE ya están conociendo ese rostro. El rostro del ‘vecino de al lado’, que, como en la crisis de 2008, de repente se ve en una situación precaria que nunca hubiera imaginado. Esto no ha hecho nada más que empezar y mientras miramos hacia el inicio de curso con incertidumbre, muchas familias miran la cuenta corriente a cero porque no han cobrado aún el ERTE. Y la administración parece que también ha estado de vacaciones estivales en este aspecto:

 

Mayor colaboración público-privada. Ese es uno de los puntos que se destacaron en El Coro, porque “los servicios comunitarios están desbordados” como comentó Rafael Cidres y verificó Olga Mantas. Es necesario, y así lo reconoció la delegada, ampliar el campo en colaboraciones con otras entidades y ONGs que descarguen a unos servicios sociales sobrecargados.

 

No obstante, en los testimonios de nuestros invitados podíamos descubrir cierta desesperación porque han estado en primera línea durante un verano en el que, aparentemente, otros han optado por las sagradas vacaciones. Ellos han acompañado a los que necesitan comer, pagar una hipoteca, hacer frente al recibo de la luz, comprar en el supermercado. Necesidades que a muchos nos parecen lejanas, pero que tristemente pueden ser más comunes conforme la crisis sociolaboral que el coronavirus ha provocado siga prolongándose en el tiempo.

Puede escuchar el programa completo aquí. 

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