La tormenta de verano del siglo

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Lo ocurrido ayer batió récords, pero no es el fin del mundo. Hablamos con un físico que nos lo explica.

Inundación en Córdoba capital./Foto: @desdelacalleCor Al-Zahara
Inundación en Córdoba capital./Foto: @desdelacalleCor
Carretera de Trassierra, frente a Margaritas / Foto: Pepe García-Román

Con la pandemia del virus los ánimos está bajos, casi a flor de piel. Una tormenta de verano como la vivida ayer no ayuda a apaciguarlos, sobre todo cuando se producen tantos daños en tan poco tiempo. Pero no estamos ante un fenómeno excepcional, sino bastante habitual durante la estación estival y más tras la ola de calor que hemos padecido. Hablamos con Daniel Argüeso,  un cordobés físico-meteorólogo e investigador que en la actualidad trabaja en la Universidad de Baleares y que además está especializado en los denominados ‘eventos extremos’ como el de ayer. “Aunque este tipo de fenómenos son normales en verano, la intensidad del ocurrido ayer puede ser calificado de evento extremo. De hecho ha supuesto un récord de lluvia en un mes de agosto en Córdoba”.

La Agencia Estatal de Meteorología contabilizó 57 litros en la estación del aeropuerto. Mucha agua en casi dos horas difícil de canalizar, como las distintas inundaciones en puntos de la ciudad y la provincia nos muestran.  En efecto, es el dato más alto en la serie histórica de agosto, un mes que suele ser particularmente inestable durante su primera quincena, en la que se producen violentas tormentas. “Suelen ocurrir cuando existe una masa de aire caliente en superficie. Es decir, han tenido que haber temperaturas muy altas recientemente para que se caliente la tierra y eso produzca inestabilidad. Eso pasa normalmente en la última quincena de julio, con lo cual estos eventos suelen venir en la primera quincena de agosto precisamente porque hemos tenido esas temperaturas a finales del mes anterior. Son también comunes en septiembre, tras el verano”, nos explica Argüeso, que añade que ” se necesita que haya habido esas temperaturas altas que decimos con el consiguiente calentamiento de la superficie. Si tiene un aporte de humedad, normalmente una masa de origen oceánico y existe aire frío en altura se activa el mecanismo que produce este tipo de tormenta. En este caso teníamos una depresión en altura en la mitad occidental de la península que ayudó a que se generara esta tormenta”.

Granizos como pelotas de tenis

Tamaño de los granizos caídos en Pedroche./Foto: LVC

La tarde del 11 de agosto no solo trajo lluvias de fuerte intensidad, sino unos granizos que en algunos casos han producido serios destrozos en viviendas y vehículos. Estábamos alertados, en efecto, de que esas en horas del día se producirían fenómenos tormentosos, pero no de ese calibre. “La intensidad es muy complicada de prever, al igual que la localización exacta. Por eso normalmente los avisos se dan para regiones bastante amplias y en muchas ocasiones, no ocurre en los lugares previstos sino en los adyacentes. Son sistemas que se van moviendo de manera que predecir el pico de la precipitación o la granizada es muy difícil. Y saber cual va a ser el tamaño del granizo o su impacto es prácticamente imposible” especifica nuestro meteorólogo. 

Los más mayores hacen sus predicciones para el próximo año recordando a las cabañuelas, pero éstas forman más parte de la tradición  que de la ciencia, como nos dice Argüeso: “La cabañuelas no tienen ninguna base científica. Se ha usado tradicionalmente pero no tiene ninguna evidencia científica”.

¿Cambio climático?

Es inevitable pensar en dicho fenómeno. Las agendas políticas y gubernamentales giran en muchos casos entorno a él. Pero lo de ayer no tiene nada que ver con el famoso cambio climático o cuando menos, en palabras del experto, es muy difícil establecer una conexión con el mismo: “Es muy complicado para un evento concreto hablar de cambio climático. Hay que hacer un tratamiento estadístico mucho más robusto para determinarlo. Incluso cuando se hace uso de la estadística no está claro cual va a ser el futuro de este tipo de eventos. Es muy difícil, por tanto, hacer una atribución al cambio climático. Ni siquiera de si ha habido una intensificación de estos eventos”

Por cierto, si está interesado en este tipo de fenómenos o eventos extremos, no se pierda la página de Daniel Argüeso hoyextremo.com 

 

 

 

 

 

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