El peligro de asimilar Santa Sofía y la Mezquita-Catedral de Córdoba y las “injerencias” extranjeras

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El alcalde de Córdoba responde a las pretensiones del emir de Sharjah, Bin Mohamed Al Qasimi

Reapertura de la Mezquita-Catedral./Foto: Irene Lucena Medina ArteenCórdoba
Reapertura de la Mezquita-Catedral./Foto: Irene Lucena
Reapertura de la Mezquita-Catedral./Foto: Irene Lucena Medina ArteenCórdoba
Mezquita-Catedral./Foto: Irene Lucena

El islamismo está utilizando la conversión de Santa Sofía en mezquita para reactivar el discurso reivindicatorio sobre la Mezquita-Catedral de Córdoba. Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘De Estambul a Córdoba: los símbolos del islamismo’, publicado por el Instituto de Seguridad y Cultura y elaborado por Carlos Echeverría Jesús, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED, que se daba a conocer esta semana.

En el mismo, Echeverría advierte de que el “peligro de asimilar Santa Sofía y la Mezquita-Catedral de Córdoba está ya aquí y es necesario desarrollar la capacidad de atajar tan peligrosa deriva antes de que llegue aún más lejos”. 

El profesor también pone el acento en que “en España hay quienes se prestan inconscientemente a hacerles el juego a quienes tratan de transformar de forma dramática el estatuto de la Mezquita-Catedral”, en alusión entre otros a “Sultán Bin Mohamed Al Qasimi, emir de Sharjah, uno de los siete que conforman los Emiratos Árabes Unidos”, que ha declarado “la Mezquita de Córdoba (debe ser) para los musulmanes porque es propiedad de ellos y los cristianos no la merecen”. 

El peligro de las “injerencias”

Pero esa vertiente cultural guardaría otra más preocupante. Y es que, al hilo de lo expuesto por el profesor Echeverría, el alcalde de Córdoba José María Bellido ha pedido -en una entrevista concedida a EFE- que se eviten las “injerencias” externas en torno a la Mezquita-Catedral.

En ese sentido, el regidor ha asegurado los responsables públicos tienen que “ser cuidadosos” con “determinados posicionamientos”, como la defensa de la titularidad pública del templo, “sobre todo cuando ha salido un emir de un país extranjero tratando de hacer injerencia en política nacional diciendo lo que tenemos que hacer con nuestros bienes”. Y ha añadido que hacer de la Mezquita-Catedral un “problema” e insistir con el “debate estéril” de la titularidad del tempo supone “hacer el caldo gordo” a posicionamientos como el de Sharjah.

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