Un informe señala paralelismos entre la conversión en mezquita de Santa Sofía y el debate sobre la Mezquita-Catedral de Córdoba


Carlos Echeverría advierte del “evidente islamismo que mueve a Erdogan” y señala
“la automática conexión entre el caso de Santa Sofía y el de la Mezquita-Catedral”

Visitantes al Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba./Foto: LVC
Visitantes al Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba./Foto: LVC
Beatriz Becerra, Pablo Nuñez, Rafaela Valenzuela, Iñigo Laquidain, Rose Tasker y Carlos Echeverría.
Beatriz Becerra, Pablo Nuñez, Rafaela Valenzuela, Iñigo Laquidain, Rose Tasker y Carlos Echeverría. /Foto: LVC

El islamismo está utilizando la conversión de Santa Sofía en mezquita para reactivar el discurso reivindicatorio sobre la Mezquita-Catedral de Córdoba. Esta es una de las principales conclusiones del informe De Estambul a Córdoba: los símbolos del islamismo, publicado por el Instituto de Seguridad y Cultura y elaborado por Carlos Echeverría Jesús, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED. 

Hagia Sophia, símbolo del Imperio Bizantino, se erigió como Basílica cristiana a mediados del siglo VI, y fue convertida en mezquita tras la conquista de Bizancio en 1453. Las reformas de Mustafá Kemal Attatürk convirtieron el edificio en museo en 1934, estatus que ha mantenido hasta que el pasado viernes, 24 de julio, tuvo lugar el primer rezo musulmán en la Basílica con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, entre los asistentes. 

La conversión de Santa Sofía en mezquita ha supuesto “un paso más en el marco del imparable, y en los últimos tiempos acelerado, proceso de islamización del Estado republicano y laico que heredó Erdogan en 2002”, destaca Echeverría en su informe.  

Un proceso que ya avanzó el propio Erdogan en 1997 cuando dijo: “Los fieles son nuestros soldados; las mezquitas, nuestros cuarteles; sus cúpulas, nuestros cascos; y los minaretes, las bayonetas del Cielo”. 

Echeverría advierte en su informe del peligro de “ver puro nacionalismo en la actitud y, sobre todo, en las decisiones de Erdogan” y señala la necesidad de tener en cuenta “el evidente islamismo que mueve al líder turco”. Además de advertir la preocupación que supone las reacciones “tibias y comprensivas” al cambio de estatus de Hagia Sophia, el autor señala en su informe que “aún es más inquietante la conexión establecida por el propio Erdogan con sus aspiraciones globales en términos islamo-islamistas (…) y por la automática conexión entre este caso y el de la Mezquita-Catedral de Córdoba”. 

El informe señala que “el peligro de asimilar Santa Sofía y la Mezquita-Catedral de Córdoba está ya aquí y es necesario desarrollar la capacidad de atajar tan peligrosa deriva antes de que llegue aún más lejos”. Al tiempo, Echeverría advierte que “en España hay quienes (…) se prestan inconscientemente a hacerles el juego a quienes tratan de transformar de forma dramática el estatuto de la Mezquita-Catedral”, en alusión entre otros a “Sultán Bin Mohamed Al Qasimi, emir de Sharjah, uno de los siete que conforman los Emiratos Árabes Unidos”, que ha declarado “la Mezquita de Córdoba [debe ser] para los musulmanes porque es propiedad de ellos y los cristianos no la merecen”.

El informe, en el que se aboga por “recuperar la cordura, situar las cosas en su justo lugar y abstenerse de mostrar posturas condescendientes e incluso entreguistas”, finaliza con cinco conclusiones:

1. Idealizar lo islámico más allá de reconocer un capítulo de la historia de España y de un importante legado cultural es un error, máxime en un momento en que las tendencias en el mundo musulmán avanzan en sentido contrario al de la “interculturalidad”.

2. El cambio de estatus de Hagia Sophia, uno de los principales símbolos del pasado esplendor del Islam, esta vez en la figura del Imperio Otomano, va a producir una suerte de efecto llamada que, como ya se está viendo, revitalizará los discursos que reivindican la Mezquita-Catedral de Córdoba como edificio religioso musulmán.

3. Debates sobre la titularidad de la Mezquita-Catedral, así como de la gestión y uso del edificio alimentan a quienes buscan con fruición revertir la actual situación del edificio y que, al igual que se ha logrado con la basílica de Santa Sofía, acoja de nuevo el rezo musulmán.

4. La práctica del culto doble en un espacio como el de la Mezquita-Catedral de Córdoba resulta tremendamente compleja, cuando no del todo imposible, dada la presencia de iconografía cristiana en todo el espacio y de enterramientos en el recinto. Al igual que ocurre en Hagia Sophia, supondría un peligro inasumible desde el punto de vista de conservación del monumento Patrimonio de la Humanidad.

5. La transformación de Hagia Sophia en mezquita supone un torpedo directo a la línea de flotación del equilibrio interreligioso, no sólo de cara al catolicismo sino, sobre todo, en relación con la Iglesia Ortodoxa, tanto en Grecia, con lo que ello supone en términos geopolíticos respecto a Turquía, como, en menor medida, en Rusia. Un contexto en el que la Mezquita-Catedral de Córdoba se sitúa de nuevo en el centro de un debate artificial promovido por quienes quieren lograr recuperar dicho espacio para el Islam.

Sobre el Instituto de Seguridad y Cultura

El Instituto de Seguridad y Cultura es una asociación sin ánimo de lucro que promueve la prevención del extremismo violento y la investigación sobre Seguridad y Defensa.

 

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