“Es un deber, no solo de caridad cristiana sino de justicia, que oremos por nuestros difuntos”


El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, preside la misa funeral por los difuntos del coronavirus

El obispo de Córdoba con las autoridades que han asistido a la misa funeral en la Catedral./Foto: Irene Lucena
El obispo de Córdoba con las autoridades que han asistido a la misa funeral en la Catedral./Foto: Irene Lucena

La Catedral del Córdoba ha sido el escenario donde se ha celebrado, en la tarde-noche de este miércoles, la misa funeral por los difuntos del coronavirus. Un oficio religioso, que ha estado presidido por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández. Y que ha sido concelebrado por el deán-presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, así como por los vicarios de la Diócesis y la ciudad y varios canónigos.

Un acto al que han acudido la práctica totalidad de las autoridades civiles, como el delegado del Gobierno de la Junta en Córdoba, Antonio Repullo; la subdelegada del Gobierno de la nación, Rafaela Valenzuela; el alcalde de Córdoba, José María Bellido; el presidente de la Diputación, Antonio Ruiz; los diputados por Córdoba del PP y Vox, Andrés Lorite y José Ramírez; el presidente de la Agrupación de Cofradías, Francisco Gómez Sanmiguel;  representantes de la Universidad, la Policía y la Guardia Civil; así como concejales del PP, Ciudadanos y Vox; entre otros

José María Bellido y Antonio Repullo./Foto: Irene Lucena

En una emotiva homilía, el obispo ha recordado que “hemos vivido todos días muy amargos y muy duros”. En este sentido, el prelado ha señalado que “hemos visto la muerte muy de cerca en familiares, amigos, conocidos. En un número enorme, que nos ha hecho recurrir a nuestras más profundas convicciones humanas y religiosas”. 

“Ha sido como un mazazo fuerte”, ha expresado monseñor Demetrio Fernández. Quien ha agregado que “es un deber no solo de caridad cristiana, sino de justicia, que oremos por nuestros difuntos”. Asimismo, el pastor ha subrayado la “esperanza de una vida nueva, eterna, que Jesucisto nos ha merecido por su muerte y su resurrección”. Por lo que “la vida tiene otro sentido, la muerte no es la última palabra. La persona es un ser para la vida”. Y ha puesto en valor la labor de los cuerpos de seguridad y los sanitarios durante esta pandemia.

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