Julio Anguita fallece tras no superar su última crisis cardiaca


Fue elegido alcalde de Córdoba con sólo ocho de los 27 concejales que entonces componían la Corporación

Julio Anguita
Julio Anguita. /Foto: LVC

El exalcalde de Córdoba Julio Anguita ha fallecido en el Hospital Reina Sofía tras no superar la última crisis cardiaca, sufrida en su domicilio en la mañana del pasado  sábado.  Los facultativos del 061 lo encontraron en parada cardiaca y tras practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar fue trasladado al Reina Sofía, donde quedó ingresado en estado crítico, con ventilación mecánica.

Anguita, nacido en Fuengirola el 21 de noviembre de 1941, inició su carrera política en el Partido Comunista de España, por el que se presentó como candidato a la Alcaldía en las primeras elecciones de la democracia, en abril de 1979. Fue alcalde de la ciudad hasta 1986, momento en el que decide dar el salto y optar a la Presidencia de la Junta de Andalucía por Izquierda Unida. Pese al buen resultado -19 escaños- no llegó a terminar el mandato y a los tres años se presenta como candidato al Congreso de los Diputados.

De forma paralela, Julio Anguita había ido escalando orgánicamente en la formación. En 1984 es elegido coordinador general de Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía (IULV-CA), pero abandona el cargo en 1988 para ocupar la Secretaría General del Partido Comunista de España, cargo que compatibilizó con el coordinador general de IU hasta 2000.

Anguita fue alcalde de Córdoba con sólo ocho de los 27 concejales que en aquel entonces componían la Corporación municipal. Por esto tuvo que formar un gobierno municipal en el que dio cabida a formaciones como el PSOE, UCD y PSA. Los dos primeros salieron del equipo de gobierno después de un periodo turbulento de escándalos y reproches.

Pese a esta situación, su valoración entre los cordobeses crecía día a día, lo que se demostró en las elecciones municipales de 1983, en las que el PCA duplicó sus resultados y se hizo con 17 de los 27 concejales.

El hecho de ser el primer alcalde comunista de España, hasta que después llegó Guadalajara, le convirtió en un referente de primer orden, a lo que acompañaba también su didáctica forma de hablar y su lejanía del insulto o de la provocación. Era conocido como el califa rojo y esto le abrió las puertas a su posterior carrera política regional y nacional.

 

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