José Antonio Perdigones: “Pensar que todo vale tampoco es la solución”


“Cuando nos curemos a nivel de salud, nos tenemos que curar a nivel económico y ese proceso va a ser mucho más lento que este”

José Antonio Perdigones./Foto: LVC
José Antonio Perdigones./Foto: LVC

“La realidad se impone”. “Cuando nos curemos a nivel de salud, nos tenemos que curar a nivel económico y ese proceso va a ser mucho más lento que este”. “Estamos intentando mantener la tensión, en el sentido positivo, en los alumnos, no pensar que el curso ha terminado, que todo el mundo está aprobado, que hagan o no hagan todos van a tener el mismo resultado”.

Esas son algunas de las afirmaciones que, en la siguiente entrevista, realiza el director de la Casa Salesiana de Córdoba, José Antonio Perdigones. El máximo responsable de los sucesores de Don Bosco en la capital, nos atiende en su despacho y asegura que es extraño pasear por las dependencias de la institución educativa, tan silencioso, que “parece un monasterio”, más que un colegio Salesiano. También destaca que los alumnos, en líneas generales, están llevando bien el confinamiento. En cada una de sus respuestas hay mucho de sentido común y un análisis profundo de esta nueva realidad, no pierdan detalle.

  • ¿Cómo está viviendo el confinamiento?

-Adaptándonos, a la nueva realidad porque esto es nuevo para todos. El hecho de haber roto de forma radical el ritmo de vida que llevamos y meternos en esta dinámica distinta pues la verdad es que cuesta. Después de más de un mes se va uno adaptando, creando nuevos hábitos, nuevas rutinas.

-Es director de Salesianos, ¿cómo han acabado el segundo trimestres y empezado el tercero?

El director titular de Salesianos Córdoba enviando ánimo a sus alumnos – Foto Salesianos Córdoba

-Intentando adaptarnos de una forma muy rápida, de un viernes a un lunes tuvimos que intentar adaptarnos a la nueva realidad. El segundo trimestre lo hemos terminado bien, desde que se declaró el estado de alarma hasta el Viernes de Dolores estuvimos atendiendo a los alumnos por videoconferencia, por correo electrónico, por distintos medios que tenemos. Fueron unos días de repaso de contenido, de crear serenidad entre los alumnos y las familias pero bueno, yo creo que se terminó bien, con los profesores a tope, porque la verdad que fueron días muy muy intensos. Creo que la Semana Santa sirvió también para serenarnos un poco y ahora el tercer trimestre lo hemos empezado con ganas, con mucha incertidumbre porque es verdad que hay mucha incertidumbre en todos los aspectos pero en el docente pues también. Y a ver si nos dan algunas directrices un poquito más claras, que sepamos cómo movernos y cómo va a terminar este curso, que es lo que pone más nerviosos tanto a los alumnos como a las familias. Ahí estamos un poquito expectantes, esperando que nos den las indicaciones oportunas, pero nosotros ahí seguimos atendiendo a las familias, atendiendo a los alumnos; estamos dando clase todos los días como si fuera un horario normal de clase normal pero virtual, sobre todo con los alumnos de Secundaria y Bachillerato. En los de primaria el ritmo es distinto, porque entendemos que la situación es distinta, pero también estamos muy encima de ellos y que en todo momento nos sientan cercanos y sientan nuestro acompañamiento.

-La ministra dijo que no iba a contabilizar el tercer trimestre. A día de hoy, ¿tienen claro el criterio?

-Seguimos esperando porque sobre la mesa existen borradores, pequeñas indicaciones pero que no son las definitivas. Estamos intentando mantener la tensión, en el sentido positivo, en los alumnos, no pensar que el curso ha terminado, que todo el mundo está aprobado, que hagan o no hagan todos van a tener el mismo resultado. Yo creo que no será así porque ya hemos tenido dos trimestres en los cuales se ha trabajado de forma presencial, el primer y segundo trimestre lo pudimos dar casi entero y el contenido y esa evaluación está ahí. Somos conscientes de las excepcionalidad que estamos viviendo, lógicamente pensar que todo va a seguir igual pues creo que tampoco es justo, las situaciones familiares son complicadas en muchos casos, los alumnos también a nivel psicológico, afectivo pues les está afectando y no podemos pensar que no pasa nada. Sí pasa, pasa una cosa que gracias a Dios es novedosa, y muy grave y eso también hay que tenerlo en cuenta, pero de ahí a pensar que todo vale tampoco es la solución. 

-La tecnología ha cobrado mucho protagonismo, ¿cómo han llevado ese salto?

-Nosotros ya partíamos de que todos los colegios Salesianos de España, que formamos una red de Escuela Salesiana, teníamos bastante avanzados ciertos temas. Por ejemplo, la comunicación con las familias por medio de la plataforma “Qualitas Familia”. Esa plataforma es con la que venimos trabajando desde hace ya años en los cuales la comunicación con las familias es diaria, para estar informados de la asistencia, de las notas, de las actividades de clases, así que eso ya era un camino que ya teníamos recorrido de comunicación con las familias. Después, con los alumnos, en muchas etapas ya estábamos bastante avanzados, como por ejemplo, en Bachillerato que todas nuestras clases son con el iPad, eso ya lo teníamos avanzado porque eso es algo normal y habitual aquí en Salesianos. Es verdad que la clase presencial ha habido que reinventarla y hacerla digital pero bueno, ya había un camino recorrido. 

En Secundaria y en Primaria ha habido que dar algunos pasos pero por la experiencia que ya teníamos como centro no ha sido tan tan complicado porque ya había un camino ahí. Aunque no es lo mismo que tener los alumnos delante, porque la educación no solo transmite unos conocimientos sino un ambiente, porque nosotros creemos que con el ambiente también se educa. Creemos que los contenidos se están dando, que están aceptando esos contenidos pero también vemos cómo déficit el contacto diario, la cercanía, el ambiente. 

-¿Cómo es ahora un día en Salesianos para su director?

Bosco
Celebración de la misa en el polideportivo de Salesianos./Foto: Irene Lucena

-Parece que no estamos en un colegio Salesiano, parece que estamos en un monasterio porque está todo en silencio absoluto. Yo le decía a los alumnos de Bachillerato, cuando me estoy conectando con ellos por videoconferencia, que está creciendo hierva por todos los rincones del patio porque de estar más de un mes sin estar pisados por tantos chavales la verdad que los patios están mudos y da uno un paseo y se nota como no tiene el trote de los recreos, de los partidos de fútbol…Está raro, está todo demasiado en silencio. 

-¿Qué le cuentan los alumnos de cómo lo están llevando?

-Yo creo que lo están llevando demasiado bien, es verdad que yo con los que más contacto tengo es con los mayores que son a los que le doy clase directamente, pero yo los veo a ellos serenos, por la edad que tienen son fáciles de adaptar, sobre todo cuando ellos son conscientes de que no es un capricho, que no es que tu padre o tu madre te hayan castigado sin salir un fin de semana. No se trata de eso. Se trata de que tienen que estar en casa por salud, por el bien de tu familia, por el bien de la sociedad y yo creo que eso ellos lo comprenden perfectamente y me llama la atención la serenidad. Eso no quita que haya momentos que digan que están agobiados, que están deseando de verse, que están deseando de venir al colegio, eso sí que es verdad que lo repiten mucho “estamos deseando de ir al colegio”. Así que eso es positivo pero bueno, bien, yo creo que lo están llevando bien.

-La semana pasada conocíamos también que se suspendían las fiestas de mayo que en Salesianos son tan importantes con María Auxiliadora en el centro, ¿cómo se llega a la decisión y que supone haber tenido que tomar esa decisión?

-La decisión la teníamos fácil, la realidad es la que se impone. Hemos estado viendo en esta semana y en este mes y pico como ha ido cayendo todo. Entonces nosotros aunque nos costaba creerlo, cuando en el mes de marzo decíamos bueno, a ver si nos vemos para mayo, teníamos esa esperanza. Pero después que ya después veíamos cómo iban transcurriendo los acontecimientos y éramos conscientes de que el mes de mayo este año sería especial, no por lo que estamos acostumbrados, sino que sería especial por esta situación tan desagradable. Eso no quita que nosotros, al igual que hemos hecho en el campo educativo, también hemos tenido que hacer en el campo de familia Salesiana, en el celebrativo. En estos días nos estamos reuniendo por videoconferencia los distintos grupos para hacer un programa de actos, con los cuales celebremos y honremos a la Virgen, pero de una forma muy distinta a como nuestra tradición va marcando. Ya sabemos cada año lo que hay que hacer en cada momento, pero estamos ilusionados porque vemos que la gente tiene ganas y a pesar de las dificultades vemos que hay receptividad, que la gente está expectante y la Virgen tendrá todos sus momentos, de forma distinta, pero bueno… El próximo viernes 24 tendremos la misa mensual de María Auxiliadora y después el acto virtual de la presentación del cartel del mes de mayo. Aunque no lo pongamos en papel, en los escaparates, pero sí creemos necesario anunciar a Córdoba que está llegando o ha llegado el mes de mayo, el mes de la Virgen. 

-Los efectos sociales se están empezando a notar con más trabajo de Cáritas, de las Hermandades, ¿están llegando estos efectos a vosotros?

-Sí, están llegando no de forma masiva, pero sí es verdad que hay ciertas familias del colegio que están necesitando ayuda. Había algunas familias que sus hijos estaban en el comedor escolar, por ejemplo, era una ayuda que el centro daba a esas familias porque no podían pagarlo y además de atenderlos era una manera de garantizar que esos niños comían, al menos, una vez al día bien y esos casos se han quedado parados. 

Otras situaciones de familias donde la madre o el padre o algún familiar tenía un trabajo muy sencillo, por llamarlo así, y el hecho de no salir a la calle y no poder trabajar pues se está notando en las familias. 

No son muchos casos los que están llegando, pero sí que es verdad que alguno que otro hay y lo peor está por llegar. Cuando nos curemos a nivel de salud, nos tenemos que curar a nivel económico y ese proceso va a ser mucho más lento que este.

-¿Cómo se puede ayudar a esas familias que están pasando por este trance?

-Ahora mismo, como no es tanto el volumen los casos que van surgiendo los vamos solucionando de forma distinta, pidiendo colaboración a unos o a otros. Es verdad que todos los grupos de la casa están muy sensibles a la realidad, desde la asociación de María Auxiliadora, hasta la asociación de Salesianos cooperadores o la asociación de Padre y Madres de Alumnos vamos llamando a unos y a otros y lo vamos sacando adelante. Cuando lleguen casos más grandes, que imagino que llegarán, ya no tanto de familias del colegio sino personas del barrio o de la ciudad que saben que en otras ocasiones se les ha ayudado, porque el tema de ayudar es algo que tenemos en el día a día y no solamente en Navidad. Ahí intentamos salir como podemos. 

-Cuando nos curemos la salud, ¿qué cree que va a pasar tanto a nivel social como educativo?

Yo no te sabría decir ahora mismo si son muchos o pocos, pero yo creo que sí va a haber cambios. Esto que estamos experimentando de alguna forma deja huella y yo creo que esto hay un antes y un después, lo que estamos viviendo yo digo que es duro. Creo que ahora mismo estamos contenidos todavía y queda. Cuántas familias están sufriendo la muerte de un familiar y no poder tener ese duelo y no poder expresarlo de esa forma, de acompañar a las personas en ese momento, de sentirse arropado por los demás y yo creo que eso tiene que pasar factura y la sociedad necesitará un tiempo para recuperarse de todo esto. 

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