Pandemia: ni Platón ni Descartes


Afirmación : La moderna tecnología ha sido muy importante y exitosa al darnos una vida más sana y más larga .

Platón y Descartes

¿Es verdadera esta afirmación o tiene sus límites si se analizan los efectos de la pandemia que estamos soportando ?

 ¿ Todavía creemos en que la moderna biotecnología curará las enfermedades de los humanos hasta tal nivel que enfermedad y muerte llegarán a ser cosas del pasado ?

 Quizás deberíamos ser más modestos  en nuestra presunción.

Los transhumanistas mantienen que la ciencia y la tecnología nos capacitarán para sobrepasar los límites actuales hasta hacernos casi inmortales y dotados de capacidades que asombrarán a la humanidad.

Sin embargo, la pandemia por coronavirus nos pone delante de las grandes contradicciones de lo expuesto, dado que con certeza se desconoce cómo actúa el virus y por qué las respuestas individuales inmunológicas son tan diferentes.

Si nuestro punto de referencia es el confinamiento para defendernos del virus ( método ancestral para defenderse de las pestes como era el encalado con cal viva y hoy es la desinfección con hipoclorito rebajado con agua ) ¿ Cuál es el punto de referencia actual para decir que mejoramos y avanzamos ?

Una mejora desigual y un daño desigual, como el generado por la pandemia, nos aleja del pretendido transhumanismo.

La pandemia demuestra que no somos resistentes a la enfermedad

ni tenemos vigor ilimitado ni dejamos de sentirnos cansados, irritados, aburridos ni disponemos de ilimitada capacidad para amar o estar serenos, aunque aplaudamos todas las tardes desde los balcones a los ciudadanos sanitarios.

¿ Quién cree hoy día que la Curva del progreso es vertical si nos han encerrado por decreto durante dos meses para así luchar contra un enemigo invisible, que sencillamente es una cadena de ácido ribonucleico ?

 O entendemos que nuestro propio cuerpo es impedimento del desarrollo futuro o no entenderemos jamás cómo defendernos de moléculas tan pequeñas.

La lucha contra la pandemia sólo se logrará a  través de un equilibrio entre el liberalismo del que depende la innovación científica y cierto colectivismo,  que presupone la cooperación científica a escala mundial.

No se puede mal utilizar la ciencia para acabar con este coronavirus ni se puede utilizar dicha ciencia solo a favor de los ricos y en detrimento de los pobres.

Obviamente  ( se comprueba en los vespertinos aplausos) que existe un optimismo epistemológico en relación a que el virus será vencido y la pandemia desaparecerá.  Optimismo que nace de la capacidad que tiene el progreso científico para hacernos felices a través de la esperada vacuna.

Tenemos una idea falsamente platónica de nuestra victoria sobre el coronavirus pero Platón no fue antropocéntrico ni epistemológicamente optimista sino que entendió que las realidades últimas del mundo estaban más allá del reino de la creatividad humana y, por tanto, estas últimas realidades ni son conocidas ni son cuantificables como argumentó Descartes.

El ser humano ni es omnisciente ni tiene felicidad eterna ni vivirá eternamente.

La pandemia tira por tierra la promesa de divinidad que se nos anunciaba por el transhumanismo dentro de un contexto de lo meramente inmanente.

Este coronavirus nos ha mostrado que no tiene sentido establecer predicados de lo divino, basados en una epistemología empirista.

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José Javier Rodríguez Alcaide