La crisis hace que Servicios Sociales multiplique sus esfuerzos


Eva Timoteo destaca la cantidad de situaciones a las que se ha dado respuesta en un tiempo record

Servicio de comedor en el Colegio Mayor Seneca. servicios sociales
Servicio de comedor en el Colegio Mayor Seneca. /Foto: LVC

La llegada, de golpe y porrazo, de la crisis sanitaria, social y económica generada por la pandemia del coronavirus ha puesto a prueba la capacidad de reacción de las distintas administraciones, que han tenido que dar respuesta en cuestión de días a una situación que no se preveía y cuya gravedad se manifestó desde un primer momento. En el caso del Ayuntamiento, toda la maquinaria municipal se puso a trabajar desde un primer momento, pero fue la Delegación de Servicios Sociales ha que tuvo que afrontar desde un primer momento los retos más duros.

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Eva Timoteo. /Foto: JC

La burocracia administrativa, tal y como se entendía hasta el pasado 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma, no era capaz de asimilar lo que se le venía encima. La delegada de Servicios Sociales, Eva Timoteo, explica que “el Ayuntamiento tiene claro que nos toca atender la crisis social y había que volcarse”. Para ello se tomaron una serie de decisiones que en un tiempo récord dieron respuesta a la situación de las personas sin hogar o a la “avalancha” de solicitudes de ayudas de aquellas familias que de la noche a la mañana se habían quedado sin ingresos.

Un factor añadido que agravaba la situación era que el estado de alarma forzaba al teletrabajo y que había que adaptar la Delegación a esta nueva situación. Timoteo recuerda que los primeros servicios mínimos que se fijaron se demostraron insuficientes y hubo que ampliarlos. Además, la Delegación de Transformación Digital tuvo que instalar 12 centralitas automáticas para dar un mejor servicio telefónico, entre otras medidas a tomar con una plantilla ya de por sí menguada y con un número de trabajadores que son factor de riesgo ante el coronavirus.

En este mes de estado de alarma, las ayudas de emergencia se han disparado exponencialmente. Según Timoteo, el año pasado se tramitaron 1.400 expedientes de otras tantas familias y desde el pasado 16 de marzo van más de 800 expedientes. “Era dramático, había que tener la mente muy fría para no dejarse llevar, porque te invadía la pena”, explica. Para dar mayor agilidad, la delegada de Servicios Sociales puso en marcha el denominado proceso sumario, por el que se ha conseguido resolver cada expediente en el plazo de 10 a 15 días, cuando hasta hace poco se tardaba entre 30 y 45 días. 

Pero, mientras tanto, no se tenía a las familias desatendidas. De forma paralela, el Ayuntamiento buscaba una solución y en el plazo récord de 15 días logró repartir alimentos “con transparencia y seguridad jurídica”, porque era algo que entraba dentro de las competencias municipales y porque administrativamente nunca se había recorrido ese camino. Hubo que firmar cuatro convenios y un contrato con Fepamic para que tuvieran algo de comer quienes habían perdido todos sus ingresos con el coronavirus.

Timoteo resalta el trabajo de todas las asociaciones a las que se les ha pedido ayuda, que “han estado a la altura” para trabajar contrarreloj en una situación de la que se carecía de antecedentes. 

Servicio de comedor en el Colegio Mayor Seneca. servicios sociales
Servicio de comedor en el Colegio Mayor Seneca. /Foto: LVC

Otro frente abierto en esta delegación era el de la ayuda a domicilio. Hubo que solucionar los servicios mínimos para un colectivo de unas mil trabajadoras que atienden a un colectivo de dependientes que no entienden de estados de alarma.

También había que atender a las personas sin hogar que vivían en la calle. Para ello se trabajó desde un primer momento. Tras unos imprevistos surgidos con el albergue de Cerro Muriano y las instalaciones deportivas del Polígono Guadalquivir, el 26 de marzo se logra alojar a todas estas personas en el Colegio Mayor Seneca, que hubo que adaptar y dotar de equipamiento y de personal en cuestión de días.

Eva Timoteo reconoce y agradece la “magnífica comunicación” tanto con la Subdelegación del Gobierno y con la Junta de Andalucía  para poder reaccionar y buscar soluciones a velocidad de vértigo. Para llevar a cabo todo esto se ha contado con el dinero del fondo de contingencia del Ayuntamiento, “que esta vez ha habido que usarlo para las contrataciones del personal del Colegio Mayor Séneca, para la administración electrónica, que se ha volcado en poner teletrabajo a toda la plantilla de servicios mínimos, entre otras cuestiones”. 

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