Nuria Ferrer, psiquiatra: “Estamos siendo bombardeados continuamente por el tema de la sexualidad”

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Nuria Ferrer./Foto: Irene Lucena
Nuria Ferrer./Foto: Irene Lucena

Esta entrevista se realiza poco antes de que se declare el estado de alarma. El ambiente, no obstante, ya está enrarecido en el Círculo de la Amistad, donde la asociación cultural ‘Estudio y Acción’ ha organizado otra ponencia dentro de su línea de defensa de los valores y la juventud.  Ya no hay saludos con contacto y se vislumbra que algo va a ocurrir, como en efecto así ha sido. En cualquier caso, suena la música de Nacha Pop en los previos a la ponencia y los anfitriones se esmeran en recibir al público con una copa de Montilla Moriles.

La psiquiatra Nuria Ferrer (Barcelona, 1989) aparece sonriente. Y hay tres medios de comunicación esperándola porque el tema que va a tratar despierta interés. ‘Libertad frente a pornografía’ es el título de la charla. En esta sociedad en la que nos pensamos libres e iguales resulta que no lo somos tanto, en eso va a poner el acento la doctora. En eso y en el riesgo real que el consumo de pornografía supone para los más jóvenes, del daño psicológico y moral que les produce. Porque se ha banalizado, como algo normal, el consumo de las posturas imposibles, el amor fingido y animal, la perdida de dignidad humana en situaciones y escenarios imposibles. Y a toso eso tienen fácil acceso hoy en día los niños y los más jóvenes. Sostenía el escritor Juan Manuel de Prada en una entrevista para la revista Jot Down que “la pornografía te va matando el alma. Creo que la incapacidad del hombre contemporáneo para amar y ser amado tiene que ver con la saturación de pornografía”. Y de algún modo, aunque sobre todo sea desde la vertiente más clínica, de esa incapacidad nos habla Nuria Ferrer.

 

– Tengo la impresión que tras el consumo de pornografía, sobre todo en los más jóvenes, se esconde algo dramático.

– En efecto. Los niños pequeños tienen el cerebro muy plástico y son muy vulnerables. En los primeros años, cuando empiezan a forjar su forma de ser, a conocer el mundo, si están expuestos a imágenes tan violentas como son las de la pornografía eso graba una huella muy importante en su cerebro, y  van configurando con ello la sexualidad y la intimidad. Hoy en día se dice que la edad media de inicio de consumo de pornografía son los 8 años, y un niño con esa edad e incluso menor no está capacitado para integrar eso en su cabecita. Y hay que ver cómo vaya aprendiendo  la sexualidad desde ahí. Muchas veces los padres llegan tarde, porque no han formado a sus hijos o no han hablado del tema de la sexualidad por miedo o reparo, pensando que se van a escandalizar. El niño se puede encontrar con estas cosas y es mejor que los padres hayan sembrado antes, y esté abiertos a que luego el niño pueda preguntarles.

– Los padres casi siempre llegan tarde a la educación sexual, ¿no?

– Bueno, hay padres que están muy comprometidos y tienen ganas de abordarlo cuanto antes, formándose y llegando a tiempo. Muchas veces lo que ocurre es que por desinformación,  por miedo o por vergüenza esos temas no se tratan.

Nuria Ferrer./Foto: Irene Lucena

– Parece que cuando hablamos del acceso a la pornografía de los pequeños nos referimos exclusivamente a las tecnologías de comunicación como canal, pero ocurre que los niños hoy en día viven en una sociedad hipererotizada, con mensajes claramente sexuales que les llegan por la tele, sus series favoritas, la música…

– Estamos siendo bombardeados continuamente por el tema de la sexualidad, por el sexo vivido de una forma desconectada de las personas reales, como si no pasara nada. Una noche tienes relaciones sexuales con uno, a la siguiente con otro que es amigo del mismo… y no pasa nada. En las series de televisión es lo que continuamente nos venden: una sexualidad muy intensa donde no hay consecuencias. Y esa no es la realidad. Se pierden muchos otros ámbitos de la sexualidad, que no es solo pura genitalidad. Esa es la que se vende en las series de televisión y por supuesto en la pornografía, muy centrada en el placer puro y duro. Se olvidan de la comunicación, de la afectividad, del respeto, del apego del vínculo y de tantísimas otras cosas que son importantes del cuerpo entero. Al final lo reducen solo a genitales.

Muchas veces lo que ocurre es que por desinformación, por miedo o por vergüenza esos temas no se tratan.

– ¿Qué pacientes se ha encontrado en consulta debido a este pronto acceso a la pornografía?

– Gente que viene pidiendo ayuda. Muchas veces tarde, porque por vergüenza los niños no comentan esto. Saben que es algo malo y no acaban de identificar el problema que hay. Por ejemplo, una chica con 16 años que llevaba consumiendo pornografía desde los 10 porque se encontró con eso. Y como tiene ese punto de curiosidad y a la vez esa capacidad de enganche y adicción,  pues siguió explorando cada vez más. esta chica vino pidiendo ayuda después de seis años de sufrimiento. Se había configurado en sus relaciones con los demás de una forma que no era sana. Se había aislado como le ocurre a otros chicos, que se aíslan también porque se han acostumbrado a obtener placer a través de la pornografía. Y no necesitan de los otros. Y se encuentran, de repente, viviendo en un mundo de ficción y de redes sociales.

– ¿Me está diciendo que es adictiva?

– Como todo lo que tiene que ver con la sexualidad genera un placer muy fuerte, porque está preparado para eso. La sexualidad tiene la capacidad de unirnos al otro y de la reproducción, por eso permanece la especie humana. Por tanto, aumenta los niveles de dopamina en el circuito de recompensa del cerebro como lo hacen también otras drogas u otras sustancias o situaciones que provocan placer. Y cada vez uno necesita seguir experimentando dosis más altas de dopamina, con lo cual tiene que ir subiendo en el nivel de estímulo y eso es lo que va generando ese circuito de adicción.

Uno necesita seguir experimentando dosis más altas de dopamina, con lo cual tiene que ir subiendo en el nivel de estímulo y eso es lo que va generando ese circuito de adicción.

– Un exceso de erotización en el mundo que vivimos pero pocas charlas públicas como la suya. ¿Por qué?

– Bueno, yo creo que cada vez se está concienciando más la gente. Por ejemplo, de cara al día de la mujer, el 8 de marzo, se hacen campañas respecto a la incoherencia que tenemos hoy en día de, por un lado, estar defendiendo a la mujer hablando de la igualdad y luego, por otro lado, estar normalizando situaciones donde encontramos violencia de género pura y dura. La pornografía, al final, es un machaque continuo contra la mujer. De hecho hay chicas jóvenes que se consideran muy feministas y se sorprenden viendo que luego acceden a tener prácticas sexuales en las que la mujer está infravalorada, siendo abusada, porque es lo que están viendo en la pornografía. Y si no acceden a ese tipo de prácticas creen que el chico no las va a querer o a aceptar.  

Nuria Ferrer./Foto: Irene Lucena

– No puedo evitar hacer esta asociación de ideas: ¿el reggaetón es pornográfico?

– Claro, estamos constantemente imbuidos con este tipo de mensajes que normalizamos. “Me encanta el ritmo del reggaetón”, ya, pero si empiezas a normalizar los mensajes que  transmite y los integras como algo con lo que no pasa nada, también está apoyando eso, el abuso y la violencia contra la mujer.

– ¿Qué intereses hay detrás de esta oferta?

– Hay un interés económico bestial. Y por mucho que se hagan charlas de concienciación o gente que, a nivel personal trata de hablar de estos temas, se encuentran con que, al final, la industria del porno mueve millones de dólares. De hecho hay muchísimas más películas pornográficas al año que las que se producen en Hollywood. No recuerdo ahora el dato, de memoria, pero es bestial la diferencia.

Si empiezas a normalizar los mensajes que  transmite y los integras como algo con lo que no pasa nada, también estás apoyando eso, el abuso y la violencia contra la mujer.

– ¿A qué señales de alerta deben estar pendientes los padres?

– Pues, por ejemplo, que observen que el chaval está mucho tiempo encerrado en su habitación o con el móvil, en las redes sociales. Y con pocos planes cara a fuera, o sea, cada vez más aislado y con menos interés en las relaciones sociales reales, con iguales, con gente de su edad. Hoy en día la mayor parte de los jóvenes consume pornografía, así que lo mejor es asumir que, probablemente, estén consumiendo y hay que favorecer conversaciones para poder hablar de todo ello. Muchas veces este consumo se convierte en una forma de tapar un malestar, de gestionar la ansiedad.

– Frente a este consumo en ocasiones desmedido hay que hablar de un movimiento juvenil espontáneo y cada vez más amplio que optan voluntaria y libremente por la abstinencia. Quiero decir, son los propios chicos los que han sido conscientes de que ese consumo es dañino para ellos.

– Este movimiento, que se llama ‘PMO’, comienza sobre todo en EEUU y Latinoamérica, porque ya vienen de un consumo muy alto. Ellos se proponen así mismos pasar al consumo cero. Pero otra cosa es el punto intermedio, o sea, poder hablar de relaciones de pareja satisfactorias, que no se centran solo en el puro placer sino que tienen otras muchas dimensiones en cuenta.

Nuria Ferrer./Foto: Irene Lucena

– Hemos hablado de los padres , pero ¿existe una carencia de formación afectivo-sexual adecuada para los chicos en las escuelas?

– Es verdad que cada vez se está hablando más de ello pero, hasta la fecha, lo que más se explica en las escuelas es sobre métodos anticonceptivos, enfermedades de transmisión sexual y demás, con una parte muy ‘biológica’ e incluso muy pequeñita de la sexualidad y se olvidan de toda la parte afectiva. Cuando educamos en afectividad hablamos también del respeto, de la grandeza y la riqueza de la sexualidad como una forma de comunicación (cómo me expreso yo por ser mujer y no varón, por ejemplo) o cultural, porque no se expresa lo mismo en unas culturas que en otras. Y también espiritual porque se ve una transcendencia más allá, en su parte reproductiva.

– Su conferencia habla de libertad frente a la pornografía. ¿Hay mucha esclavitud de la que no somos conscientes?

– En efecto. Muchas veces la gente viene pidiendo ayuda porque se ve ya esclavizada y se dan cuenta que están teniendo, por ejemplo, problemas con el rendimiento laboral. o en su relación de pareja, porque están siendo infieles a través de la pornografía. Porque también es una forma de infidelidad. Hay parejas que viene muy heridas porque tiene unas expectativas muy altas y esperan competir con eso que consumen, cosa que resulta imposible porque eso no es real. Todo eso va generando unas ataduras que no te permite vivir una sexualidad normal y saludable. Aunque hay que emitir un mensaje de esperanza, de que se puede salir de ello. A veces hará falta ayuda, pero se puede salir.

Nuria Ferrer./Foto: Irene Lucena

 

 

 

 

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