Las trabajadoras de la limpieza, heroínas silenciosas

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La empresa Brillocor se ha adaptado a los nuevos protocolos para evitar la propagación del coronavirus

Trabajadora de Brillocor. /Foto: LVC

En estos días de confinamiento por el coronavirus, nadie sale a la ventana a aplaudir a las trabajadoras de la limpieza, que, pese a las circunstancias, siguen al pie del cañón, sin bajar la guardia, haciendo que nuestro entorno más inmediato se mantenga en unas perfectas condiciones higiénicas.

Ana Díaz, gerente de Brillocor. limpieza
Ana Díaz, gerente de Brillocor. /Foto: LVC

Ana Díaz es gerente de la empresa Brillocor y reconoce que al sector de la limpieza “nadie lo valora”. Siempre está ahí, trabaja en horas donde pasa muy desapercibido, y, encima, corre riesgos, como ocurre en esta pandemia. Díaz reconoce el comportamiento que están teniendo estos días las trabajadoras de Brillocor, con “un meritazo enorme”, lo que le hace afirmar que ella tiene que besar “por donde pisan”, porque “están haciendo lo indecible”.

La aparición del coronavirus ha puesto el foco en la importante labor de las trabajadoras de la limpieza, sobre todo después de que una de ellas, Valentina Cepeda, fuera la protagonista en la sesión de control del Congreso de los Diputados del pasado miércoles cuando desinfectaba el atril y las barandillas del hemiciclo cada vez que intervenía un diputado. Las trabajadoras de Brillocor son otras Valentinas que cada mañana se encargan de dejar en perfectas condiciones oficinas, comunidades de vecinos, empresas o instituciones.

Pero su rutina de trabajo ha cambiado en sólo una semana. Ana Díaz explica que, por ejemplo, ahora hay que limpiar y desinfectar todos los días antes que hasta ahora sólo se hacía una vez por semana, como es el caso de pomos, interruptores o barandillas. En las oficinas se insiste con el desinfectante en todas las superficies para  proporcionar una garantía total.

Trabajadora de Brillocor. limpieza
Trabajadora de Brillocor. /Foto: LVC

Todas ellas cuentan con un certificado de la empresa para no tener problemas con la policía en la calle. Quien sí tiene problemas es Brillocor para contar con los suministros necesarios para realizar su labor. Casi por los pelos, antes de que el Gobierno incautara determinados materiales, pudo hacerse con 140 cajas de botellas de lejía, un producto fundamental para las desinfecciones. Ayer, en cambio, Ana Díaz tuvo una experiencia desagradable al intentar comprar líquido desinfectante para una mayor seguridad de sus trabajadoras. Al no poder adquirirlo por las vías habituales, encontró siete botellas en un supermercado Deza, donde se negaron a vendérselas para que las limpiadoras puedan realizar su cometido con mayor seguridad.

Pese a la necesidad de una mayor limpieza en estos días de confinamiento para frenar la propagación por contagio del coronavirus, la crisis también se ha dejado notar en esta empresa. Ha bajado el número de contratos que tienen por culpa de las empresas y negocios que han paralizado su actividad, lo que ha hecho que se haya tenido que bajar el número de contratos.

Mientras dure esta crisis, las trabajadoras de las empresas de limpieza habrán obtenido un mayor reconocimiento social del que han carecido hasta ahora y que esta crisis ha hecho que se valore un trabajo bien hecho, como el suyo.

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