María José Ruiz, pintora: “La belleza es la esencia de la naturaleza humana”


Maria José Ruiz./Foto: Irene Lucena
Maria José Ruiz./Foto: Irene Lucena

Hemos querido aprovechar la exposición colectiva ‘Islas al mediodía’, que hasta el 15 de marzo estará en la Sala Vimcorsa, para charlar con la única mujer que forma parte de ‘Córdoba Contemporánea’, grupo de artistas plásticos cordobeses, cuyas obras son las protagonistas de dicha exposición. Y aunque sea la única mujer de dicho colectivo, esto no supone un problema de género ni un dilema de cuotas: a este grupo les une su condición de cordobeses por encima del género que tengan. Eso, y sobre todo, su amor por el arte.

Maria José Ruiz (Montilla, 1966) lleva años afincada en una ciudad a la que llegó para estudiar y licenciarse en Derecho. Pero las leyes que realmente decidió seguir Maria José son las que les dictaban el corazón y la vocación: pintar. Y también optó por la formación académica que le llevó a estudiar Bellas Artes en Granada, Italia y Sevilla. Y encontrar una voz propia que es lo que define a los verdaderos artistas. Un voz que no deja indiferente y que puede hasta hipnotizar al espectador como hacen los ojos de las niñas de Blanco roto, una de las piezas que encontramos en Vimcorsa y que es una sutil denuncia del maltrato infantil. Porque tras la devoción y práctica de la belleza de los modelos y obras de Ruiz existe siempre esa sutileza generosa que la autora ofrece para que el espectador descubra, participe y forme parte también del proceso creativo. Algunos de sus cuadros cuelgan en la Mezquita Catedral de Córdoba, en la Catedral Primada de Toledo, el ayuntamiento de Núremberg (Alemania), el Centro de Arte Contemporáneo de Cittanova (Italia), la Fundación Rafael Botí de Córdoba y cómo no, en las iglesias de Santiago y San Agustín, la casa Museo del Inca Garcilaso y el Ayuntamiento de su Montilla natal.

La pintora nos recibe feliz y sorprendida por el éxito de esta exposición. Una felicidad y sorpresa que a ella le iluminan el rostro, convirtiéndola también en uno de sus lienzos.

– Como nos gusta tanto etiquetar, comencemos por ahí. ¿Hiperrealismo contemporáneo, realismo simbólico, pintura figurativa o expresionismo?

– Yo lo llamo realismo, y si me apuras, ‘otra realidad’. El otro día, un señor que estaba viendo la exposición me dijo algo que me gustó mucho: “Tú usas el realismo para contar cosas”. Se le podría llama realismo simbólico, probablemente. Mi estilo es realista, pero no hiperrealista. El hiperrealismo tiene otra textura, ofrece otra concepción pictórica. Hay menos pincelada, menos carga matérica, aunque eso depende de cada pintor, porque la carga matérica en Antonio López es impresionante. Cada uno hace su realismo y éste es el mío.

Maria José Ruiz./Foto: Irene Lucena

–  El suyo es un realismo de una artista claramente enamorada de la belleza, porque se encuentra mucha belleza en sus cuadros.

– Es así. Creo que la belleza ha sido importante en toda la historia del arte. Todos los pintores han tenido una concepción de la estética muy elevada. Bien es cierto que llegarían las vanguardias, el siglo XX, el feísmo provocado por las dos guerras mundiales tan terribles, cuando los pintores ya decidieron no dar más cosas bellas a una sociedad y a unos burócratas que habían conseguido llevar a la sociedad a ese nivel de dolor. Pero creo que poco a poco la belleza se puede ir recuperando. Para mí es esencia en la naturaleza humana. Es uno de los dones que tenemos todos los seres humanos.

– Usted ha dicho que “las obras de arte deben tener verdad”. ¿Cuánto de verdad hay en la obra de Maria José Ruiz?

– Pues yo creo que mucha. Incluso en los cuadros aparentemente más idílicos, como Blanco roto,  hay un toque fuerte de verdad, que nos acerca a nuestra realidad más dura. Son aspectos que no deben estar reñidos. Mozart decía que, en el arte, “las pasiones, por muy violentas que sean, siempre deben expresarse con mesura”.  Yo puedo hacer un cuadro como ¿Por qué? que es una crítica desgarrada de la violencia de género pero solo hay una gota de sangre que se desliza por el blanco del vestido. Es decir, no es necesario poner las veinte puñaladas que hace unos días todos hemos visto por televisión, cuando una mujer murió asesinada por su pareja. Se pueden contar las cosas, incluso las más terribles, sin sacar el punto perverso.

“¿Por qué?” es una crítica desgarrada de la violencia de género pero solo hay una gota de sangre que se desliza por el blanco del vestido

 

Maria José Ruiz./Foto: Irene Lucena

– Sin embargo, esa verdad que plasma en sus cuadros está muy revestida no solo de simbología sino también de mitología. ¿Cuánto de culpa tiene su estancia como estudiante en Italia del uso de la mitología?

– Bueno, tienen mucha, porque de hecho yo estudié Bellas Artes en Reggio Calabria y esa zona de Italia formó parte de la denominada Magna Grecia, la Grecia Clásica. De todas maneras, la mitología siempre ha sido utilizada para explicar al ser humano, para ver cómo somos: nuestras pasiones y debilidades. Desde ese punto de vista, yo la utilizo como en el cuadro de Sísifo, ese personaje condenado a subir eternamente una piedra a la montaña, roca que se le cae y debe volver a subir. Es  la figura del eterno retorno, que toma Nietzsche, y yo lo he plasmado en una condición social determinada, con unos albañiles jóvenes y otro anciano que siguen en un mismo escenario, con un cierto aire de soledad que recuerda a Hopper y una barrera de seguridad que nos está distanciando. Otra de las obras en esta exposición es Venus with Apple. La diosa venus ha sido representada tradicionalmente con una manzana, pero yo la he actualizado con la ‘manzana’ de hoy en día, que es el iPhone de Apple (‘Apple’ es la palabra inglesa para ‘manzana’). Una niña con el móvil en la mano, una chica muy global que podría ser de cualquier lugar del mundo. Trato de dar una visión renovada de la mitología.

La mitología siempre ha sido utilizada para explicar al ser humano, para ver cómo somos: nuestras pasiones y debilidades.

– No solo mitología encontramos en el retrato que usted ha realizado al diseñador cordobés Palomo Spain.

– Ha sido un cuadro que he tenido el gusto de pintar y he disfrutado mucho, durante meses de trabajo. Se titula Alejandro y Pol, diseñador y modelo. En él he querido hacer un canto a la historia del arte y no sé si has descubierto que tiene un elemento imposible…

– Ciertamente no. Debo mirarlo con más detenimiento.

– Tiene un elemento totalmente surrealista que demuestra mi teoría: que en una composición leonardesca, piramidal, triangular, renacentista y perfecta puedes colocar un elemento surrealista que el ojo no lo percibe.

-Ahora lo descubro: el protagonista tiene tres brazos.

– En efecto: Palomo tiene tres manos. Pero casi nadie se da cuenta en una primera mirada. Pero claro, he hecho un recorrido por la historia del arte: composición renacentista, color barroco, ambiente romántico y un toque ‘ochentero’, con botas y gabardina.

Maria José Ruiz./Foto: Irene Lucena

– Además del simbolismo y la mitología de sus cuadros, creo que no nos equivocamos al afirmar que es usted una de las artistas que más obra religiosa tiene y ha expuesto.

Sí. La verdad es que tuve la suerte de que don Pablo Delclaux,  director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, me comisionó varias obras para la catedral de Toledo y distintas iglesias. Y, como sabes, hice un retrato de San Juan de Ávila, que está en Roma. (En 2015, el Ayuntamiento de Montilla regaló el lienzo al Papa Francisco y Su Santidad lo donó al Colegio Español de Roma). He tenido mucha suerte de poder disfrutar de unos escenarios expositivos únicos. ¿Sabes lo que se siente en la catedral de Toledo, en esa pinacoteca, cuando ves un cuadro tuyo bajo El Greco, a la derecha un Giovanni Bellini, a la izquierda El prendimiento de Goya…? Es impresionante.

-¿La luz romana ilumina mejor a San Juan de Ávila?

– Ese fue un momento mágico. Era una luz indescriptible. Y como se escribió en su momento, “era una magnífica simbiosis fúlgida Montilla-Roma”. La misma luz con la que yo pinté a San Juan de Ávila en mi querido estudio de Montilla.

– En la exposición actual usted participa con seis obras y con un grupo, ‘Córdoba Contemporánea’, que se caracteriza por una tremenda calidad y magníficas trayectorias personales pero que nunca han participado de la ‘oficialidad cultural’, ni de subvenciones ni espacios expositivos. Pero, sinceramente, aunque usted no haya sido ‘oficialista’, no se puede quejar de lo mucho que ha expuesto y se le valora.

– Todo lo contrario. Estoy agradecidísima a todas las instituciones, tanto Ayuntamiento como Diputación, que me han ofrecido exposiciones. En la Fundación Botí, en el Patio Barroco de la Diputación, el cartel del Feria contratado por el Ayuntamiento… No me puedo quejar, desde luego. Sí es cierto, como dices, que existen pocas salas expositivas en Córdoba y con esta exposición lo que hemos pretendido es que haya una apertura, al menos de instituciones públicas, para los artistas cordobeses. Ciudadanos de aquí, que vivimos aquí y donde realizamos nuestro trabajo.

 

He tenido mucha suerte de poder disfrutar de unos escenarios expositivos únicos.

 

Maria José Ruiz./Foto: Irene Lucena

– ¿Sorprendida por el éxito que está teniendo?

– Mucho. Ha superado todas nuestra expectativas. Desde el día de la inauguración, con cientos de personas repartidas entre las salas, es una constante afluencia de público. Estamos muy contentos.

 

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