Cien años de la construcción del Viaducto del Pretorio


El paso elevado suprimió un paso a nivel que había ocasionado víctimas y que conectaba el casco urbano con la Sierra

Viaducto del Pretorio
Viaducto del Pretorio. /Foto: LVC

Como es habitual en esta ciudad, los grandes proyectos se materializan tarde, después de numerosas reivindicaciones y protestas, cuando la necesidad está más que demostrada y rara vez  son realidad en tiempo y forma. Eso fue lo que pasó con la construcción del Viaducto del Pretorio, una reclamación que surge décadas después de que el ferrocarril llegara a Córdoba y cuando se demostró que el incremento del parque automóvilístico hacía necesaria una conexión entre el casco urbano y la Sierra que fuese más seguro frente al paso a nivel existente en la época que había ocasionado víctimas por atropello.

Viaducto del Pretorio
Viaducto del Pretorio. /Foto: LVC

El problema con el que se encontró la ciudad fue que el servicio ferroviario correspondía a una empresa privada, la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), por lo que el Gobierno de turno se desentendía todo lo que podía de aquello que le provocase un dolor de cabeza. Al final, el trámite se demoraría por espacio de una década

Pero en Córdoba no se dieron por vencidos. La propuesta inicial de que el paso por las vías fuese subterráneo se descartó desde un primer momento hasta conseguir que se hicese un “paso superior”, como se denominó al Viaducto del Pretorio en un principio. El Ayuntamiento encontró un aliado esencia en la Federación Gremial, una entidad que desarrollaba un papel al que actualmente tiene la patronal CECO. El presidente de la misma esta José Carrillo, un activo comerciante de tejidos de la calle Nueva que llegaría a ser alcalde de Córdoba y a quien se le agradeció en su momento la construcción del mismo.

La presión a MZA llegó a su momento culminante en 1920, lo que forzó a la empresa a tomarse en serio la reivindicación de los cordobeses. En septiembre de 1920 visita Córdoba el ingeniero de MZA Domingo Muguruza, quien ofreció en el Círculo Mercantil una conferencia en la que ofreció los detalles del Viaducto y anunció que el proyecto se iba a adjudicar en breve. Así fue, y a mediados de diciembre de ese año se supo que la obra había correspondido al constructor José Luis Casso.

Aquella noticia, como no podía ser de otra manera, fue acogida con euforia por lo inmediato en que se veía el fin a un problema. El anuncio de las obras estaba previsto para cuando llegaran a Córdoba los materiales para la construcción del Viaducto del Pretorio. Los materiales llegaron a finales de diciembre de ese año, pero ni rastro de los operarios manos a la obra. Hubo que esperar casi mes y medio para que MZA anunciase la visita a Córdoba de Francisco Bonald, el ingeniero autor del proyecto, que iba a estar presente en el inicio de los trabajos. Aquello debió ser algo simbólico, ya que a las pocas semanas recogen las actas capitulares las quejas por la lentitud de los trabajos.

Estos retrasos fueron una constante, ya que el Viaducto no estaría terminado hasta 1924, momento en el que no sólo se solucionó un problema de seguridad para quienes debían cruzar a diario por el paso a nivel, sino que el Ayuntamiento vio la oportunidad para la urbanización y expansión de la ciudad por la carretera del Brillante.