Fernando Ayuso, médico de urgencias y emergencias: “A nosotros nos pagan por tomar decisiones rápidas y no equivocarnos”


Fernando Ayuso/Foto: Irene Lucena
Fernando Ayuso/Foto: Irene Lucena

Desempeña desde hace poco la labor de coordinador autonómico de procesos asistenciales, aunque no deja de atender guardias en helicóptero y terrestres en el Hospital Reina Sofía, el centro de salud de La Fuensanta o Lucena, el triángulo de las asistencias de urgencias y emergencias en Córdoba. Fernando Ayuso (Ciudad Real, 1963) nació en Castilla-La Mancha y aunque vino con 9 años a Córdoba, no ha perdido parte de su acento manchego ni el arraigo de su tierra natal. Pero también ejerce de cordobés, casado en segundas nupcias y padre de familia numerosa. Ha estado presidiendo durante 8 años la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) en Andalucía con una constante en su labor: conseguir que las emergencias sean una especialidad médica reconocida en España. Utiliza las redes sociales  con cierto fervor y no tiene reparos en mostrar gran parte de la felicidad que le regala la vida. Quizá sea para olvidar lo otro mucho que ve, que toca, que repara, que diagnostica en unos minutos. Porque, en lo suyo, el tiempo sí que es vital. Es un apasionado de esa prisa, de tomar las decisiones adecuadas cuando no hay ni un momento para pensar, de atender al que sufre, al dolorido, al que le queda solo un poco de aliento antes de marcharse para siempre. Reconoce que hay que estar hecho de una pasta especial para ello. Pero le encanta su profesión, y eso se nota mucho.

– ¿Cuál ha sido la última emergencia que ha atendido usted?

– Acordarme ahora de la última… (duda). Si algo tiene nuestro trabajo es un gran interés porque nos movemos en situaciones de riesgo vital, en las que se puede ayudar mucho a una persona que lo está pasando muy mal. Nuestro trabajo es ‘sota, caballo y rey’: tenemos que tener muy claro lo que hay que hacer y cómo actuar, de forma rápida, sin apenas medios- porque en emergencias, medios hay los justos- e intentar que la persona no tenga secuelas o no fallezca. De los últimos que recuerdo, fue con un niño que tenía quemaduras graves porque se volcó una freidora encima. Tuvimos que ir con el helicóptero a atenderlo y trasladarlo al hospital Virgen del Rocío. Imagínate los padres… ya no es sólo tu labor asistencial sino psicológica, de apoyo a la familia. Enfrentarte a situaciones como esa, con un niño de 4 años, no es fácil.

Nuestro trabajo debe controlar muchísimas patologías, de cualquier edad, porque puede ser una persona de 80 años, un niño de 4 o un recién nacido en un parto, incluso. Y eso es labor de muchos años, porque aunque no contamos con esa ansiada especialidad que venimos persiguiendo desde hace mucho tiempo, nos formamos por la responsabilidad que tiene cada uno. Somos autodidactas, realmente. La experiencia es fundamental y hace que tengamos un ‘cuajo’ especial: no te puedes poner nervioso, ni temblar las piernas ni perder los papeles. Eres el que más sabe en ese momento y tienes que solventar cualquier situación que te toque.

– Me parece preocupante que diga que cuentan con pocos medios…

–  Contamos con pocos medios diagnósticos `porque, claro, yo no tengo un hospital, aunque sí que llevo medios – monitor desfibrilador, un respirador e incluso un dispositivo para hacer analíticas- pero, lógicamente, yo no poseo los medios de los que disponen otros. O sea, no se dispone de un servicio de urgencia donde puedes usar un TAC, o tirar de una radiografía, o una ecografía. De alguna forma eso te limita y debemos saber trabajar en esas situaciones y además hacerlo rápido, tomando decisiones. A nosotros nos pagan por tomar decisiones, de manera rápida y no equivocarnos. Porque cuando el trabajo es así, podría ser fácil equivocarse. Tenemos que tener claro que no se admiten errores,  tanto cuando diagnosticas como cuando tratas. Hay que saber hacerlo bien y a la primera. Y tratar de buscar la excelencia en el trabajo. Porque se trata de vidas humanas y de situaciones de riesgo vital.

Fernando Ayuso/Foto: Irene Lucena

– Un trabajo complejo, porque no sólo intervienen médicos, sino sanitarios y cuerpos de seguridad. ¿Cómo se coordina todo eso?

–  Ese es otro de los alicientes que tiene nuestro trabajo. Nos podemos encontrar en situaciones que ocurren en la vía pública, accidentes de tráfico e incluso accidentes con múltiples víctimas, que es algo que por desgracia cada vez es más frecuente. Y tenemos que trabajar codo con codo con policías, guardias civiles, bomberos, protección civil… y como te decía antes, la experiencia de muchos años te ayuda a saber trabajar con otros profesionales e instituciones. Cada uno tiene muy claras sus competencias y, lógicamente, es un placer trabajar junto con estos profesionales. Es muy importante la realización de simulacros, que sí que se vienen haciendo pero siempre son pocos en relación con los que se deberían de realizar.

Nuestro trabajo debe controlar muchísimas patologías, de cualquier edad, porque puede ser una persona de 80 años, un niño de 4 o un recién nacido en un parto, incluso.

– ¿Hay un antes y un después en los servicios de emergencias tras el 11-M?

– Por supuesto que hay un antes y un después tras el 11-M (Atocha, Madrid) e incluso yo diría que desde el 11-S (Torres Gemelas, Nueva York), que es anterior. Eso ha hecho que realmente nos demos cuenta de la importancia que tiene el trabajar en situaciones de emergencia, en saberlo hacer bien. Porque no nos encontramos una emergencia concreta, sino colectiva. Podemos hablar de cientos o incluso miles de víctimas de diferente gravedad. Situaciones muy complejas que necesitan tener un personal muy preparado y cualificado, y no es fácil. Estos son motivos que hacen que se justifique la especialidad en Medicina de Urgencias, porque no existe ninguna especialidad en el elenco médico actual que contemple la formación en medicina de catástrofes. Ni la medicina de familia, ni la medicina interna, ni la intensiva… no hay ninguna especialidad que contemple este campo.

Fernando Ayuso/Foto: Irene Lucena

– Esa es una de las reivindicaciones que desde SEMES se viene realizando desde hace más de 20 años. ¿A qué se debe que no exista tal especialidad en España?

– En España, porque hay 28 países de la Unión Europea que sí la tienen. Y más de 100 países en todo el mundo. Gran Bretaña, EEUU, los países del entorno anglosajón, tienen la especialidad de medicina primaria en urgencias desde hace más de 40 años. En nuestro país, la especialidad existe, pero en el ámbito militar. Es curioso que exista la especialidad en medicina y enfermería de urgencias en el ámbito militar y en el civil no. Y creo que es algo ilegal: si yo soy militar sí puedo ser especialista en urgencias pero si soy civil, no. Es una necesidad para los profesionales, para los ciudadanos y una necesidad social. ¿Cuál es el motivo? Pues es muy claro: existen intereses oscuros y no tan oscuros de otras sociedades científicas y de otras especialidades que de alguna forma creen que si la especialidad de urgencias se implanta a ellos les va a limitar mucho sus salidas profesionales. Y esta sociedad científica es la que representa a la medicina de familia. O sea, los médicos de familia tienen su cometido, que es la atención primaria, y lógicamente las urgencias de atención primaria, pero luego, ámbitos profesionales como son las urgencias hospitalarias y los compañeros que desarrollan su labor en equipos de emergencias debería tener esa especialidad como ocurre en la mayoría de los países. Y eso es algo de lo que la Sociedad de Medicina de Familia debería darse cuenta.

Por supuesto que hay un antes y un después tras el 11-M (Atocha, Madrid) e incluso yo diría que desde el 11-S (Torres Gemelas, Nueva York), que es anterior.

Fernando Ayuso/Foto: Irene Lucena

– ¿Está diciendo que existe un lobby de medicina de familia que impide que las urgencias se conviertan en especialidad?

– Totalmente. Y además es algo que se puede demostrar. Y creo que roza la prevaricación, incluso. Los médicos de familia – se han hecho encuestas- no tienen ningún problema de que se cree la especialidad de urgencias. Para nada. Se puede convivir completamente como se hace en otros países, porque cada uno tiene su ámbito de actuación. Sin embargo, en España existe como un miedo que hace que esta Sociedad de Medicina de Familia ,de alguna forma ejerza una influencia sobre el Gobierno. Es la sociedad que más médicos asociados tiene en España y con eso tiene muchísimo peso, y ha hecho que un Gobierno tras otro no se atreva a crear la especialidad. Y es así. Cuando además es algo que incluso la Comisión de Sanidad del Congreso lo ha aprobado por unanimidad, y le ha exigido a diferentes gobiernos que es urgente la creación de esta especialidad. Sin embargo, hemos tenido un ministro tras otro que no se han atrevido a dar el visto bueno a su aprobación.

– Lo curioso es que lo denuncia alguien como usted, que es médico de familia.

–  Sí, soy médico de familia. A ver… yo soy urgenciólogo, y me gustaría ser especialista en medicina de urgencias. Y creo que lo soy, porque todos los años que llevo desarrollando mi labor hacen que, de alguna manera, me sienta especialista en medicina de urgencias. Lo que ocurre es que como no he tenido la posibilidad de hacer esa especialidad, pues lógicamente soy médico de familia.  Pero de todas formas, antes o después se va a conseguir, porque hay tantísimas razones a favor, y además es algo que va en consonancia con el resto de Europa (solo no la tienen Chipre, Portugal y España). Caerá por su propio peso. Aunque sea por vía judicial se conseguirá.

Existen intereses oscuros y no tan oscuros de otras sociedades científicas y de otras especialidades que de alguna forma creen que si la especialidad de urgencias se implanta a ellos les va a limitar mucho sus salidas profesionales.

– Habla de una sociedad científica como grupo de presión, y usted es presidente honorario de SEMES Andalucía, que es otra sociedad científica. ¿Cuál es la función de una sociedad de este tipo?

– Pues realmente sirve para mucho y la labor que desempeña es crucial. Por ejemplo, tratamos, desde SEMES, dar cobertura a la formación que necesitan los profesionales de urgencias.

– Esa formación que no está homologada como especialidad…

– Efectivamente, a través de jornadas, de cursos o de congresos. Tenemos una revista científica (‘Emergencias’) que de alguna manera es referente en el ámbito internacional, y que es la voz del profesional de emergencias, en España, donde cualquier compañero puede publicar  trabajos de investigación de calidad, y el resto de profesionales pueden ver lo que se hace aquí, compartir como se desempeñan los diferentes servicios, cosa que es muy importante, porque con eso aprendemos. Y se consiguen cosas como que en Andalucía, donde hasta hace cinco años o así no existían servicios de urgencias independientes, porque dependían de cuidados intensivos – un anacronismo que ya no ocurría en España- pues logramos que fueran independientes. Dimos la batalla con todos los medios a nuestro alcance. Fuer para nosotros un hito aunque ya fuera algo normal en el resto de comunidades. En definitiva, velamos desde esta sociedad por la calidad asistencial de las urgencias y emergencias.

Fernando Ayuso/Foto: Irene Lucena

– Ha comentado antes que hay que poseer un ‘cuajo’ especial para esta profesión. Pero, ¿ha habido algún suceso que le haya afectado de manera personal?

– A nosotros nos suele afectar mucho – y esto es algo que hablamos entre los compañeros- cuando tenemos una emergencia que atañe a un niño. Cuando hay una situación de riesgo vital en un niño (un accidente de tráfico, quemaduras o una parada cardíaca) nos afecta mucho. Y es de las pocas cosas que, aunque no quieras, te lo traes a casa. No provoca a veces derramar alguna lágrima. Realmente es difícil de superar. Y quizá sea lo peor que nos puede pasar: cuando tenemos que atender a un niño. Pero bueno, alguien tiene que hacer este trabajo. Y seguir adelante.

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