Santiago Navajas, profesor de Filosofía y escritor: “El feminismo de género, a través del paternalismo y la condescendencia, es un machismo más”


Santiago Navajas./ Foto: Irene Lucena
Santiago Navajas./ Foto: Irene Lucena

En su camiseta podemos leer un destacado “Women and Men” (“Mujeres y Hombres”). Los cordones de sus mocasines son de color lila. Detrás de su aspecto juvenil e informal,  en Santiago Navajas (Granada, 1968) hay una cuidada semiótica alusiva al acto que le trae a Córdoba: inaugurar oficialmente la puesta en marcha del Círculo Liberal de Andalucía con una charla sobre el feminismo. El feminismo liberal, en concreto, como es normal en el marco del acto y de la nueva asociación. Santiago Navajas es profesor de Filosofía en esta España y en esta época, algo que se nos antoja difícil pero necesario para los chavales que hoy están alejados de las Humanidades y mucho más de los presocráticos, de Kant, del pensamiento, en definitiva. No tanto de  Karl Marx, pero eso será algo que abordemos a lo largo de la entrevista.

Navajas ha escrito y publicado libros como Manual de Filosofía en la pequeña pantalla, El hombre tecnológico y el Síndrome Blade Runner o Esto no estaba en mi libro de Historia de la Filosofía y es columnista habitual de los diarios Vozpópuli y Libertad Digital. También es un liberal. Con todas sus consecuencias, que suelen ser muchas para los liberales. Reflexiona sobre el feminismo en su visita a nuestra ciudad, que es reflexionar sobre la libertad o la falta de ella, en realidad. En el Círculo Liberal están contentos, porque han traído a un autor de lujo, a un hombre que no elude el debate y que lo ejerce con brillantez y solvencia intelectual, a uno de esos liberales que hasta los que no lo son respetan. En La Voz también nos alegra poder entrevistarlo.

– ¿Puede existir, o existe, un neofeminismo liberal?

–  Ese es uno de los más interesantes debates, o disputas, que hay ahora mismo en el mundo, porque el feminismo tiene una muy larga tradición, que se remonta a Platón, que lo inventó casi todo en la Filosofía. El filósofo inglés Alfred Whitehead decía que toda la historia de la Filosofía occidental era, al fin y al cabo, una nota a pie de página de Platón. Y el feminismo también es una nota a pie de página del filósofo griego, porque en tres de sus libros hizo una defensa de la igualdad de derechos y capacidades entre los hombres y las mujeres, que en su época era absolutamente revolucionaria, porque la cultura griega era bastante machista y misógina. Y desde Platón hasta nuestros días ha habido siempre esa disputa entre machismo y misoginia contra feminismo, que yo he investigado a través de autores feministas como son Cervantes, Shakespeare o, en España, Benito Feijoo, que han luchado  contra esa corriente machista y misógina. Hasta que en el siglo XX se consolida una disputa entre distintas ramas del feminismo, una vez que éste, allá por los años 30 o 40 triunfó filosóficamente sobre el machismo y la misoginia. Pero entonces lo que quedó ya fue una lucha entre un movimiento feminista liberal, más individualista – del que en España tenemos una gran tradición por Clara Campoamor, María del Pilar Oñate o María Chivite-, frente a un feminismo que más bien lo que hace es poner el punto focal no en la mujer individual, sino en el colectivo de las mujeres, más socialista, más ‘de género’, más de izquierdas.

– ¿Cervantes era feminista?

– Cervantes, y Shakespeare, son dos personajes en esa tradición del feminismo en lucha contra el machismo y la misoginia que, efectivamente, defienden el punto de vista de que la mujer puede ser tan importante dentro de la sociedad como son los hombres. Por ejemplo, tiene una serie de  relatos como el de La Gitanilla, donde la protagonista, que se llama Preciosa, hace varios discursos en contra de la dominación de los hombres en su cultura gitana que son absolutamente contemporáneos, y que incluso podrían servir para que las mujeres gitanas lo tuvieran como referente. Y dentro del mismo Quijote hay un grupo de mujeres que no se conocen tanto, porque siempre se ha puesto el foco en Dulcinea, que también hacen esa reivindicación del papel de la mujer como independiente y autónoma respecto al hombre. El discurso de Marcela, en la segunda parte del Quijote, en ese aspecto es clave.

Cervantes, y Shakespeare, son dos personajes en esa tradición del feminismo en lucha contra el machismo y la misoginia que, efectivamente, defienden el punto de vista de que la mujer puede ser tan importante dentro de la sociedad como son los hombres.

– Sin embargo, hoy día, el discurso imperante es un feminismo colectivista, de izquierdas, que podríamos incluir en el denominado ‘marxismo cultural’.

– Absolutamente de acuerdo. Además, es muy importante una fecha, 1949, porque Simone de Beauvoir publicó su libro El segundo sexo, que fue un aldabonazo. Con este ensayo lo que se venia a certificar es el triunfo del feminismo sobre cualquier filosofía machista. Aparte de Platón o algunos otros, como Stuart Mill, en el siglo XIX, la mayor parte de los filósofos han hecho una justificación machista del predominio del hombre sobre la mujer. Desde Aristóteles hasta Shopenhauer. Pero con Simone de Beauvoir eso ya se acaba. Ya lo único que queda, digámoslo así, es el triunfo del feminismo al menos filosóficamente. El segundo sexo es un libro muy interesante, porque puede ser una fuente tanto para el feminismo individualista contemporáneo como para el colectivista.   Y comienza, como antes comentaba, la disputa entre dos tipos de feminismo: uno más de corte marxista, en el sentido de que Marx concebía la sociedad como una lucha de clases. Lo que ha hecho ese tipo de feminismo es transformar el concepto de ‘clase’ por el de ‘género’. Y entonces  ven a la sociedad como una lucha entre géneros, entre esos dos colectivos. Eso tuvo su principal eclosión aproximadamente en los años 70. Pero el feminismo liberal, de corte individualista, está ahí. Y existe un gran número de pensadoras y pensadores que precisamente lo que apuntan es que tenemos que construir una sociedad liberal, pero desde el punto de vista de los individuos, no de los géneros. Y que no se trata de llegar a una lucha entre sexos, sino a una complementariedad entre individuos. En ese sentido voy a reivindicar a una feminista española que no es muy conocida, María del Pilar Oñate, que en el año 38 publicó un libro titulado El feminismo en la literatura española  y que termina con la conclusión y la advertencia sobre esos feminismos que tratan de emponzoñar la relación entre hombres y mujeres. Y al final, como hace Clara Campoamor, realiza una reivindicación de un feminismo, pero dentro de un humanismo, podríamos decir. Una defensa de las mujeres, pero como seres humanos. Que también es lo que hace Simone de Beauvoir, por cierto, en El segundo sexo.

Santiago Navajas./ Foto: Irene Lucena

– Nos habla de un sentido liberal de la vida, que entiendo es el que defiende el Círculo Liberal de Andalucía, asociación que ha comenzado a caminar con su conferencia inaugural sobre feminismo.

– Sí, porque la lucha del feminismo, aunque te decía que filosóficamente triunfó con el ensayo de Beauvoir en el año 49, sin embargo en 2019 queda mucha pelea que deben llevar a cabo hombres y mujeres en el mundo para defender esa dignidad humana que es transversal a ambos. En España y en Occidente en general, la sociedad es estructuralmente feminista, pero quedan todavía muchos sesgos que hay que combatir. Por ejemplo: un estudio de la Universidad de Columbia de hace algunos años en el que se mandó el mismo currículum, salvo que uno se llamaba ‘John’ y otro ‘Jennifer’. El que llevaba nombre de hombre era más seleccionado y valorado. Todavía psicológicamente existe esa tendencia de no considerar por igual a hombres y mujeres a la hora de conseguir empleo. ¿Qué tenemos que hacer los liberales entonces? Implementar medidas para que esos sesgos se vayan eliminando pero sin introducir, como hacen los colectivistas de izquierdas, discriminación hacia los hombres. En el mecanismo de la gente de izquierdas, si tú quieres beneficiar a un grupo tienes que perjudicar a otro. Sin embargo nosotros podemos implementar medidas si tener que introducir esas discriminaciones. Por ejemplo, una medida que se ha puesto en marcha en las orquestas de música es hacer audiciones, selecciones de personal, a ciegas. Es decir, que los concertistas toquen detrás de un biombo de tal manera que los examinadores no sepan si es hombre o mujer, de forma similar a cómo los experimentos científicos se hacen con doble ciego, para que los sesgos de quien realiza el experimento no interfieran

En el mecanismo de la gente de izquierdas, si tú quieres beneficiar a un grupo tienes que perjudicar a otro

– ¿ Cree que asistimos a un retroceso tanto de las libertades como de la calidad de las mismas, que además parece dócilmente admitido?

-En el mundo todavía queda por conquistar la igualdad de sexo a nivel legal y filosófico. En Occidente no tanto pero en la mayor parte del mundo no existe. En Irán, la mujeres tienen una lucha impresionante por eliminar una ley que las obliga a llevar el velo por la calle, y acaban de meter en la cárcel a una activista, una abogada, que estaba en esa causa. La han condenado a treinta y tantos años de cárcel.

Santiago Navajas./ Foto: Irene Lucena

– Con el silencio cómplice de las feministas occidentales…

– Porque la izquierda tiene otro problema filosófico muy grande, que es el multiculturalismo. Mientras que el liberalismo tiene una idea de las culturas de manera plural -es decir, que pueden existir ciertas modulaciones en el concepto de la dignidad humana, pero con líneas rojas que no se pueden nunca traspasar, como el daño permanente a una persona o que esta se niegue a participar de la cultura dominante- sin embargo, el multiculturalismo lo que dice es que cualquier crítica a ese tipo de culturas está prohibido, es ilegítimo y no se puede realizar.

Y en cuanto a lo que preguntabas, efectivamente, en Occidente tenemos una involución en las libertades. Y esa involución proviene fundamentalmente de la izquierda y de esa idea de que, como hay una serie de minorías que han sido perseguidas, la forma de implementar la justicia ahora es castigando a aquellos individuos que presuntamente están dentro de unos colectivos. Esa mentalidad de que tiene que haber un juego de ‘suma cero’ entre los grupos, que si uno se beneficia, otro se tiene que perjudicar, es lo que está llevando a un cercenamiento de la libertad de expresión y la libertad de pensamiento impresionante en el mundo anglosajón, y más tarde o más temprano, nos llegará a nosotros. Un filósofo, James Flynn, ha anunciado que acaba de escribir un libro sobre la libertad de expresión y la editorial que se había comprometido a publicárselo le ha dicho que no puede hacerlo por el miedo a que pueda acabar con el prestigio de la propia editorial o incluso a acciones legales. Un libro sobre la libertad de expresión que se va a censurar y no en Irán ni Venezuela, sino en Gran Bretaña. Y en EEUU, los académicos ‘de derechas’, por así decirlo, está siendo atacados, censurados y escracheados  por la gente de izquierdas. Aquí vimos el ejemplo famoso de Pablo Iglesias cuando hicieron un escrache contra Rosa Díez, que iba a dar una  charla en la Complutense de Madrid, porque ellos consideran que la Universidad es un ámbito suyo. Y aquí en Córdoba yo presencié un escrache de estos, -que además denuncié en una entrega de premios de la ciudad-, cuando fueron a dar una charla sobre tauromaquia y un grupo de activistas de izquierdas interrumpió la conferencia, y estuvimos dos horas esperando que llegase el decano y la policía para desalojar a esta gente que lo que quería, simplemente, era impedir que los ponentes expresasen sus ideas. Los invitamos, ya que estaban allí, a que debatiesen con nosotros, pero no quisieron hacerlo. Lo que querían era prohibir que otras personas expresasen su punto de vista.

Santiago Navajas./ Foto: Irene Lucena

– Se lo pregunto como profesor, ¿hasta qué punto ese fomento ideológico de izquierdas tiene que ver con el trabajo que parte del cuerpo docente realiza?

– En la docencia hay mucha pluralidad. El problema viene de determinados grupos. La forma de acceder a la docencia pública por lo menos en la Secundaria, se hace con tribunales objetivos y hay mucha más pluralidad. La Universidad es diferente. En la Universidad sí puede haber mucho más sesgo a la hora de elegir a un profesor u otro porque las plazas se hacen trazando un perfil, y a partir de ahí y de los contactos que se establecen si se hace una determinada selección de personal. es verdad que hay más sesgo de profesores de izquierdas que de derechas, pero como puede haber en otros ámbitos. El peligro de la enseñanza pública está, eso sí, en que hay determinados grupos que sí tienen un control muy fuerte sobre, en primer lugar, los libros de texto, y en segundo lugar, sobre las actividades extraescolares que se realizan. Es decir, el currículum es más o menos objetivo y son una serie de comités profesionales los que establecen cual currículum para Historia de la Filosofía, Literatura o Matemáticas. Pero luego en muchos centros públicos se hacen actividades extraescolares que están sesgadas, como por ejemplo, hacia un ecologismo muy radical, tipo Greenpeace, que más bien son homeopatas del ecologismo, y hacia grupos feministas que van a dar lecciones, pero siempre desde un punto de vista del género. No hay ninguna pluralidad y ningún debate en esas actividades extraescolares. Yo he presenciado charlas sobre ecologismo abordando el tema nuclear en las que había 30 ponentes pero todos en contra de la energía nuclear. Esa falta de pluralidad sí la encontramos en los institutos, en esas actividades, porque creo que la izquierda vence a la derecha a la hora del activismo, de llevar sus ideas a esos grupos que saben que pueden ser muy influenciables. El último ejemplo lo tenemos en Greta Thunberg, que es un fenómeno mediático que está prefabricado por determinados grupos de presión económicos,  que se han dado cuenta que para llegar a la gente, y manipularlos de esa forma, es necesario construir una serie de personajes. Recientemente lo admitía Greenpeace, cuando decía que han fichado a Javier Bardem porque se han dado cuenta que ya las imágenes no impactan tanto en la gente. Como nos han bombardeado desde hace más de 20 años con las imágenes de los osos polares y los glaciares que se deshielan, pues han notado que eso ya no nos impresiona tanto. La decimotercera vez que ves al mismo oso polar allí con la excusa del cambio climático, pues ya no te lo crees. Y han tenido que fichar a figuras mediáticas que lleven el mensaje. Estamos viviendo también un triunfo de la retórica, pero de la retórica no al servicio de la verdad sino para manipular a ese tipo de gente que pueden ser más susceptibles de serlo, como los chavales en la escuela.

Santiago Navajas./ Foto: Irene Lucena

– Explíquenos dos conceptos que manejan habitualmente desde el feminismo de izquierdas: ‘heteropatriarcado’ y ‘nueva masculinidad’.

– Bueno, el heteropatriarcado es verdad que existió durante mucho tiempo, y todavía existe en el mundo. Es, digamos, un sistema de dominación en la sociedad, en la que’ los hombres’, como concepto, tienen muchos más privilegios sobre el resto de la sociedad. Hay que tener en cuenta que, desde mi punto de vista, si la gente de izquierdas fuese consecuente, mucho más interesante que el concepto de ‘heteropatriarcado’ es el concepto de ‘clase’, porque, claro, en la sociedad donde dominan los hombres, no dominan ellos, sino una clase determinada de hombres. Con lo cual, la izquierda ha sustituido el concepto de ‘clase’, que era el concepto potente en Marx, por el de las minorías- sea mujeres, la raza, la religión o la etnia- y realmente han perdido mucho poder explicativo y filosófico. No hay ningún filósofo en la izquierda, desde Marx, que tenga su potencia, porque lo único que han hecho ha sido edulcorar el concepto fuerte que era el de ‘clase’

– Y eso suponiendo que Marx fuera realmente un filósofo…

– Sí, era más bien un sociólogo, un economista… pero también era un filósofo Pero, por ejemplo, en la misma época de Aristóteles, tú no puedes decir que hay un concepto de dominación de hombres cuando existen esclavos, y cuando  en las guerras, los que más han muerto han sido los hombres. Y en la misma sociedad en la que vivimos nosotros, los que más sufren de muchos tipos de violencia, – aunque la violencia doméstica la padecen mucho más las mujeres-  son los hombres. Y ese tipo de violencia que sufren los hombres está siendo invisibilizada por lo mismo, porque este grupo de gente únicamente se fija en los colectivos y no en los individuos. Mueren tres veces más por suicidios los hombres, mueren mucho más en accidente laboral, en general los hombres tienen mucha menos esperanza de vida que las mujeres… Es decir, en ese caso, lo que habría que hacer, y es por lo que apuesta el Liberalismo, es  realizar medidas concretas sobre, no grupos tan heterogéneos como puedan ser los de mujeres u hombres, sino esos grupos que son los que sufren de verdad ese tipo de violencia , que no tiene que ser tanto ‘hombre’ como ‘mujer’,  como ser vulnerable psicológicamente. Por ejemplo, los trabajadores: son los más pobres los que sufren la muerte en el trabajo en mayor número.

Lo de la ‘nueva masculinidad’ es lo mismo: una forma de edulcorar e infravalorar la visión de Marx. Porque Marx tiene una visión de que, para construir una sociedad nueva, desde el punto de vista de la ‘clase’, hay que hacer un hombre nuevo. Pero un hombre nuevo en el sentido de la especie humana entera. Es decir, que tenemos que ser menos egoístas, menos atados a la propiedad privada… Eso se lo han traído a esta nueva versión marxistoide del concepto de clase, que han transformado en el género, y ahora de lo que se trata es de hacer un nuevo hombre pero en el sentido de un nuevo varón. ¿Por qué? Por que la idea era  que los hombres, durante toda la Historia, han estado intentando someter a las mujeres, o admitirlas pero convirtiéndolas en hombres. Ahora a eso le quieren dar la vuelta con un pensamiento muy simplista y mecánico. Pues se trata de hacer lo contrario con este juego de ‘suma cero’, de ‘si yo gano, tú pierdes’. Tratan de emascular a los hombres, de castrarlos psicológicamente, y aquellos que sean más proclives a hacer lo que ellas dicen, convertirlos en mujeres. Ese  hombre será un nuevo hombre que supuestamente se comporte de acuerdo a los valores y parámetros que ellos dicen que tiene que ser los de la nueva sociedad. Con eso sufren tanto los hombres como las mujeres, porque ahora existe, al parecer, un problema que se inventa ellos: hay menos mujeres en las ingenierías. Eso lo solucionaron en la Unión Soviética muy fácilmente, porque era una dictadura y en ese sentido, como querían igualdad en la ingeniería, lo que hicieron fue obligar a las mujeres a estudiar la carrera. Nosotros vivimos en una sociedad liberal ¿qué van a hacer? ¿obligar a las chicas a coger esa ingeniería? Eso es lo que quisieran. Pero las mujeres se resisten a eso. Tú le preguntas a una chica que por qué quiere hacer Filología Inglesa en vez de Ingeniería y ella te responderá “pues porque quiero”. Nadie la alienado ni ‘comido el tarro’ para ello, simplemente es su preferencia personal. Fíjate en que no hay ningún problema en que haya más mujeres que hombres en la Facultad de Medicina. Sólo es un ‘problema’ cuando es al revés. Porque lo que ellos quieren siempre es una igualdad en los resultados, pero para conseguirla tienen que vulnerar y no respetar la igualdad de oportunidades. Entonces, al final lo que hacen es forzar a las mujeres a estudiar carreras que no quieren seguir precisamente para que se cumpla el programa que tienen para la igualdad en los resultados. Y al final crean medidas tan discriminatorias como el hecho de regalarle la matricula, como ha planteado el PSOE, a las mujeres que elijan Informática. De esa manera lo que están consiguiendo, como con la discriminación ‘positiva’ y con las cuotas, es que esas mujeres sean apuntadas por el resto de la sociedad y por ellas mismas como mujeres inferiores.

Lo de la ‘nueva masculinidad’ es lo mismo: una forma de edulcorar e infravalorar la visión de Marx

Lo que tenemos que lograr es que mediante la educación y la cultura, las mujeres lleguen a donde quieran, pero por sus propios medios sin sustituir a nadie. Porque ese es el problema de la izquierda: que al final sustituye el heteropatriarcado que antes funcionaba dentro de la familia por el heteropatriarcado del Estado. Y así lo único que consiguen es que sea el Estado el ‘papito’ que logra que, por ejemplo, estudien más Ingeniería. Y las mujeres no necesitan ni al papá de la familia ni al papá del Estado para hacer lo que ellas quieran. Y tan respetable es estudiar Ingeniería como Magisterio. Además, ellos consideran que la Ingeniería tiene más valor porque la estudian más hombres y Magisterio menos, porque son más las mujeres que lo eligen. Y no tiene por qué ser así, claro. Minusvaloran las carreras que eligen libremente las mujeres. Con lo cual, al final, el feminismo de género, a través de la condescendencia y el paternalismo, es un machismo más.

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